Capítulo 22: Discordia

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Igual que bajo el agua, el brillo de las plantas en la Isla Flotante era todo un espectáculo durante la noche. Neones azules, rosas, naranjas y rojos dignos de la fiesta o el centro nocturno más grande. No obstante, Ryley no se enfocó en esa belleza esa noche, sino en una más personal, más humana.

-"¿Lo ve, Jefe? Nos trajo a este empapado planeta. Nos dijo que veríamos una paga exuberante. ¿Qué obtuvimos, seis semanas después? Una tripulación muerta. Un hábitat a medio enterrar. Comida arrastrada por el agua."

-"¿Supongo que sería mejor dejar las decisiones ejecutivas a alguien con tu extensa experiencia en golpear gente en la cara?"

Había seguido escuchando los registros de voz de los supervivientes de aquella nave, la "Degasi", interesado como una mujer mayor viendo antiguas "novelas visuales". ¿El porque quería escucharlo? No estaba del todo seguro. Curiosidad. Aburrimiento. Morbo. Un deseo de conseguir esperanza adicional. Si esa gente había logrado salir del planeta, quizás podrían seguir su ejemplo. No obstante, no fue eso lo que encontró.

La mayoría de las voces eran del "Jefe" o esa mujer Maida, pero había alguna frase ocasional de un joven, Bart, el hijo del jefe. De acuerdo a lo que escuchaba, esos tres se las habían visto negras justo como ellos y quizá aun más. Con lluvias torrenciales que amenazaban con hundirlos entre barro y piedras y constantes peleas por el que o como hacer. Esperaba que el clima no empeorase como en las grabaciones, aunque esperaba que quizá se nublase un poco. Habían tenido sol sin parar desde el primerísimo día en que se estrellaron y su piel se había quemado y sanado tantas veces que constantemente parecía una serpiente en muda.

Era curioso pensar que, aunque sus vidas nunca llegaron a cruzarse, los sentimientos eran los mismos. Frustración por no tener un mejor plan, el temer perder a un ser amado, saber que pese a tener techo, comida y compañía, en cualquier momento todo podía o se iría al...

-Carajo.

Pero como había advertido Yu, su destino era incierto. Uno de los registros hablaba de una base en lo profundo, con coordenadas y todo, pero nada más. Probablemente no recibiría respuesta nunca pero aun asi, se dedicó a escuchar los mensajes una y otra vez, una y otra vez...

-¡Robinson!

-¡Ah!

Casi se fue al suelo al alzar la cabeza y ver la carota de Keen frente a la suya. ¿Ya habían pasado las dos horas?

-Espero que haya puesto atención a los alrededores y no a su PDA durante su guardia, Robinson- le reprochó Keen, el cual pateaba a otro reptador de cueva peligrosamente cerca de Ryley.

- Ah... si, si- dijo Ryley para salir del paso, aún un poco sobresaltado.

-Vaya a dormir, Robinson. Mañana será otro día largo.

-Seh, seh.

Y dicho esto, Ryley se retiró al interior del pequeño hábitat, con su incierto futuro en la cabeza.

Y dicho esto, Ryley se retiró al interior del pequeño hábitat, con su incierto futuro en la cabeza

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