Ryley Robinson es el famoso único sobreviviente de la Aurora tras estrellarse en el lejano planeta 4546B. Pero, ¿y si el no hubiera sido el único? ¿ Y si algún otro hubiera sobrevivido? ¿Habrían colaborado para hacer más sencillas las cosas o todo h...
Los cientos de ojos de la cueva fueron testigos cuando la serpiente ciega se abalanzó sobre Avery. Muy tarde para nadar. Muy tarde para hacer lo que sea. Todo lo que Avery alcanzó a hacer fue soltar la magnetita que traía en las manos y alzarlas vanamente sobre si mismo.
Ryley se dio cuenta por el grito ahogado, y sus ojos se unieron al centenar de miradas que observaba como la serpiente arremetía contra su compañero.
-¡Avery!- gritó también, su sonido igualmente ahogado bajo el agua. Por fortuna, Avery, siendo el hombre grande que era, alcanzó a sostener los enormes colmillos de la serpiente con las manos, evitando ser empalado vivo. No obstante, la criatura era muchas veces más grande que él, y rápidamente lo atrapó contra el suelo.
- ¡Gah!- se quejó Avery al golpear el piso. Sus músculos gritando por el inmenso esfuerzo. Podía ver a la serpiente aún moviendo la boca y unos colmillos más pequeños con los que intentaba destrozarle. Si se soltaba, era hombre muerto, pero sentía su fuerza flaquear cada milisegundo, especialmente cuando sintió un chasquido.¿Así iba a morir? No obstante, en el momento que creyó que su fuerza iba a fallarle, la serpiente se contorsionó, emitiendo un ruido que podría calificarse como un grito. Ryley la había acuchillado en un costado.
-¡Sueltalo, cosa!
La sangre amarilla se arremolinó alrededor de ambos, y la criatura se echó para atrás, herida. Por desgracia, Ryley pudo ver al acercarse que no era la única. No había sangre roja en el agua pero Avery, con una mueca de dolor bajo su casco, se aferraba a su hombro derecho con fuerza y este parecía desigual en comparación a su hombro izquierdo.
-Maldición- Murmuró él ex-capitán para si mismo mientas Ryley pasaba su brazo bueno por encima de su cuello para ayudarlo a nadar. Tenían que volver a los Seamoth de inmediato. Pero, para colmo de males, la serpiente herida no solo volvió por venganza. Su sangre había atraído a otras a su alrededor.
- ¡Ah!
Sacando su deslizador, Ryley intentó llevar a ambos de vuelta a su vehículo. La velocidad apenas suficiente para que no los devorasen ahí mismo. Pero al acercarse al submarino, quizás por instinto territorial, y muy poco probablemente por malicia, incluso si así se sentía, una de las serpientes atacó el Seamoth que estaba más cerca, golpeándolo tan viciosamente que el vidrio se quebró y la presión hizo que el vehículo implotará y se hiciera pedazos.
-¡No!- grito Ryley con desesperación, pero no había tiempo para ello. Las serpientes iban por ellos. Temiendo que acercarse al otro Seamoth provocaste un efecto similar y no teniendo otra escapatoria, Ryley nadó con Avery hacia la base Degasi. Empujándolo para que pasase por el pasillo y apenas entrando él sin recibir una mordida.
-Gr...gracias- murmuró Avery aún aferrando su hombro herido, pero era inaudible bajo el agua. Su situación era desesperada. Las serpientes seguían rondando a su alrededor, algunas incluso chocandose con el hábitat destruido. Con razón la entrada estaba partida por la mitad, eso era lo que había pasado, pensó Ryley. Pero eso no era lo peor. Incluso si tenían la suerte de que las serpientes no reventasen el lugar y los devorasen cuál cajita de menú infantil de una hamburgueseria, si estás se aburrían y se iban, habia una preocupación peor.
Se estaban quedando sin oxígeno.
Sus tanques, pese a ser "de alta capacidad de Alterra" apenas podían mantener oxígeno constante para unos 22 minutos, y era aún peor a esa profundidad. Normalmente podían evitarlo con los respiradores especializados, pero no los llevaban en ese momento. Temiendo encontrarse aún con radiación, tenían el casco del hazmat puesto en su lugar, además de que su respiración agitada los hacía gastar el oxígeno más rapido. Ryley, siendo el ingeniero que era, podía hacer cálculos, y era uno de esos momentos donde ser listo no les servía de nada. Solo para saber que como muchos tenían minutos antes de morir ahogados.
Ryley miro a Avery, su cara aún llena de dolor y miedo. No era justo. Él era el menos enfermo, apenas algún síntoma. Había llegado ahí para salvarlos y ahora iba a morir. Eso hizo que algo se formulara en la cabeza del ex-Jefe de mantenimiento. Así, tomó su cuchillo y se preparó para salir y enfrentar a la bestia. No sería mucho pero quizás podria ganarle algo de tiempo.
Pero este solo sonrió atraves de su máscara, y Avery alcanzó a notar que sus labios decían "ve". Acto seguido, la serpiente, atraída hacia Ryley, se lanzo hacia él, lista para una gran comida, a lo que él solo cerro los ojos y se preparó para su final.
Pero en lugar de eso, la serpiente chilló de dolor, recibiendo un golpe en la cara aparentemente de la nada. Una roca de esquisto que la golpeó tan fuerte que el diamante en su interior salió disparado fuera. Ryley, y también Avery más lejos miraron con sorpresa, buscando sorprendidos el origen del proyectil, y encontrándose con la sorprendente visión de un cierto chef con un cañón de propulsión en las manos.
- ¡Aléjate de ellos, alimaña!
- ¡Ozzy! - gritaron ambos al unísono, incapaz de oír el grito del otro bajo el agua. No obstante, su asombro y alegría se torno rápido en miedo. La serpiente buscaba a su atacante con rabia ahora y se abalanzaba contra su compañero rápido.
- ¡Ozzy, cuidado!
Pero el hombre antes regordete no había agotado sus proyectiles, arrojando más esquisto, plantas, incluso algunos Veoveos desafortunados. Algunos pasaron de largo, otros impactaron sin gran conmoción. La serpiente arremetió nuevamente. ¿Sería este el final del cocinero? La respuesta fue no, porque, quizá por suerte, quizá por decisión consciente, Ozzy le disparó algo más: los aguijones colgantes de la base Degasi.
-¡Toma, monstruo!
Si antes gritaba de dolor, ahora lo hacía en pura agonía. Incapaz de quitarse el picor de la planta venenosa del rostro, la enorme víbora se retorció convulsamente y luego se fue, escondiéndose en uno de los hongos que probablemente era su hogar.
-Nadie se come a mis amigos- dijo haciendo señas a sus compañeros para que salieran de ahí rápido. No era la única serpiente después de todo. Con un asentimiento rápido, Ryley guardo su cuchillo y regresó por Avery, saliendo de ahí tan rápido como pudo con el hombre a cuestas. Acto seguido, lo puso en el Seamoth de Ozzy y una vez asegurado, subió al Seamoth que quedaba.
-Volviste... Dijo Avery sin aliento, aún demasiado adolorido.
- Volví, si. - respondió Ozzy estoico pero con un dejo de sorpresa sobre si mismo. Avery también lo pensaba. El hombre que estaba tan aterrado de ese lugar, de esas criaturas, había vuelto para salvarlos de una.
-Gracias, Ozzy... Te debo mi vida.
- Ni lo menciones, respondió Ozzy con una gentil sonrisa.
Y así, los ahora dos submarinos se dispusieron a volver a su base.
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
Gracias por leer.
Creo que Ozzy tuvo bastante desarrollo en estos capítulos. Espero poder seguir trabajando con los otros personajes igual.
¿Qué creen que pase ahora?¿ A dónde irán nuestros queridos náufragos? Déjenme sus teorías en los comentarios, nos vemos a la próxima.