Capítulo 125: Última vez

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La luna de bronce dominaba el cielo esa noche, su hermana menor de plata completamente eclipsada tras ella.

Originalmente, su idea era zarpar tras el funeral. No podían perder el tiempo, además de que mover el Cyclops hasta Isla Montaña había representado un gasto de energía considerable.

Pero la verdad es que el cansancio físico y emocional había sido mucho, especialmente con el Kharaa. Así que habían decidido permanecer en la playa al menos por esa noche, volviendo a su viejo campamento improvisado para descansar, recargar energía propia y baterías literales.

-¿No me digas que es todo?- miró Yu con consternación a Bart, que agitaba un bote de píldoras, del cual solo salio uno de esos paquetitos de silica para evitar la humedad.

La exposición al sol había causado otra vez la fiebre de Ozzy y también la de Keen. Ambos estaban acostados en el pequeño compartimento con trapos mojados en sus frentes, durmiendo por el momento pero con dientes prietos.

-Fue lo último. No se que vamos a hacer con el próximo al que le suba la fiebre. La enzima ya no está funcionando.

- No es como si tuviéramos más enzima tampoco...

Debido a la horrible situación con el Curvador en la Base Degasi, ni siquiera habían podido salir para reabastecerse de mirones brillantes. Y todos los medicamentos para la fiebre y el dolor se habían ido en un intento vano de hacer sentir mejor a Danby. No era solo el tiempo lo que se les estaba acabando. Sabiendo esto, Bart se sobo el puente de la nariz y se dejó caer sobre una piedra.

-¿Estás bien? - preguntó Yu preocupada.

-Si... Si... Es solo que, ¿Por qué ustedes se están enfermando tan rápido? Llevo una década con esta maldita enfermedad y... No estoy de maravilla, lo admito, pero, ¿Por qué? ¿Por qué solo yo?

-Podrian ser muchas cosas.  Resistencia natural, que el mar tenga una mayor concentración bacteriana comparado a hace años. Tu genética de Genghis Khan.

Un intento de chiste, pero Bart no se rió. A lo que Yu solo acabo admitiendo que...

- No sabría decirte. Lo siento, Bart.

-No es tu culpa- intentó confortarla, dándose cuenta que la había hecho sentir mal. - Quizás solo es... crueldad divina.

-Quizas- asintió Yu.

Bart la vio arrullar al hijo que cargaba en su vientre. Yu era tan lista y lidiaba con tanto, merecía más.  Vio a Ozzy, el chef gourmet de ingredientes extraños y a Keen, valiente líder contra lo peor de ese mundo. Volteo al otro lado. Ahí estaba el tenaz Avery, Capitán del Fantasma pese a perderlo todo, y a su lado, Ryley, el siempre dispuesto, siempre ingenioso y siempre amable hombre que podía sacarlo de la oscuridad de sus pensamientos. Bart había pasado por tanto con ellos, habían hecho tanto por él  y él por ellos. Carajo, había salvado la vida de Ryley. Aunque apenas y llevaba un par de semanas con ellos, ya le era muy difícil imaginar una vida de vuelta a su eterna soledad.

Pero ahora habían perdido a Danby. Y todos se deterioraban rápido.

Quizás sería mejor... Mantener su distancia. Quizás así dolería menos cuando pasara lo inevitable.

-Bart. ¿Estás escuchandome?

-¡Ah! ¿Qué?

Yu le miraba con preocupación. Prácticamente le había gritado en la oreja, ¿aún así no la escucho?

-Decía que deberías ir a descansar un momento.

-Pero... Te quedarías tu sola con ellos dos y...

-Esta bien. Estos dos son como un par de bebotes. Me servirá de práctica.

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