Habían pasado algunos días desde que habían identificado el terrible campo de escombros proveniente del Aurora. Y durante ese tiempo habían estado al borde de sus asientos. ¿Quién no lo estaría sabiendo que van a una misión de rescate de la que quien sabe cuánta gente con vida lograrían sacar. Estaba muy fuera de su zona de confort, por decirlo de forma muy básica.
-¿Nada?
-Nada.
Desde que enviaron el último mensaje, tanto Edward como Manuel habían estado pegados día y noche al relé de comunicaciones. Esperando un mensaje de respuesta, una voz, un sonido... algo, pero no había sido el caso. Eso definitivamente no les daba muchas esperanzas, pero querían tenerlas así que preferían teorías más positivas.
-Podría ser que sus comunicaciones de largo alcance están dañadas- dijo Manuel- Quizá por eso no contestan.
-S...si. Debe ser por eso.
Finalmente,tras casi una semana de viaje, llegaron a aquello que los escáneres de larga distancia venían presagiandoles. Un planeta oceánico de categoría 3. El proverbial 4546B.
-Woahhh...- se oyó decir a Nayeli desde su lugar en los sistemas primarios. Y es que era toda una vista. Siendo Andromedanos, la mayoría de ellos se habían pasado la vida en planetas rocosos y estériles, con atmósferas artificiales, o en el mejor de los casos, admirando las tormentas eternas en una estación espacial frente a un gigante gaseoso. Claro, viajaban a menudo, y habían visto planetas con hidrografía propia, pero era la primera vez que veían un planeta que fuera un océano en prácticamente su totalidad, era como una pecera de cristal y mármol, bonita, gigante y eterna, o lo sería de no ser porque la vista era opacada por un enjambre masivo de metal y restos.
-Demonios- dijo Joseph en voz alta.- ¿Qué crees que haya hecho esto?
Todos se lo habían estado preguntando por días. Una nave de clase capital como el Aurora medía más de un kilómetro y debía tener escudos. La respuesta tenía que ser algo de nivel cataclismico.
-Mi apuesta es por un meteoro- dijo Avery.
-El daño es consistente-dijo Nayeli- Pero, ¿no habría restos de roca en los escombros?
Era curioso. Y ninguna de sus otras teorías, tormenta solar, falla del motor cuántico, piratas, terminaba de encajar. Pero no valía la pena seguir pensando. Estaban por iniciar la fase más complicada de la operación, la entrada planetaria.
-Habrá que esperar un rato hasta que el campo de escombros se despeje, pero deberíamos poder bajar sin problemas según las predicciones de la computadora- dijo Nayeli.
- Excelente.
Ya tenían todo planeado, ahora solo quedaba avisar a los posibles supervivientes.
-Manuel, ¿activas el relé por favor?
- Si, señor- dijo presionando una serie de botones y palancas.- Todo listo.
-Esta es la Sunbeam- dijo Avery, esperando con toda su alma que de verdad alguien pudiera está escuchandolo. -Aurora, nos acercamos al planeta ahora y tenemos un sitio de aterrizaje para ustedes que... Bueno, es mejor que las alternativas. Les hemos enviado las coordenadas- mencionó al mismo tiempo que Joseph cargaba tales y las enviaba como un archivo descargable en cualquier PDA.- Nos tomará un par de días alinear nuestra orbita. Deberíamos poder establecer contacto directo durante ese tiempo, entonces iremos por ustedes. Crucen los dedos para que el clima aguante, y no nos dejen esperando. Sunbeam fuera.
El mensaje cesó, Manuel desactivo el relé de comunicaciones y Avery regreso a su lugar en su silla de mando. No obstante, todavía pasaron horas antes de que pudieran avanzar tal como predijo Nayeli. Era tarde y ya hacía hambre, así que le dejo los controles a Joseph y se fue a la cocina para un almuerzo rápido. No mucho después, llegó Edward para exactamente lo mismo.
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Hope runs deep
FanfictionRyley Robinson es el famoso único sobreviviente de la Aurora tras estrellarse en el lejano planeta 4546B. Pero, ¿y si el no hubiera sido el único? ¿ Y si algún otro hubiera sobrevivido? ¿Habrían colaborado para hacer más sencillas las cosas o todo h...
