Capitulo 34: Al borde del Abismo

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En la PDA quedaba solo estática.

Ninguno dijo nada por unos segundos. Sus mentes en blanco por el shock. Luego, las palabras empezaron a salir, primero como balbuceos.

-La nave explotó...- dijo Danby quedito- La nave explotó.

-Los mató... Esa cosa los mató- repitió Ozzy con el rostro más pálido que permitía su oscura piel y la quemadura solar.

-¡La nave explotó, jajaja! - comenzó a reir Danby desesperado. Yu por su parte no dijo nada, demasiada turbada para hablar, no obstante, aún lo suficientemente alerta para interrogar a Keen y Ryley con la mirada. Keen no obstante, también tenía la lengua comida por el gato y se desplomó de rodillas, en devastación. Ryley por su parte, dejó escapar una sola lágrima con los ojos tan grandes que hasta los grandes tigres de la vieja Tierra lo hubieran envidiado.

-Llegamos tarde-Al fin logró decir Keen. Aunque incluso con tiempo, probablemente hubiera dado igual. Nada podían hacer. Nada...

-¡La cápsula! ¡Alcanzó a salir una cápsula!- gritó al fin Yu, finalmente reuniendo la fuerza para conectar la lengua al cerebro- ¡Quizás sobrevivió alguien! ¡Tenemos que ir a buscarlos! ¡¿Me están escuchando!? ¡Robinson! ¡Keen!

Solo hasta que la mujer los agitó al punto del asalto físico es que ambos reaccionaron. ¡Tenía razón, carajo! ¡Quizás alguien seguía con vida! Palmeándose el rostro, Ryley volvió en si mientras que Keen agitó la cabeza. Acto seguido, los dos salieron corriendo, subiendo cada uno a un Seamoth y acelerando los controles tanto como podían, ante las miradas aún llenas de shock de Danby y Ozzy.

-¡Ey, esperen!- atinó a decir el mayor de todos, solo para ser ignorado.

-¡Ey, esperen!- atinó a decir el mayor de todos, solo para ser ignorado

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Las aguas salobres frente a la Isla eran de un azul oscuro. La arena, estéril salvo por unas cuantas plantas, formaba colinas y precipicios similares a las cordilleras de la tierra. Keen aceleró y pudo ver a Ryley en su propio Seamoth hacer lo mismo en su vista periférica y muy para su pesar, también podía escuchar un tercer motor. Yu probablemente venía siguiendolos en su propio submarino.

Tiburones óseos patrullaban las aguas, rodeandoles de vez en cuando como abusones en una escuela secundaria. No obstante, sus golpes y gritos palidecian con los rugidos lejanos. Los tres los reconocían bien, añadiendo a su pánico. Un segador ya era aterrador por su cuenta, pero ahí podían escuchar muchos.

-Por favor... Por favor...

Ninguno de los tres era realmente religioso o espiritual, pero en ese momento los tres rogaban. Por favor, que haya sobrevivientes. Por favor que el Segador no los encuentre antes que nosotros. Por favor. Por favor. Las aguas se oscurecieron aún más mientras más profundas se hacían y se llenaron de metal que hubiera servido para construir cien conectores en I. Pero de la nave, de alguien, no había rastro.

- Maldición, no...

-Entrando en Zona ecológicamente muerta. Añadiendo reporte al banco de datos.- dijo la PDA, señal de que no podían seguir avanzando.

La esperanza estaba perdida. Los Seamoths no podían bajar más sin destrozarse, y dado cierto punto, se podia distinguir el talud que pasaba de unos cientos metros de profundidad a kilómetros y kilómetros. Si habían caído ahí, incluso si seguían vivos, la presión los reventaría en minutos. Además, se oían gritos tan o más perturbadores que los segadores a la distancia, e inclusive más grandes.

Pero justo cuando estaban por agachar la cabeza en duelo y dar media vuelta, las luces de Yu captaron algo. Un reflejo de un gran pedazo de metal con una forma vagamente esférica justo al borde del abismo.

-Eso es... ¡Una cápsula!

No tenía forma de que sus compañeros la escucharan, pero aún podían verla así que parpadeo las luces para llamar su atención, y así, ambos la vieron. Era similar a sus propias cápsulas , pero algo más grande, y por desgracia se veía en mal estado.

Los tres saltaron de sus Seamoths, con su equipo de buceo listo. La presión era dura a esa profundidad, y la frialdad del agua los estremeció de inmediato, pero tenían que hacer algo. Estaban así por ellos, por su culpa. Tenían que salvarlos.

Yu fue la primera en llegar, abriendo la exclusa para encontrarse con sus ocupantes. Una cápsula tri-plaza, sus tres asientos llenos. En el primero, un hombre en sus cuarentas. La segunda, una mujer de cabello rojizo. Los dos sin hacer ruido, inertes, doblados de forma poco natural.

Ryley y Keen entraron mientras Yu ya tenía dirigida su atención al tercer ocupante, un hombre mucho más joven que cualquiera de ellos. Este se movía, este emitia ruidos. Pero los ruidos eran lastimeros, y los movimientos, los retortijones de una criatura herida.

- ¡Emily!- lloró el muchacho- ¡Hermano!-

-Tranquilo- intentó consolarlo Yu a la vez que intentaba liberarlo de su asiento- Todo va a estar bien.

Ryley y Keen por su parte se dividieron entre el resto. Keen eligió la mujer, poniendo sus dedos en su cuello para tomar su pulso. Ryley se decantó por el hombre, alzando su cabeza para ver si respiraba, encontrándose con una frente sangrienta y un quejido.

-¡Está vivo, pero inconsciente!- dijo Ryley, sacando una venda de su Hammerspace en un intento de parar el escandaloso sangrado. Keen por su parte solo bajó la cabeza con tristeza, habiendo descubierto las vértebras rotas de la mujer en lugar de un látido.

-¡Keen, ayúdame! ¡El cinturón no sale!- grito Yu.
Iban contra el tiempo, los daños de la cápsula eran graves y el agua ya se estaba filtrando. Tuvieron que recurrir a un cuchillo de supervivencia para cortar las ataduras y entre Keen y Yu lo cargaron hasta uno de los Seamoths. Luego, regresaron para sacar al otro, que era aún más peso muerto al estar noqueado.

-¡Pásame sus brazos, Robinson!- grito Keen. Y Ryley se disponía a hacerlo, no obstante, la cápsula comenzó a deslizarse. El peso extra del agua la estaba haciendo caer por el abismo.

-¡Robinson!

Y así, cayó al vacío, hundiéndose entre las oscuras aguas. Por fortuna, Ryley logró salir a tiempo con el hombre a cuestas, teniendo que dejar el cadáver de la mujer detrás, y ayudado por Keen , lo subieron al Seamoth.

-¿Dónde... Dónde está mi hermano? - preguntó el muchacho en el Seamoth de Yu.

-Mis compañeros lo llevan. Tranquilo. Va a estar bien, y tú también

Dicho esto, aceleró, dejando atrás la negrura del océano e intentando ignorar el charco de sangre que crecía en el asiento.

Dicho esto, aceleró, dejando atrás la negrura del océano e intentando ignorar el charco de sangre que crecía en el asiento

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Hola , gracias por leer. Espero les haya gustado el dramón de este episodio. ¿Se esperaban más supervivientes? ¿Qué creen que pase ahora?

Los espero el siguiente capítulo. nos vemos.

Hope runs deepStories to obsess over. Discover now