Darío.
Sabía que Alana había estado escabulléndose durante meses en mitad de la noche. Empecé a darme cuenta cuando la veía dormir demasiado durante el día. Intentaba saber donde estaba con todo tipo de técnicas de rastrear que conocía pero parecía saberlas todas. Apagaba su móvil, ponían bolsas bajo sus zapatos para no dejar huellas, no hacía ruido siquiera cuando salía de la casa. Pero al final la había encontrado.
Cuando la vi salir acompañada de Gabi y otro chico la sangre se me heló. No sabía muy bien a donde me estaba dirigiendo pero ahora... Un macarra en la puerta, ella salía protegida, ese sitio que parecía derrumbarse solo con mirarlo... Al que por cierto no podías entrar si ese tío de la puerta no te reconocía. Alana estaba metida en algún chanchullo muy malo.
-¿Qué coño haces aquí? -Me preguntó ella.
-Eso mismo te quería preguntar a ti. Llevas escapando meses para venir a este sitio y ni siquiera me lo has contado.
-No tengo por qué hacerlo.
La situación era incómoda, Gabi me miraba intentando entender por qué le pedía explicaciones a su exnovia. Y el otro chico, pálido como un fantasma, me observaba como si fuese capaz de golpearme en cualquier momento si me acercaba a ella. Intenté pedirle explicaciones pero era imposible.
Antes de que pudiésemos seguir con la conversación empezó a llover.
-Vete a casa. -Me dijo. Estaba seria, cruzada de brazos, y con una autoridad que hacía que me sintiese pequeño a su lado aunque era mucho más alto que ella.
-No, quiero que me expliques que es todo esto.
-¿No te irás hasta que no lo haga? -Negué. - Bien.
Se dio media vuelta girando sobre sus botas y se fue hacia el interior del edificio. Vi como Gabi le susurraba algo al oído y ella negaba con la cabeza repetidas veces. Pensé que me dejaría allí fuera, con el frío y la lluvia pero se giró y me miró de forma desafiante. Sabía que me acababa de salir con la mía porque estaba enfadada.
-A petición de Gabi... Puedes entrar pero solo hoy.
Me apresuré sin que se me notase hacia donde estaban ellos. Alana le dijo al chico de la puerta que hoy era el único día que me dejaría pasar. De lo contrario acabaría muy mal. El chico parecía haber visto un fantasma, asintió con rapidez diciendo "sí señora" y nos dejó pasar a todos. Cuando pasé esas enormes puertas rojas el calor me invadió, pensaba que dentro haría frío y habría goteras pero nada parecido. Había muchísimas botellas de alcohol detrás de una barra bastante larga, muchas mesas y una de las partes del bar a doble altura. Había también una mesa de billar y luces de todos los colores colgadas por ahí. Incluso un pequeño escenario que intuí que ya estaba allí cuando ellos llegaron. Mientras nos acercábamos a la barra para pedirme algo Alana se fue de nuestro lado para ir a hablar con un chico alto y rubio. Me tensé un poco al ser consciente de esto, el chaval tenía la mirada seria y la cara de enfado que pocas veces había visto en cualquier otra persona que no fuese Alana.
-¿Qué te pido tío? -Me preguntó Gabi.
-No te hagas el majo conmigo. -Lo mire serio dejando atrás a Alana. -Sea lo que sea esto, estoy seguro de que está metida por tu culpa.
Gabi abrió los ojos como platos y empezó a reírse a carcajadas. El otro chico soltó una leve sonrisa y bebió de su vaso.
-Se nota que no la conoces... Aunque parece que eso quieres. -Ahí llevaba razón. -Darío, si yo estoy metido aquí es por ella.
Esta confesión me sacó de mis casillas, sabía que Nathan había estado en una banda y que a raíz de eso había acabado como había acabado. Pero lo que menos pensaba era que fuese por sus amigos y que su prima estuviese involucrada en esto.
-Mientes.
-No, ella fue la que me metió a mí. La que nos metió a todos. -Shane asintió. -Su padre es el jefe, bueno lo era.
Al escuchar eso no pude evitar desviar la mirada hacia ella. Seguía sentada de espaldas a nosotros hablando con ese tipo. El parecía estar al borde de la ira pero a ella se le notaba muy relajada. Como si tuviera el control de ese sitio. Dios mío, Alana qué está pasando... No me había contado mucho de su padre y ahora que Gabi me había contado eso entendí que había dos opciones, pues estaba muerto o desaparecido. De repente empezó a encajarme todo, por qué se había ido sin explicación, porque estaba viviendo en un cuchitril sin poder pagarlo siquiera en vez de estar viviendo con su madre, por qué había estado escapándose durante tanto tiempo... Y por qué siempre parecía que me ocultaba algo aunque me estuviese contando sus problemas, cosa que yo pensaba que verdaderamente hacía.
-Tio, este no es tu mundo. Te aconsejo que te vayas alejando de ella lo más rápido que puedas. Este no es mundo para un niño rico.
Volví a mirarlo, lo estaba diciendo en serio. No quería quitarme a Alana, solo me estaba advirtiendo de lo que estaba por venir. Pero yo no iba a dejarlo todo así, no renunciaría a ella por una panda de matones.
La noche no estuvo tan mal, Gabi intentaba darme consejos sobre por qué irme en cuanto pudiese. Shane por lo contrario no hablaba siquiera, me di cuenta que era muy reservado y que solamente hablaba cuando creía que era necesario. Alana tardó una media hora más hablando con Asher, o así me dijeron que se llamaba, y aunque intenté saber un poco más sobre qué era eso y por qué estaban allí no me quisieron dar más información. Lo único que repetían era que ella tendría que ser la que me lo dijese si quería llegar a hacerlo. Cuando ella volvió pagamos lo que nos habíamos bebido y nos fuimos. Todo el camino fue en silencio, supuse que ella estaría pensando que reprocharme. Pero cuando entramos a casa simplemente subió las escaleras y se fue a su habitación. No sabía que había estado hablando con Ares pero sabía que no era nada bueno.
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Siempre fuimos nosotros
Teen FictionUn libro donde el mundo del motor y el boxeo se unen. Todo el mundo tiene secretos pero... ¿Todo el mundo está preparado para saber los de su pareja? Bueno, o casi pareja... Darío llega a una carrera ilegal a la que lo invitó su mejor amigo, allí c...
