Capitulo 127: El árbol

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No les tomo mucho tiempo desmontar el escáner, así como tampoco les tomó tiempo bajar a la zona sugerida por Keen. Esperaban más merodeadores de Rio, más Curvadores, otra maldito Leviatán Fantasma. Algo terrible y letal para recordarles que no eran más hormigas ahogándose en un charco. Después de todo lo que les había pasado, no era inesperado esperar más muerte

Pero 4546B les recordaba una vez más, que era imposible de predecir. Su lado temible tenía un inverso que los golpeaba en la cara con la misma fuerza que el miedo.

-Woah...

El Rio Perdido que hasta ese momento solo había sido ese verde tan alienígena se presentó súbitamente de un azul pastel que inducía a la calma inmediata. La salmuera que se asentaba en aquella ensenada parecía ahora un lugar de ensueño en lugar de la trampa letal que sabían que era. Por si fuera poco, ante ellos se alzaba lo que solo podían describir como un árbol. Un árbol gigante bajo el mar, brillando con cientos de hojitas fucsia fosforito y misteriosos orbes, ¿Frutas tal vez?, traslúcidos, más grandes que una persona.

-Increible...-susurró Avery con las manos prietas sobre el timón, olvidando por completo su objetivo ahí. No era el único, los timoneles del Mirón y el Cacharro estaban embobados por la vista. A su alrededor, decenas sino es que un centenar de Rayas Fantasma circulaban al árbol como la rotonda de algún país fantástico donde las hadas danzaban por el aire. Inconscientemente, Ryley y Bart intentaron acercarse a ellas. Ser parte de la magia, quizás. Pero el hechizo fue inmediatamente roto por crujidos metálicos y las advertencias de la IA de ambos vehículos.

-"Profundidad máxima alcanzada. Daño del casco inminente."

-Mierda.

Ni siquiera habían llegado a la base del árbol. Ahí estaba. El límite. Estaban tan abajo, tan lejos y aún así, les faltaba tanto. De forma más ceremoniosa de lo esperado, ambos subieron los Seamoth hasta la copa del gigantesco árbol y bajaron de los vehículos.

-Lo hiciste bien- dijo Ryley, palmeando el chasis del Mirón como quien palmea la cabeza de un niño que lo ha hecho bien. El único de cinco Seamoths que no había sido destruido sino decomisionado. Merecía algo de respeto.

Bart por su parte miró al Maldito Cacharro, que no le hacía honor al nombre. Diez años había sido su compañero de aventuras. Diez años ante tiburones y leviatanes. La última pieza que Marguerit dejo atrás. Ahora debía dejarla atrás también.

-Adiós, compañero.

Por su parte, John, Avery y Ozzy llegaron al punto que habían marcado en el escáner de antes. Un punto caliente al lado de una poza pequeña de la salmuera azul, con una vista particularmente preciosa al árbol.

-¿Por qué es azul y no verde como en el resto del río?- preguntó Ozzy.

-Ni idea. Tal vez el árbol o algo- respondió Avery.

A repetir la operación. Construir de nueva cuenta el escáner. Les tomo menos tiempo está vez, habiendo revisado la zona antes con el escáner y con la ventaja adicional de que aparentemente esa salmuera azul no era extremadamente corrosiva. ¿Cómo lo sabían? Robinson metió la mano.

-¡Bart! ¡No! No... te hace daño.- miró Keen confundido

-Parece que no. Solo está helada.

Se sentía incluso un poco de alivio de las ardientes pústulas en sus manos. No las veía por sus guantes pero las sentía pulsar menos mientras estaba ahí. No obstante, no pudo disfrutar mucho de ese frescor que no había sentido en una década. El escáner estaba terminado y era momento de mirar otra vez.

-Bueno. Aquí va nada.

Keen activó las mejoras de rango una vez más. El holograma parpadeo un par de veces, mostrando que la cueva actual no solo era mucho más grande de lo que parecía. Bajaba y conectaba con otro sistema mucho más abajo.

-Woah.

-¿Que tanto baja?- preguntó Ryley.

-Unos 1300 metros- estimó Keen. Quizá más.

-Creo que encontramos nuestra ruta- afirmó Avery.

No era que tuvieran de dónde elegir. Era eso o la fosa del Fantasma y preferían evitar a la bestia a toda costa.

-Bien. Bart, Ryley. Ya que los Seamoth ya no estarán disponibles irán con nosotros en el Cyclops. Ryley, te encargó los motores principalmente. Que no estallen en llamas.

Ryley quería hacer un chiste sobre como no era él el que hacía explotar Cyclops, pero sabía que no sería bien recibida por Keen. Además, tenía una duda adicional.

-¿Yu seguirá pilotando el Behemoth? No se veía muy bien hace un rato.

Todos lo habían pensado, pero nadie había querido decirlo.

-Dependera de como se sienta- dijo Keen, notablemente preocupado.

Si aún necesita descansar, podemos dejar el Behemoth adentro de la bahía de vehículos hasta que haga falta.- concluyó Avery.

- Vale.

Era momento de seguir. La parte final del viaje. No perderían más tiempo desmontando el escáner otra vez, ya que el lugar era aparentemente seguro, lo dejarían ahí como puesto de avanzada. Habían tenido un rato para cargar las celdas de energía del Cyclops. Todo estaba listo, así que subieron al Fantasma uno tras otro, entrando primero Keen.

- Ey, Yu.- anunció el oficial su regreso.- Ya tenemos una ruta lista.

Pero la Jefa Oficial no contesto.

-¿Yu?

Keen subió desde la cámara de descompresión hasta el puente. Yu no estaba ahí. Probablemente seguía en la cama que habían puesto en la cabina interior. Este resultó ser el caso. Seguía ahí acostada de lado, dándole la espalda. Pobre. Ese bicho estomacal había sido duro con ella, así que con cuidado, halo de la manta que usaba para arroparla mejor. A lo que ella se quejó.

-John...

-Yu, ¿Te sientes mejor?

-No...- ella contestó tajante.

- Ya veo. Bueno, descansa un poco más para que mejores, o Avery se robara tu turno en el Behemoth.

Un intento de hacerla reír. Por un momento, creyó que lo había logrado pues sus hombros empezaron a temblar, pero pronto, los sonidos que escaparon de sus labios le hicieron darse cuenta de que no estaba riéndose sino llorando.

-¿Yu? ¿Qué pasa?

Ella giro lentamente la cabeza para verlo a los ojos, alarmando a Keen de inmediato. Estaba pálida antes pero ahora directamente se veía como una muerta. Su rostro sudaba profundamente. Keen de inmediato asumió que le había subido la fiebre pero al palpar su frente para comprobar se dio cuenta que era el caso opuesto.

-Por Orión, estás helada... Dime, te duele algo... Te...

Fue solo en ese momento que notó que la manta que cubría a Yu tenía una mancha de un tono más oscuro a la altura de su cadera. Con celeridad, levantó la frazada, arrancándola de los brazos de la mujer que se aferraba a ella con dolor. Fue entonces que lo vio.

Las sábanas tintadas de rojo escarlata, tan anegadas de sangre como el traje reforzado de Yu.

Gracias por leer

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Gracias por leer.

Por supuesto que este no sería un fic lo suficientemente dramático si a la embarazada del grupo no le pasará algo horrible, jeje.

Espero que les haya gustado. Nos vemos a la próxima.

Hope runs deepStories to obsess over. Discover now