Capitulo 154: El rostro de la esperanza

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-¡Están muertos! ¡Están muertos!

Era lo que lloraba la futura madre de vuelta en la base Aurora. Lo había visto en la pantalla de su PDA. Otra vez la baliza había desaparecido, justo como la del Behemoth.

-No digas eso- Trató de consolar Ozzy- Puede que estén apagando las balizas por algo.

Ozzy quería darse esa esperanza. Ni siquiera estaban seguros de porque el Behemoth había desaparecido en la lista de señales para empezar. Además, los habían visto vivos y bien a través de las cámaras.

Al menos hasta hace poco...

- Vamos, Yu. No llores- dijo mientras la abrazaba. Ella no respondió el abrazo, pero se dejó abrazar., sin dejar de llorar ni un momento.

-Ellos están bien- afirmó Ozzy, con su voz quebrando se.

Tienen que.

Estaba todo perdido

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Estaba todo perdido.

El dragón finalmente había perdido interés en ellos. ¿Pero de que servía ahora que el Fantasma había "muerto"? Igual que el Segador, ultimado por un leviatán más grande.

-Todo terminó...- dijo Avery con voz devastada. Y es que toda esperanza se había perdido. Ni aún con el traje más reforzado del mundo y todos los tanques de oxígeno en existencia lograrían salir de ahí sin un vehículo.

-Incluso si hay un cura aquí, no podremos volver.- dijo Keen con una voz pequeña que hace tiempo que no se le oía.

-Entonces, ¿fue por nada? ¿Todo esté esfuerzo fue por nada?- dijo Bart, sin poder evitar los respingos de su llanto.

Y es que como no llorar, como no perder la esperanza si todo su esfuerzo se había convertido literalmente chatarra frente a sus ojos.

Lo que quedaba del Fantasma era una vista miserable. Ciego y tuerto, el cristal de su ojo hecho pedazos. Ametrallado, los agujeros de su casco llenándose lentamente con lava mientras se hundía en el manto del planeta y se fundía. Y con este, se hundían y fundían sus esperanzas.

-Perdonenme, chicos- lloró Avery de repente.- Lo lamento tanto.

No había podido salvar ni uno solo de su vieja familia y ahora tampoco podría salvar ni uno solo de la nueva. Otra vez iba a verlos morir, otra vez pasaría en sus brazos. ¿Era egoísta desear morir primero para no tener que verlo? ¿Para no pasar por ello otra vez? Lo peor es que ni ese deseo se cumpliría, pese a la fiebre actual, pese a todo, era el menos enfermo, sería el último en morir. Solo quedaba rogar al hambre o a la sed, ahora que ya no tenían provisiones.

-Yu... Ozzy - susurró Keen entre lágrimas. - Lo siento.

Les había prometido que iba a volver con la cura. Que los salvaría. A Yu en especial le había prometido que volverían a hablar de Liam Baker y de tantas otras cosas que quería contarle. Ahora no solo no podría volver con la cura, no solo no podría salvarlos. Jamás volvería a verlos. La culpa volvió con toda su fuerza, porqué eso de algún modo era su culpa, ¿No? Si hubiera dejado los escudos encendidos, si hubiera puesto más atención a los escaneres hacia semanas, tal vez esto no habría... No, ya no importaba.

-Padre. Marguerit... Ya voy- murmuró Bart, apenas con energía para llorar.

Había resistido diez años. Diez años de soledad, de enfermedad, dolor, condiciones extremas y estrés postraumático. Había sobrevivido a leviatanes y curvadores y lava y al maldito impacto que lo dejo en ese planeta en primer lugar. Pero hasta ahí había llegado. Estaba cansado, llorar hacia que sus pulmones dañados se ahogaran incluso más rápido. Iba a morir ahí, ahora, ¿No? Por lo menos había conocido el amor y no iba a morir solo, iba a morir con amigos, iba a morir con su amado Ryley. Lo busco con la mirada para abrazarlo en el final, pero sorprendente noto que este se puso de pie con una mirada furiosa en sus ojos.

-¿Ryley...? *Cof cof*

-¿Doynde está...? ¿Dontde está?

Empezó a buscar en su Hammerspace de forma casi psicótica. ¿Qué buscaba? La respuesta a esa pregunta resultó ser una Tableta Azul. Habían notado que había una consola justo enfrente de la esquina donde estaban acurrucados, y una vez presentada la tableta, el campo de fuerza que estaba justo frente a ellos se abrió, dando acceso a la base final.

-Sabia que teníamos que volver por esa tableta- dijo Ryley-Vamos.

Pero nadie se movió.

-Ryley, ¿Qué ... Qué estás haciendo?-Preguntó Bart antes de reventar en otra serie de tosiduras.

-¡¿Qué voy a estar haciendo?!- dijo especialmente exaltado.- ¡Entrar a la base!

-Ryley...

Los demás lo miraron sin ocultar su tristeza. No le trataron de a loco, no intentaron detenerlo, simplemente, se quedaron quietos con los ojos llorosos. Los de Keen aún tratando de contenerse, Avery ya incapaz y Bart entre más lloraba más se hacía daño.

-Ryley. No hace falta que sigas- dijo John con suave melancolía.

Pero ahora fue Ryley el que se le quedó viendo, con había una desesperación en su mirar poco común en Ryley.

- No voy a parar.

- No queda más que hacer- dijo Avery. - Quizá, simplemente, deberíamos...

-¡La base está abierta! ¡Carajo! ¡La cura podría estar aquí!

-Pero Ryley- empezó Bart...

- ¡Pero nada! ¡Prometí que no me rendiría sin pelear! ¡Prometimos que no nos rendiríamos sin pelear! ¡Que estaríamos juntos en el final! ¡Que no los dejaría solos!

La forma tan directa en que lo dijo acabó sacándolos de su sopor lloroso. Era cierto. Lo había jurado ante Keen enfrente de la Plataforma de Ejecución, cuando descubrieron todo sobre el flagelo que los azotaba. Se lo había prometido a Bart, que verían el final juntos sea cual sea. Había sido implícito con Avery, nunca abandonandolo ni siquiera en los peores de los peores momentos, contra serpientes o contra sus oscuros pensamientos destructivos.

Podían verlo en los ojos igualmente vidriosos de lágrimas del ex Jefe de Mantenimiento. Estaba aterrado, devastado, exhausto. Pero no se había rendido. No podían rendirse ahora ahora. Tenían que seguir por el, por ellos mismos, por los que aún los esperaban y los que ya habían perdido. Asi, Bart fue el primero en alzarse con cuidado.

-Quiza haya... Algún portal de fase... Cómo en la Planta Térmica.- dijo Bart con cautela.

- Y.. la voz dijo que "es lo que buscamos". ¿Quizá quien quiera que sea esa persona está aquí? -dijo Avery.

-O más importante aún. La cura. - dijo finalmente Keen

Ryley asintió, aún muy serio y tragándose las lágrimas y los mocos.

-Vamos pues.

-Vamos- dijeron todos levemente pero al unísono. Con su esperanza renovada teniendo la voz y rostro de Ryley Robinson.

 Con su esperanza renovada teniendo la voz y rostro de Ryley Robinson

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Gracias por leer.

Sinceramente estoy demasiado privada de sueño y comida para pensar en que escribir aquí.

Nos vemos a la próxima, espero les haya gustado.

Hope runs deepStories to obsess over. Discover now