Darío
Salí de la cocina con las piernas temblando, no sabía cuánto tiempo aguantaría más estando así con ella. Subí las escaleras y fui en dirección al baño compartido para buscar a la novia de mi mejor amigo. Que pasase tanto tiempo con Alana significaba que cada vez se hacían más amigas y podía ser que ambas estuvieran intercambiando información. Más bien que Mía le contase a Alana lo que me pasaba con ella. Llamé a la puerta del baño y ella abrió. Estaba por quitarse los rulos pero la mitad de su cabello estaba como la melena de un león. No pude evitar mirar la desconcertado y reír.
-¿Qué te ha pasado?
-Estaba intentando hacerme un cambio de look casero pero se ve que no se me da bien rizarme el pelo sin calor. -Bufó y siguió con su labor mirándose al espejo. -Menos mal que nos vamos a la playa, con el agua espero que se me quite este volumen.
Me reí mirándola, definitivamente estaba hecha para Nathan. Pero no había venido a comprobar eso, necesitaba saber si podía confiar en ella o no.
-Mía... ¿Puedo confiar en ti? -Ella me miró extrañada. Así que seguí. -Te llevas bien con Alana, y no quiero que lo que te cuente yo lo acabe sabiendo ella.
-¿Crees que no lo sabe? -La miré sin saber que decir. -Estais en un tira y afloja desde que os conocéis. Hasta yo me he dado cuenta antes de que me lo dijera.
En ese momento se quedó callada pero ya había escuchado todo lo que necesitaba. Así que Alana le había contado lo que había pasado entre los dos, no sabía si eso era bueno o malo pero me intuí lo primero.
-Asi que te ha hablado de lo que pasó.
Intentó negarlo pero ya era demasiado tarde, acabó suspirando y mirándome mal.
-No diré nada, ella es mi amiga igual que tú. E igual que tú no quieres que ella lo sepa tampoco creo que a ella le haga gracia enterarse de que sabes lo que me cuenta a mí. -Asentí. -Haremos esto. Los dos me seguís contando vuestras sensaciones, sentimientos o incluso si necesitáis consejo. Tampoco es que yo sepa más que nadie pero es lo único que tenéis porque dudo mucho que queráis que tu mejor amigo os ayude. Yo intentaré mediar entre ambos así parecerá que quiero ayudaros en vez de solamente escuchar el chisme.
Solté una risa tranquilizadora, parecía que llevaba días pensando esa respuesta. Como era de esperar acabé aceptando y le conté mi plan. Sabía que a Alana no le hacía mucha gracia el agua ya que su primo me contó que de pequeña estuvo a punto de ahogarse. Pensé que una piscina no era buena idea pero como sabía que el mar le gustaba opté por la playa. Bajé abajo y preparé las tablas de surf, a Nathan y a mí nos encantaba. Me intuí que las chicas no querían pero me llevé dos de sobra por si acaso. Cuando terminé de prepararlo todo los tres bajaron y nos montamos en el coche. Nathan a mi lado, copiloto, y las chicas detrás. Pude ver por el retrovisor que Alana no llevaba el pelo recogido. Echaba de menos ver su trenza y no entendía muy bien por qué había dejado de llevarla, pero era algo que le acabaría preguntando más tarde. Aunque fuese la misma físicamente no estaba igual. Ahora su pelo era rubio aunque se podía ver su raíz aún negra, ahora vestía con colores llamativos aunque intuí que era la ropa que tenía al estar viviendo en un sitio de costa este tiempo. Se la veía un poco más relajada aunque llevaba varios días muy distante conmigo... Menos cuando estábamos a solas. Aunque se hiciera la dura ambos nos moríamos por dentro de seguir tocando al otro.
Volvía a centrarme en la carretera y no tardamos mucho en llegar. Estábamos prácticamente solos menos por un grupo de gente de nuestra edad que estaba allí. Estos últimos llevaban tantas cosas que parecía que se quedarían días enteros allí en la playa mientras que nosotros llevamos cuatro cosas y mal contadas. No tardamos mucho en abrir el maletero para sacar las tablas. Miré hacia Alana para ver su reacción pero ni se inmutó, preguntó cuál era su tabla y la cogió. Tanto Nathan como yo nos quedamos helados. Al parecer solo su físico no era lo que había cambiado. Mía se rió de nosotros en nuestra cara y se sentó en la orilla para vernos. Intentamos hacer una competición de surf los tres pero Alana nos fulminó. No sabía cómo podía ser que en menos de un año cambiase de darle miedo al mar a ser una gran surfera. Cuando salimos del agua me fijé que uno de los chicos del otro grupo le silbó a Alana. Ella lo miró como si nada y siguió su camino.
Nathan me miró y susurró que era un idiota, seguramente tanto él como su prima ya lo conocían. Seguimos como si nada y nos pusimos a comer la comida que habíamos preparado para ese día. Cuando termine fui al maletero a dejar la nevera cuando escuché a Alana enfrentarse al grupo que estaba allí con nosotros. No me quise meter mucho en la pelea, parecía que les estaba recriminando algo pero conforme me iba acercando veía cada vez más el enfado de la ahora rubia. Intenté controlarme hasta que una de las chicas empujó a Alana y ...
-No deberías haberle pegado. -Decía Alana desde el asiento trasero del coche cruzada de brazos.
Estábamos volviendo a casa después de la pelea instantánea en la playa. No le había pegado a la chica que la empujó, con ella intenté hablar las cosas pero cuando uno de los chicos se metió llamando puta a Alana no me controlé. Le pegué un puñetazo un poco más arriba de la mejilla. Se quedó tendido en el suelo pero al momento lo levantaron y se fueron.
-No saben mi nombre, no pasará nada.
-No lo sabes.
Miré por el retrovisor y ella seguía enfadada, nada de brazos. Seguramente porque odiaba que pareciese que no sabía defenderse sola. Me lo había dicho mil veces pero no podía controlarme. Miré a mi mejor amigo y su novia, ambos callados mirando al frente. Nathan estaba acostumbrado a vernos discutir y le parecía simplemente que no nos llevábamos bien. Pero su querida novia tenía otra cara, una pequeña sonrisa que disimulaba mientras nos miraba de reojo. Efectivamente, pensaba que discutíamos porque nos gustábamos. Ambos habíamos confiado en ella para contarle lo que estaba pasando y que no le diría nada a su novio. Pero a veces las caras que ponía la delataban por si sola.
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Siempre fuimos nosotros
Teen FictionUn libro donde el mundo del motor y el boxeo se unen. Todo el mundo tiene secretos pero... ¿Todo el mundo está preparado para saber los de su pareja? Bueno, o casi pareja... Darío llega a una carrera ilegal a la que lo invitó su mejor amigo, allí c...
