-¡Gahhhh!
No pudo evitar toser, los pulmones le dolían por casi haberse vaciado por completo. Pataleando contra la marea, miró a su alrededor, quedándose horrorizado ante la vista del Aurora caído a algunos kilómetros de distancia.
Era la nave clase capital más grande de Alterra, quizás del Universo. Y yacía ahí, encallada en la arena y el agua como una ballena muerta. Solo que las ballenas no se incendiaban. Por el cinturón de Orión, ¿cuántos habrían muerto? Era un hombre lógico y pragmático, por mucho que desease que todos se hubieran salvado, sabía que con ese impacto y el escaso número de cápsulas, muchos estarían más allá de la salvación.
Y era su culpa.
No tenía idea realmente que era lo que había golpeado al Aurora. Parecía un arma de algún tipo, nunca en todos sus años había visto algo así. Lo que si sabía es que si hubiera estado más concentrado, si hubiera hecho mejor su trabajo, eso jamás habría sucedido.
Agitó la cabeza, no podía pensar en eso. Los supervivientes le necesitaban, el Capitán se los había confiado, y si queria siquiera expiar algo de su pecado, tenía que cumplir esa última orden. La PDA de su ojo seguía ahí, así que cargó las coordenadas que le había enviado el Capitán y comenzo a nadar.
La única cosa en la que había tenido suerte ese día era que las coordenadas a Tierra firme no estaban lejos. Aún así, cuando finalmente llegó a la playa estaba exhausto. No era para menos, la adrenalina se había agotado ya y probablemente había hecho más actividad física que en el peor día de su servicio militar activo. Por un momento, casi se desmayo de cansancio en la arena mojada. Pero no podía descansar aun, no debía.
Debía estar listo. En cualquier momento llegarían otros sobrevivientes.
En cualquier momento.
En cualquier momento...
Pero pasaron 15 minutos y nadie llegó.
Pasaron 30 minutos y nadie llegó.
Una hora entera. Dos.
Nadie había sobrevivido, ¿Verdad?
Ahora sí ya no había nada impidiendole romperse. Empezó a hiperventilar. Era su culpa, había fallado y les había fallado a todos. Todos habían muerto. Pero, justo al borde del colapso, súbitamente escucho una voz.
-¿¡Hay alguien aquí!? ¡Hola!
La voz era inconfundible. ¡Era ella!
-¿¡Hola!? ¡Por aquí!- grito de vuelta. Corriendo al encuentro de la voz que en ese momento, y quizá desde la primera vez que la escuchó, le había parecido el sonido más melodioso del Universo. Entonces la vio al fin. Pálida, empapada, completamente sin aliento, pero estaba ahí.
-¿Yu?
Su voz tembló al decirlo, pero se sintió por ello mal casi de inmediato. Entre la culpa del accidente y la culpa por la relación, Keen pensó que Yu seguro hubiera preferido que él no hubiese sobrevivido. Además, había algo muy malo en ella. La calidez de sus ojos ya no estaba, se veían muertos en vida.
-¿Yu, está bien?
Ella negó con la cabeza muy lento. Lo sabía. No estaba bien, no estaba bien en lo absoluto.
-¿Está heri..?
Pero antes de poder decir más, ella se le abalanzó encima y lo abrazó, sus lágrimas escapando con toda su fuerza. Solo la había visto llorar una vez antes, el día que habían roto su relación, pero está vez, su corazón se rompia por ella y no por si mismo. ¿Qué horrores había presenciado?
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Hope runs deep
FanfictionRyley Robinson es el famoso único sobreviviente de la Aurora tras estrellarse en el lejano planeta 4546B. Pero, ¿y si el no hubiera sido el único? ¿ Y si algún otro hubiera sobrevivido? ¿Habrían colaborado para hacer más sencillas las cosas o todo h...
