Los dos pequeños submarinos con nombre de pez iban siguiendo al Behemoth que avanzaba como personaje de una cierta historia japonesa sobre matar gigantes. Disparándose a si mismo a toda velocidad con los propulsores de su espalda. Si tan solo tuvieran los materiales para un brazo cable podrían hacer la imitación completa.
Ryley había cedido el mando del Behemoth a Yu en esta ocasión e iba a bordo del Mirón. No solo porque su maestra tenía más pericia con este, sino por seguridad. Si iba a una expedición peligrosa en su estado actual, mejor darle el vehículo con más defensas.
Aún así, el joven ex jefe de mantenimiento y particularmente el ex Oficial Keen estaban nerviosos por ella, pese a que habían pasado por una situación bastante terrible en las últimas 24 horas ellos mismos. Más aún les preocupaba su estado mental que su seguridad. Ambos sabían quien había llegado con Yu en la cápsula a la que se dirigían, y jamás había llegado al punto de encuentro.
Esto era precisamente en lo que ella pensaba. Su Eric, su amado perdido. Se preguntó, más de forma genuina que morbida, si su cuerpo seguía ahí. Quizá... Quiza podría enterrarlo. Despedirse y...
No. Seguro que no había quedado nada. Aún si la bestia que lo había asesinado no lo había devorado, seguro que las otras criaturas lo habían hecho ya o su cuerpo ya se habría descompuesto. Odiaba esa parte lógica suya, la parte que la estaba devastando en ese momento. No la dejaba si quiera mantener la esperanza por la cosa más mínima.
El viaje fue bastante directo. Era básicamente ir directamente hacia el norte. Ni siquiera tenían que salir del bosque de hongos. Era fácil discernir a dónde tenían que ir, pues las Gelarayas dejaban de ser la fauna más grande y los hongos ya no eran el paisaje predominante, reemplazados por odiosos tiburones óseos y la punta de unas extrañas algas pálidas que asomaban desde lo profundo. Con un salto y una inmersión, el grupo se adentró hacia la oscuridad.
El brillo tenue de las algas resaltaba contra las oscuras aguas, alzándose hacia arriba como si fueran animas queriendo alcanzar el cielo. Motas rojas de rubies y de algo más resaltan como cientos de narices de Rodolfo, el reno. ¿Serían igual de mágicas también? Una versión enfermiza de los hongos ácidos de la superficie se dejaba ver. Junto a eso, destellos eléctricos de las gigantescas anguilas, el golpe molesto de algún tiburón que huía ante el taladro del Behemoth y el pulpo calamar que tanto Yu, como sus compañeros recordaban bien, su temible EMP desplegandose contra una de esas anguilas ¿Para eso servía? Al mismo tiempo, pudieron ver qué Ryley les hacía señales desde el Mirón con las luces. Uno de esos temibles alienígenas de las cuchillas estaba cerca, aunque parecía muy ocupado peleando con lo que, para su horror y hastío, era el reptador de cueva más grande que habían visto. Debía ser de unos dos metros solo en patas y estaba visiblemente infectado con las pústulas verdes que hoy les quemaban bastante. Y, al fondo de todo...
- La dos.
Keen tragó saliva al verla. La cápsula completamente volteada y abierta como si fuera un animal destripado. Apenas y podía comenzar a entender el terror que había pasado Yu. Volteó a mirarla en la cabina del Prawn, y aunque por la oscuridad, los reflejos del vidrio y la distancia no pudo ver la expresión de su rostro, alcanzó a distinguir qué se limpiaba las mejillas con la mano.
Estaba llorando. Y era su culpa. Por sus celos y su desplante de inmadurez, Eric Berkeley estaba muerto... Todos estaban muertos, y Yu, su bebé y sus camaradas restantes habían acabado en ese planeta condenado. Impulsado por ello, y está vez, bien presto a cualquier cosa que pudiera pasar, Keen salió del Veoveo II con su rifle de estasis.
Le siguió Yu, con un cañón de Repulsión, igual que el que había utilizado alguna vez con su Dron Albert para molestar a su amado y había resultado en el incidente que mando al espacio los preciados postres de la cafetería de Ozzy. Ryley fue el último, con otro rifle de estasis. Cómo guardaespaldas, ambos siguieron a la mujer embarazada, la cual se quedó quieta frente a la capsula... tanto como le era posible sin hundirse o flotar.
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Hope runs deep
FanfictionRyley Robinson es el famoso único sobreviviente de la Aurora tras estrellarse en el lejano planeta 4546B. Pero, ¿y si el no hubiera sido el único? ¿ Y si algún otro hubiera sobrevivido? ¿Habrían colaborado para hacer más sencillas las cosas o todo h...
