The Arkenstone

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— Gandalf deja a la hija de Ulmo en paz, parece que olvidó lo que su padre ha pedido— la princesa se sintió salvada por su amigo, bajó la cabeza mordiéndose el labio inferior para fingir pena, dejó pasar a Bartram quien los vio a todos reunidos, era un extraña reunión, elfos, hechicero, humanos — Saruman manda a decir que Sauron ha sido desterrado por Lady Galadriel, pero que se preparen— desapareció nuevamente como un ave dejando a todos en ascuas por aquella declaración.



La noche caía lenta, como tuviese miedo de hacerlo, Muirgen supuso que todo eso se debía a la guerra que estaba por librarse, ¿es así como se siente el miedo?, se preguntó nuevamente viendo como las estrellas en la bóveda oscura cambiaban de posición como si se tratase de la arena fina siendo levantada por un viento feroz. Ya había tenido suficiente de escuchar al mago, además de que Thranduil no iba a tener la paciencia suficiente para seguir atento a sus palabras.

— desde cuando mi consejo está tan depreciado, que creen que intento hacer— reclamó Gandalf ante un rey elfo tratando de economizar sus momentos de tranquilidad ente las palabras tan extrañas del mango de la túnica gris.

— Creo que intentas proteger a tus amigos enanos y admiro tu lealtad hacia ellos, pero eso no lograra disuadirme de mi intención— proclamó Thranduil tranquilo pero imponente como siempre, Muirgen simplemente se dedicó a mirar como elfo y mago se reñían ante las miradas, Gandalf expulsó un poco de humo de su pipa de madera larga y bien tallada.

— Lady Muirgen por favor trate de convencerle— le suplicó a la chica, se levantó de la silla que ocupaba al lado de Thranduil sólo para tomar un poco de vino que yacía en la mesa a escasos pasos de ellos.

— Aunque quisiera Gandalf, su majestad Thranduil no escucha mis consejos nunca— bebió de golpe el licor de color purpura para después ver a su amado quien le alzaba una ceja por aquel comentario lleno de hilaridad, pero no había nada de mentira en ello, Thranduil era pertinaz como nadie.

— Tú comenzaste esto Mithrandir, me perdonaras si le termino ahora— le susurró el rey acercándose a su oído dejando a un Gandalf estupefacto, cuando su amado rey se lo proponía era un elfo temible, frío, algo que muy lejos de asustarle le gustaba, los pasos de Thranduil se dirigieron a la salida de la tienda.

— Los arqueros están preparados— comentó fuertemente haciendo que uno de los guardias se acercara de forma inmediata, inclinándose un poco ante el llamado de su rey.

— Así es mi Lord— comentó aun con el debido protocolo, Thranduil dio un vistazo rápido hacia la tienda sólo para notar como Gandalf tensaba las manos sobre su túnica y aspiraba más de una vez su pipa.

— Da la orden, si algo se mueve en esa montaña, lo matas— dijo directo y sin ningún remordimiento, el mago por su parte dirigió la mirada hacia la princesa como si le suplicara, pero ella no podía hacer nada, menos restarle autoridad a Thranduil.

— el fin de los enanos llegó— musitó como última línea Thranduil antes de volver a la tienda, el ambiente se licuo en un aire de tensión extraño, Bard salió de la tienda sigilosamente para no ser notado por nadie de los que quedaban en la tienda real, pero fue inútil pues mientras Muirgen hablaba con Thranduil discretamente el mago de las barbas grisáceas le siguió.

— Bard, estás de acuerdo con esto— le preguntó fuertemente haciéndolo detenerse con el simple tono de su voz, fuerte, raposo e impotente, lo vio a los ojos, el viejo mago se veía completamente consternado por sus amigos los enanos.

— El oro es tan importante para ti, lo obtendrías con la muerte de los enanos— comentó su acompañante tratando de persuadirlo , pero no había marcha atrás, Thorin había prometido algo a su pueblo, algo que desde su charla no estaba dispuesto a dar, había roto su juramente, eso era simplemente desleal.

Forbidden Love [Thranduil]  || WATTYS LONGLIST 2018|| PROCESO DE CORRECIÓNHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora