Ryley Robinson es el famoso único sobreviviente de la Aurora tras estrellarse en el lejano planeta 4546B. Pero, ¿y si el no hubiera sido el único? ¿ Y si algún otro hubiera sobrevivido? ¿Habrían colaborado para hacer más sencillas las cosas o todo h...
Por un momento, la gravedad no fue lo único que se detuvo para Avery o los demás. Se sentía como si el tiempo mismo se hubiera parado con esa bola de luz. Miles y miles de pensamientos recorriendo sus cabezas en diezmilésimas de segundo.
¡Al demonio lo de sentir menos miedo! Nada más ver al victimario de su amado otra vez, los ojos de Yu se llenaron de lágrimas y su cuerpo de temblores. No fue la única. Ozzy podía sentir la cicatriz de su espalda arder solo de recordar su encontronazo, pudiendo percibir los sudores del miedo corriendo por debajo de su traje reforzado.
¿Qué hacía ahí un curvador? Bart sabía que a veces se acercaban a la senda de los Caminantes Marinos pero había vivido ahí por diez años en paz sin que nunca lo molestaran. El mensaje de la radio de antes... ¿Eran ellos compartiendo su ubicación? ¿Al fin los habían encontrado?
Avery por su parte, solo podía pensar en dos cosas. La primera, la teoría de Ozzy de que si esas cosas podían sacarte de una base, probablemente también podrían hacerlo de un vehículo era correcta. Y la segunda...
Que estaba casi seguro que iba a morir ahí.
Su rifle de estasis, su cañón propulsor. No traía sus herramientas. Las había dejado abordo de sus vehículos porque se suponía que estaban a salvo ahí. ¡Era una nadada de apenas 100 metros! ¿Quién saca un cañón para eso? Ese había sido su error. Ya conocía lo letal de 4546B y aun así se había dado la libertad de ser laxo con su propia seguridad. Un error muy funesto.
-¡Avery!
Los oyó gritar su nombre por la radio. John o Ryley, realmente no pudo distinguir bien. Alcanzo a verlos a ellos y al resto de reojo. A sus compañeros, los nuevos amigos que había hecho, después de haber perdido tan trágicamente a su tripulación, su familia. Por suerte parecía que sus compañeros si traían sus propias herramientas. Como un tirador experto, Keen ya había sacado su rifle de estasis, listo para paralizar a la criatura tal como había hecho en la profundidad del Gran Arrecife. No obstante, en el momento justo en el que iba a apretar el gatillo, un ataque de tos se hizo presente en su pecho, tan fuerte que lo dobló por la mitad.
-No... ¡Ahora no!- solo pudo pensar el oficial mientras veía como su tiro se desviaba. Ryley por su parte, estaba sacando su cañón de repulsión a la vez que salía del Mirón. Pero estaba tan lejos que este no fue efectivo, apenas y alcanzó a hacer una corriente subacuática. Bart, ya iba nadando hacia él, cuchillo en mano, pero la distancia era tanta...
Avery no era un hombre indefenso. Era físicamente el más grande y fuerte de todos ahí. Pero incluso con su altura y constitución, ¿que podía hacer contra las cuchillas letales del Curvador? Logro esquivar la primera, y trato de lanzar un derechazo al maldito monstruo, pero este se desmaterializó en el agua.
¿Que hacer ahora? ¿Nadar fuera de la cueva y esperar lo mejor hasta llegar al Cyclops? ¿Intentar volver con los demás y ponerlos en peligro de muerte? ¿Meterse de nuevo al Behemoth? Apenas y se había decidido por la última, rogando que no volviera a arrastrarlo con su luz pero su plegaria no fue escuchada. Otra vez la desorientación, el pánico. El monstruo estaba ahí otra vez, con su fea cara sin la más mínima pizca de humanidad directamente enfrente de la suya, con su garra alzada en una amenaza de muerte inminente.
Quizá morir no sería tan malo. Podría volver a ver a su hermanito. A Joseph y Emily. A Manuel y Nayeli. A sus padres. Demonios, ellos habían muerto hacia tanto. Extrañaba tanto a todos. ¿Quizás ya era tiempo de morir?
Pero la verdad es que no quería hacerlo. Pese a todo quería seguir viviendo para volver a pilotar y navegar las estrellas, hacerse huevos revueltos para el desayuno, escuchar The Lazy Lights en la rocola, acampar en Frederici Honore III como en los viejos tiempos. Y quería hacer eso con su nueva familia, los que había aprendido a querer quizá más por obligación y necesidad que otra cosa, pero que aún quería de verdad. Quería cocinar con Ozzy, navegar con John, acampar con Ryley y Bart, conocer al bebé de Yu. No podía perderlos, no podía perder a otra familia, no podía perderse para ellos. Así que nadó, nadó con todas sus fuerzas en un tercer intento de escapar de criatura pero una tercera vez, el cazador lo teletransportó enfrente suyo, su garra ya bien alta.
-¡Avery!
Y entonces sintió el dolor en el pecho. El golpe a toda velocidad lo dejó sin aire. ¿Era su pulmón perforándose acaso? A esa profundidad, la presión quizá pararía algo del sangrado, pero aún así, podía ver la sustancia roja arremolinándose a su alrededor de forma escandalosa, brillando de forma enfermiza bajo la media luz de las plantas de la caverna. Pero al voltear a ver su pecho, esperando la garra empalándolo de lado a lado, se sorprendió al ver qué estaba intacto. ¿Acaso el traje reforzado había funcionado mejor de lo que esperaban? Sabía que ni Ozzy ni el novio de Yu traían uno cuando pasó lo que les pasó, pero resultó que esa era una estimación muy optimista. El traje había fallado por completo, pero el Curvador no le había dado a él.
Fue entonces que todos lo escucharon, el grito de agonía.
-¡Danby!
El falso médico, armado únicamente con un deslizador submarino, se había disparado a si mismo hacia Avery y el cazador. ¿El golpe que Avery había sentido? Su mano empujándolo fuera del camino de la garra. ¿La sangre? Suya. Su pierna, tullida desde hacía tanto, generadora de constante dolor, ya no lo hacía más. ¡Era la ausencia de ella la que lo hacía! Avery y los demás solo vieron con horror como está flotaba lejos de donde debía estar, el rastro de sangre oscureciendo la vista más y más.
Danby no pudo moverse más, completamente incapacitado por la quemazón que sus nervios cortados disparaban sin parar. Solo esperaba que terminara pronto, esperando la siguiente garra. No obstante, él, la bestia y Avery se vieron envueltos en una esfera de luz, un ingravidez diferente a la del agua y el Curvador. Está vez, Keen había logrado acertar su tiro, no obstante, el efecto no duraría. Pero para eso estaban Ryley y Bart. El primero, disparó ahora si su cañón repulsor, mandando a volar al Curvador contra la pared, combinando el rojo de Danby con su odioso amarillo alienígena. La bestia, herida, bramó con su voz electrónica. Bart, por su parte, no podía acercarse a la esfera de estasis sin quedarse inmóvil también. Pero, siendo tan inteligente como era, tomo un cañón de propulsión y sacó a Avery y luego a Danby de su rango. No obstante, el segundo que esto paso, Danby comenzó a hundirse, completamente incapaz de nadar, de moverse, ya no por el estasis sino por el shock.
-¡Danby!
-A... Avery...
El ex capitán trató de llevarlo consigo, un brazo en la cintura, otro alrededor de su cuello, pero podía sentir la fuerza de este flaquear y rápido. Para colmo, la bestia seguía ahí, el estasis se disipó y se preparó a atacar de nuevo, pero Ryley ya estaba preparado.
-¡Maldito! ¡Déjalos!
Otro golpe del cañón de repulsión disparó al Curvador fuera de la cueva. Lanzando su alarido robotizado, la criatura los miró desde la distancia, como era costumbre, se esfumó en su resplandor azul violeta.
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Gracias por leer.
Recordándoles a todos unos de mis etiquetas favoritas. Major character injury. Jeje, mi novio dice que soy muy buena describiendo cosas. ¿Tiene razón?
¿Teorías de que pasara ahora? Comentenlas, me encanta leerlos.