Cap. 55

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Darío

A la noche siguiente, Alana volvió al Refugio. Sabía que se había ido y por la cuenta que me traía no tendría que seguirla, pero no podía dejar de pensar en ella en ese sitio. Así que agarré mis cosas y me fui corriendo. Cuando llegué el chico de la puerta no quería dejarme pasar pero lo convencí diciéndole que convencería a Alana para que no lo despidiese y en compensación le regalaría algún arma para poder defenderse mejor. Al entrar las luces me cegaron y lo primero que vi fue a Alana y Asher sobre el escenario dando una charla a todos los miembros de la banda. Me acerqué a ellos empujando a la multitud y cuando ella me miró su cara entera cambio a la ira. Asher me miró de arriba abajo y sacó una leve sonrisa.

-¿Tú quien eres?

-Quiero unirme a la banda.

La sala entera se quedó callada de repente, vi como Gabi habría los ojos como platos y la cara de Alana solamente se retorcía más del enfado.

-¿Seguro?

-No, no lo está. -Dijo ella haciendo que el rubio se girase a verla.

-¿Lo conoces? -Sonrió. -Asi que eres otro de los que viene a unirse por amor. -Su tono había sido burlón, y sabía perfectamente por qué lo había dicho pero asentí. La cara de Alana parecía confusa. -¿Sabes cuál es el reto para iniciarte en esta banda verdad?

-Una paliza. Aguantaré.

Por lo que entendía, Asher no sabía a que me dedicaba. Por mi trabajo había recibido bastantes durante mucho tiempo, era obvio que podría soportarlo.

Me llevaron a la parte de detrás del bar, la noche lo oscurecía todo y apenas podía ver quién me golpeaba. Pero era consciente de que habría seis o más personas. Aguante como pude y justo cuando estaba a punto del desmayo escuché a Alana gritar que parase, dijo que ya había sido suficiente y que se estaban excediendo. Asher se agachó hasta poner su boca a centímetros de mi oído, río y me dio la bienvenida a la banda. Cuando se fueron Alana y Shane me levantaron, fuimos al baño y ella me curó.

-Eres un idiota. No sabes donde te has metido.

-Ayer los chicos me contaron un poco, y quiero saber lo demás. -Me miró a los ojos y negó. -Se que tu padre no está, que lleva tiempo desaparecido y con mi ayuda podrías encontrarlo.

-Asher ya me ha intentado ayudar, es imposible.

-A Asher no le beneficia encontrarlo, perdería el poco poder que tiene.

-¿Cómo sabes todo esto?

-El caso es que estoy aquí, estoy contigo y quiero seguir estando. Alana no sé qué pasa pero quiero ayudar.

Tarde unos minutos en convencerla pero acabamos sentados en una mesa con Asher. Le dije de quién era hijo y todo lo que podría hacer por la banda si me dejaban encontrar a su jefe. Asher me comentó que no había pista ninguna sobre su paradero, solo algunas conversaciones que tuvo con unos pocos miembros antes de desaparecer. Nadie sabía nada ni siquiera su propia hija. Alana se cruzó de brazos y miró hacia otro lado incómoda, no tendría que ser plato de buen gusto el perder a tu padre siendo tan pequeña y sin saber por qué. Me contaron que el año que Alana estuvo de vacaciones en realidad estaba dando vueltas sin sentido para buscar a su padre, no sabía cómo había durado todo esto sin una persona que pensase con claridad. Les conté sobre todo el dinero que tenía guardado de trabajos extra o de mi trabajo como boxeador que nos podrían ayudar a la hora de ir de un sitio a otro. Asher me estuvo contando sitios donde creía que podría estar el padre de Alana, al no tener comunicación con ninguno ni haberse llevado nada sugirió algún país que no tuviese la misma cultura que el nuestro. Pero de repente Alana se levantó.

-Italia. -Asher y yo nos miramos sin saber que decía.

-¿Italia? Eres idiota.

-Callate, -Le miró. - me has estado haciendo dar vueltas durante un año de país en país para no encontrar absolutamente nada. ¡Seis meses en Marruecos sabiendo que mi padre odia al calor! Pero ya lo tengo, y dónde puede estar. -Se volvió a sentar. -Mi padre ha amado el mundo del motor desde que yo tengo conciencia, y aunque sé que Italia no le hace mucha gracia es la cuna de este deporte, quitando obviamente España. Me he recorrido España entera, Marruecos, Portugal... Nunca he encontrado nada. Pero Italia no ha sido una de nuestras opciones nunca y tiene sentido sabiendo cómo era mi padre.

-Pero a tu padre no le gustan los italianos y siempre ha dicho que Italia era un país muy sucio.

-Si, y también decía que odiaba a mi madre y acabó casándose con ella. Ares creo que llevo razón.

El chico me miró a mí buscando aprobación pero lo único que consiguió fue que me cruzase de brazos y asintiera.

-Es su hija al fin y al cabo, y en más de una ocasión me ha dicho que su padre quería llevarla a Italia porque ella decía que le encantaba. Puede ser que no sea tan descabellado.

-Está bien, a ver...

Seguimos con esta conversación hasta pasadas las cuatro de la mañana. En bar solo quedábamos nosotros y ya empezaba a tener sueño.

-Vale, Darío comprará o alquilara una casa en Nápoles. Os mudaréis allí durante varios meses antes de ir nosotros para ayudaros con la búsqueda. Tenéis que parecer una pareja feliz, hacer vida normal y no levantar sospechas por si tu padre no se fue sino que alguien se lo llevó. Te llamaré con un móvil de pago que guardarás con mucho cuidado una vez a la semana para saber los avances y como os estáis adaptando allí. No quiero dramas, no quiero que me metáis en vuestra vida personal. Solo saber acerca de la misión nada más.

Miré a Alana que parecía no estar muy de acuerdo con fingir ser una pareja pero le pesaba más encontrar a su padre así que acabó aceptando. Miramos vuelos, casas, incluso trabajos allí. Y a las seis de la mañana ya estábamos listos para volar hacia Italia.

-Bueno, pues nos vamos a Italia.

Siempre fuimos nosotros Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora