La decisión estaba tomada.
Al menos de su lado. Yu también tenía que darle el visto bueno. Pero ella se encontraba dormida. Perder cualquier cantidad de sangre era agotador siempre. Solo estaban esperando a que estuviera más estable para actuar, esperando a que despertara para preguntarle.
Así, esta yacía en la cama del Cyclops, Completamente desnuda para poder poner los "tampones" que le había hecho Bart. Al menos había podido ponerlos ella misma. Todos, ella incluida, habrían muerto de vergüenza de lo contrario. Así, solo estaba cubierta con las sábanas, ahora limpias de algún modo.
-¿Estás seguro? Puede quedarse alguien más- había preguntado Avery. Ryley también se había ofrecido. Pero, ¿cómo iba a dejarla de nuevo? No podía seguir cayendo presa del pánico.
Si, era John quien vigilaba su dormir, sentado en su silla que había arrastrado del puente de mando, aunque por la cara que tenía, parecía que era él a quien le hacía falta el sueño. Tenía un rostro de no haber dormido en años... Y asi era, más o menos. Aunque no era como si quisiera dormir. Lo único que quería era ver a Yu bien, ver a Yu a salvo, sana, feliz. Así, esperó. Con la mirada gacha, dedicando una ojeada ocasional a la embarazada, asegurándose de que su pecho aún subía y bajaba...y lo hacía. Aunque también, de vez en cuando, su vientre maduro se movía en extraños espasmos. ¿Era el bebé haciendo acto de presencia?
Ese bebé tenía que tener la oportunidad de crecer. Yu tenía que tener la oportunidad de sostenerlo entre sus brazos. Ambos tenían que, debían que, lo merecían. Sería tan injusto si no.
Pero si alguien sabía desde su más tierna infancia que ese Universo no era justo era Keen. Ese planeta no dejaba de recordarselo. Y eso lo aterraba. Tenía miedo como pocas veces había tenido en su vida. John no era religioso, nunca lo había sido, no le veía el sentido. Pero aún así en ese momento de temor, pidió, por Yu y su bebé. No a un Dios, no a un santo, ni siquiera al universo.
- Se qué... no tengo ningún derecho. Sé que te pertenecen. Pero por favor, no te los lleves a tu lado aún. Prometo que cuidaré de ellos con todo lo que pueda y lo que me quede de vida. Haré todo lo que tú quieras, pero por favor, no te los lleves... Eric.
Una lágrima se escurrió por su mejilla. Su voz era prácticamente un murmullo quebrado, sus ojos cerrados, su cabeza tan gacha que casi bajaba entre sus piernas. No, no era una plegaria realmente, pero era algo tan profundo y sagrado como una.
- Por favor... por favor.
-Hmph... ¿John?
-¡Yu!
El escuchar la vocecita desde la cama lo sacó de su no-oración. Aún habia miedo en sus ojos, y lágrimas obvias. Pero quitó ambos rápido con el dorso de la muñeca, reemplazándolos en parte, solo en parte, con esperanza.
- Ahm... ¿Como... Cómo te sientes?
-Ugh... Adolorida.
La mujer se sentó en la cama semi dificultosa mente, lo que hizo que la manta resbalara de su cuerpo, dejando al descubierto sus senos y vientre pues aún estaba desnuda. Ella no se cohibió mucho, limitándose a cubrir sus pechos con uno de sus brazos. Keen si se puso más nervioso, intentando desviar la mirada, pero accidentalmente siendo atraído a su hinchado abdomen, que para su horror, brillaba con pústulas maduras como si fueran las luces de una bola disco
-Yu...¿Por qué no dijiste nada antes?- preguntó el oficial con dolor.
- Je, me quise marcar un Ryley. - respondió ella con risa y dolor a partes iguales.- No quería preocuparlos y acabe dándoles pánico a todos... lo siento, John.
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Hope runs deep
FanfictionRyley Robinson es el famoso único sobreviviente de la Aurora tras estrellarse en el lejano planeta 4546B. Pero, ¿y si el no hubiera sido el único? ¿ Y si algún otro hubiera sobrevivido? ¿Habrían colaborado para hacer más sencillas las cosas o todo h...
