Salieron a través de la puerta de fase después de eso.
El silencio se apoderó del momento. La verdad es que todo ese tiempo con tanto dolor que habían atravesado, esperaban más luto. Pero creían que sería el de alguno de ellos, el de todos incluso. Pero no el de ella.
Era curioso como alguien podía pasar tan poco por la vida de alguien y cambiarla para siempre. Bart y Ryley comprendían eso bien, conociéndose de apenas un mes y ya habiéndose entregado el corazón. Yu estuvo junto a Eric apenas cuatro meses y le habia dejado un regalo para toda la vida. Avery y sus 10 semanas de conocerlos, Ozzy y los dos días con Marika Danylo...
A ella le tomó minutos. Minutos. Y les había regalado el resto de sus vidas de vuelta. O bueno, sus hijos lo harían.
Ahi estaban los cinco, esperándolos con sus dos pares de ojos cada uno, moviéndose de forma alocada y curiosa. ¿Sabían que su madre se había ido? ¿O eran felizmente ignorantes de la situación?
-¿¡Estamos en la Isla Montaña!? - preguntó Yu, notando donde se encontraban con alarma.
-Si- dijo Ryley. -Tengamos cuidado. Hace rato me encontré con otro Curvador.
Todos se pusieron nerviosos, especialmente porque no muy lejos también se oía el rugido del Segador. No obstante, el nerviosismo no les duró mucho, pues uno de los bebés Emperadores, ¿Príncipe tal vez?, empezó a nadar en círculos alrededor suyo, mientras escupía una suerte de bolitas brillantes de color dorado.
-Eso es...
Tenía que ser. La cura prometida por la Emperatriz. La vacuna que los alienígenas habían buscado con locura hasta las últimas consecuencias. La que ellos mismos habían buscado. Los otros bebés estaban haciendo lo mismo, escupiéndola a través del agua por todas partes.
-Entonces... Solo... ¿La tomamos? - titubeó Ozzy.
-Quizas deberíamos analizarla primero y...- empezó a decir Keen. Pero antes de que pudieran hacer cualquier cosa. Ryley metió su mano sin enguantar en la sustancia casi inmediatamente, como era su costumbre hacer.
-Ugh. ¡Con un demonio, Ryley!
Aunque Ryley tenía razón, ¿Por qué pararse a pensar ahora? Siguiendo su ejemplo, todos hicieron lo mismo. Dejándolos pegajosos hasta que la sustancia se empezó a absorber por su piel a un ritmo extraordinario. ¿Era normal o...?¡Era la cura, por el cinturón de Orión! Iba a hacerlos sentir mejor! Notaron la mejoría inmediata al ver cómo las pústulas se decoloraban al instante, las venas negras remitiendo.
-Funciona...- dijo Bart emocionado. ¡Funciona! ¡Esto está...! ¡Aghhh!
-¡Bart! ¿¡Estás...!? ¡Gaaaaaah!-
Ryley no había ni empezado a preocuparse por la mueca adolorida de su novio cuando él mismo empezó a gritar de dolor. No eran los únicos. Todos y cada uno de ellos empezaron a retorcerse en una agonía particular.
Por unos instantes,Ryley sintió como si exprimieran cada pustula de su cuerpo con unos fórceps, por dentro y por fuera de la piel, quemando sus nervios ya de por si dañados. Bart por su parte empezó a toser sin control. Cómo si se estuviera ahogando en el moco que expulsaban sus pulmones infectados. Para Keen, fue un frío insoportable luego de la fiebre. Avery y Ozzy sintieron una debilidad similar que casi los llevo a qué su vista se desvaneciese a negro como una película. Yu aferraba su vientre, pensando que su bebé sería arrancado de su baja entraña.
Quizás por su falta de conocimientos médicos, no estaban al tanto de lo que afectar la homeostasis actual del cuerpo podía acarrear. Incluso si era para bien, eliminar la enfermedad del cuerpo era como arrancar todo el peso de golpe de una balanza. Antes de que los platillos se alinearan perfectamente, debían de agitarse con violencia por todas partes.
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Hope runs deep
FanfictionRyley Robinson es el famoso único sobreviviente de la Aurora tras estrellarse en el lejano planeta 4546B. Pero, ¿y si el no hubiera sido el único? ¿ Y si algún otro hubiera sobrevivido? ¿Habrían colaborado para hacer más sencillas las cosas o todo h...
