Ryley Robinson es el famoso único sobreviviente de la Aurora tras estrellarse en el lejano planeta 4546B. Pero, ¿y si el no hubiera sido el único? ¿ Y si algún otro hubiera sobrevivido? ¿Habrían colaborado para hacer más sencillas las cosas o todo h...
Yo daré mi vida entera Por sacarte de las penumbras Romperé con tu condena En este mundo que se derrumba.
Dame un poco más de tiempo Que mi último aliento yo lo daré Para mostrarte el cielo entero En las nubes contigo me recostaré.
"Con la brisa" de Foudeqush.
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En total, ahí habían cinco.
Cinco huevos de Emperador. Inmensos, antiguos, y aún así, magníficos perfectos. Dos rayos espectroscópicos volaron inmediatamente de las manos de Bart y Ryley. Uno hacia uno de los huevos, el otro hacia la incubadora en si. La investigación resultante de ellos era obvia.
Esos eran sus huevos y la Emperatriz era su madre.
Ahora entendían el porque cada visión de ella venía acompañada de un recuerdo o visión de sus progenitoras, o de Yu o de ellos mismos de pequeños. Quizás era la forma de la Emperatriz de presentarse ante ellos, comparándo lo que ella era y con lo que para ellos era conocido y reconfortante.
Los aliens habían tomado esos huevos, e intentado hacerlos eclosionar, nacer, tomar la enzima que necesitaban de ellos y salvar a su raza agonizante.
Pero fallaron.
No obstante, dada la peculiar biología de las formas de vida en 4546B, pese a tener un milenio desde haber sido puestos, aún eran viables. Estaban en estasis, dormidos hasta que llegase el momento. Además, de que la incubadora aún funcionaba, lo que fue atestado cuando Ryley alimento la máquina con un cubo de iones.
-Mis jovenes necesitan eclosionar.- escucharon la voz de la Emperatriz retumbar de nuevo en sus cabezas.- Jugar fuera de este lugar.
Súbitamente, ella se "levantó" de su sitio y nadó por encima de ellos, quedando justo al borde del hábitat. Al acercarse para ver, pudieron verla, ahí a medio enterrar en la arena.
-Otra puerta de fase- dijo Avery.
-Los otros construyeron un pasaje para alcanzar el mundo afuera- siguió hablando la Emperatriz. -Les pedí esta libertad, pero no pudieron escucharme.
¿Por qué no pudieron escucharla? Era un misterio. Quizás eran demasiado avanzados ya para la telepatía. Quizás si podían oirla y solo se negaron por arrogancia o estupidez. Daba igual para ese punto. Con un soplido inmenso, la Emperatriz desenterró el arco, haciendo volar ... o flotar... la arena por todas partes, dándoles a todos el impulso de cubrirse la cara aunque la arena no pudiera alcanzar sus ojos por debajo del casco. Una vez dejó de soplar, pudieron ver qué había una consola debajo.
-Es un portal maestro - dijo Ryley.
-Los aliens debieron usarlo para traer todo lo que hay aquí. - añadió Bart.