Ryley Robinson es el famoso único sobreviviente de la Aurora tras estrellarse en el lejano planeta 4546B. Pero, ¿y si el no hubiera sido el único? ¿ Y si algún otro hubiera sobrevivido? ¿Habrían colaborado para hacer más sencillas las cosas o todo h...
Avery volvió a suspirar muy fuerte. Lo había escuchado todo con atención, bastante callado, solo haciendo la pregunta ocasional. El grupo lo entendía, era una situación difícil de tragar. ¿Un planeta en cuarentena? ¿Un virus alienígena? ¿Un arma letal? ¿Un cazador misterioso? Si de pronto se le aparecía un pulpo de 200 metros diciéndole que era Dios, le creería.
-¿Y de la otra cápsula? ¿De la Sunbeam?- ¿No encontraron nada?
- Solo vimos una cápsula salir. Imaginamos que era la suya- respondió Keen solemne- Y de la Sunbeam... Bueno, solo encontramos despojos.
-Entiendo.
Otro largo suspiro salió de su boca. Acababa de dormir por dos días enteros y se sentía tan cansado como si no hubiera dormido en tres años. Quizá era lo que te hacía el haber caído del cielo. Te destrozaba.
-Esta arma- comenzó a hablar de nuevo- ¿Creen que puedan llevarme a la sala de mando? Podría intentar desactivarla.
-Por supuesto.- respondió Keen. -De hecho iba a sugerirlo.
No porque buscasen una salida, al menos no para el grupo de la Aurora. Sino porque así al menos evitarían más tragedias. Así, fueron de inmediato. No obstante, al presentar su mano a la horrorosa consola, se encontraron con la frase que todos temían y odiaban.
- ¿Estoy... infectado?- se miró Avery a si mismo. Claramente preocupado-
-Podria ser que... Lo contagiamos en estos dias- dijo Keen sumamente horrorizado- Lo... lo siento tanto.
Su última oportunidad de apagar el arma era Edward, pero él ni siquiera estaba en condiciones de caminar. Lo que era peor, apenas estaba en condiciones de respirar.
No hicieron mucho más ese día. Bueno aunque no es que hicieran mucho el resto de los días. Yu y Keen seguían revisando el mapa improvisado de arena de Keen. Intentando establecer cual de todos los posibles lugares para investigar era el mejor para empezar, ya teniendo uno bien definido. Ryley y Ozzy, por su parte ya habían hecho un viaje para conseguir comida a través del portal a Isla Flotante, cargando papas y frutas a su vuelta.
-Hey, Ryley.
- Dime, Oz.
- Tu PDA tiene planos para hacer huertos, ¿No?
- Si, ¿Por qué?
- Quiza deberíamos empezar a cultivar más hortalizas.
- Hmmm, no es mala idea.
Danby, como siempre, estaba en el hábitat. Ahora solo tenía que cuidar de una sola persona, lo que debería ser un alivio. Pero no lo era. No cuando el pobre muchacho estaba cada vez peor. Avery había vuelto con él, se negaba a separarse de él, a dejar de sostener su mano.
-Ave... ry...
- Shhh. No es necesario que hables, ¿Si? Guarda tu fuerza.
-Lo siento... Avery. Fue mi culpa.... No debimos venir aquí jamás...
-No. No te atrevas a decir que fue tu culpa. Tu hiciste las cosas bien y yo fui el que tomo la decisión. Nada fue tu culpa, si es culpa de alguien, es mía.
Quería cargar con esa carga, pero a veces, era solo suerte o crueldad del destino que aquellos que hacían el bien recibieran solo tragedia a cambio. No era culpa de nadie. Eventualmente, su charla, o intento de ella, se desvío a algo más agradable.
-Her...mano... ¿Recuerdas cuando era pequeño...y me llevabas a acampar a Frederici Honore III?
-Claro que lo recuerdo.
Y era uno de sus mejores recuerdos. Ambos nadando, asando salchichas en una fogata, haciendo senderismo, siendo masacrados por los terribles mosquitos gigantes de aquel planeta. Él enseñándole a pescar, y ambos riéndose mientras buscaban que estrella era Alpheratz Prime, aquella de la que venían, en el cielo nocturno de aquel planeta forestal. ¿Cuándo se acabaron esos tiempos?
-¿Podemos ir a acampar?... Quiero ver las estrellas.
-Por supuesto, Eddy. Iremos cuando te sientas mejor.
Cuando se sintiera mejor. Cuando salieran de ese condenado planeta. Cuando todo se solucionara... Pero no era más que un deseo, un bonito pensamiento, pues era evidente en ese punto. El muchacho era prácticamente un fantasma de lo blanco que estaba, su abdomen henchido y morado, duro y caliente al tacto aún cuando el resto de su cuerpo estaba frío y sudoroso. El escáner lo había dicho muchas veces, heridas graves, costillas rotas, una hemorragia interna que no podía ser parada, no sin cirugía o al menos medicina. No había nada que hacer. Era inevitable, y porque era inevitable, Avery tomó una decisión. Cargando a su hermano como un novio carga a su esposa en una boda, lo sacó del hábitat, ante la mirada de pánico de Danby.
-¡N... No deberías moverlo!
Pero, ¿él que demonios sabía? Era un desgraciado, la escoria del mundo y de todos los otros mundos por llevar su mentira del doctor tan lejos. Así que simplemente se calló y dejo que Avery se pusiera de cuclillas en la arena, acunando el cuerpo de su hermano que apenas y podía mover la cabeza. Los otros solo observaron, sorprendidos primero, y luego solemnes. Sabían lo que estaba por pasar. Habían estado rodeados de ello todo el tiempo desde que fueron violentamente arrojados a 4546B, pero que siguiera pasando pesaba mucho. No obstante, no era su momento de duelo. Era el de Avery, así que, por respeto, mantuvieron su distancia.
-¿No es hermoso, Eddy?- dijo el capitán señalando al horizonte, donde el sol se metía y las dos lunas ya aluzaban el bello mar que se veía verde bajo esa luz. Algunas estrellas se asomaron, despidiéndose para siempre del muchacho, o quizá, dándole la bienvenida a quién estaba por convertirse en uno de ellos.
-Si...es muy bonito, Avy.
No le había llamado con ese nombre, en años. Y nada más oirlo, sintió sus ojos aguarse. Pero no debía, no aún. Era su deber de capitán, de hermano mayor, el ser fuerte por Eddy.
-¿Avy...?
-¿...Si?
- ¿Dónde...queda Alpheratz Prime? No lo veo desde aq....
Y entonces su voz se apagó, sus ojos entreabiertos, reflejando las estrellas que ya nunca más vería. Dándose cuenta de que su deber se había terminado, que ya no era más capitán ni hermano, Avery simplemente abrazó el cuerpo de Edward con fuerza, y por primera vez desde que ocurrió la tragedia, lloró. Lloró como solo un hombre que había perdido absolutamente todo podía llorar.
Con el alma rota.
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Gracias por leer.
Me hice llorar a mi misma con este capítulo, que desgraciada soy. Espero que lo disfruten más que yo xD. Nos vemos a la próxima.