Helm's Deep

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Los hombres del rey trajeron entonces paramentos de guerra de los arcones del rey, y vistieron a Aragorn y Legolas con cotas de malla resplandecientes. También eligieron yelmos y escudos redondos, recamados de oro y con incrustaciones de piedras preciosas, verdes, rojas y blancas. Gandalf no aceptó una cota de malla y Gimli no necesitaba cota, aun cuando encontraran alguna adecuada a su talla, pues no había en los arcones de Edoras un plaquín que pudiese compararse al jubón corto forjado en la Montaña del Norte. Pero escogió un capacete de hierro y cuero que le cubría perfectamente la cabeza redonda, también llevó un escudo pequeño con el emblema de la Casa de Eorl, un caballo al galope, blanco sobre fondo verde. 

El rey se levantó y al instante se adelantó Eowyn trayendo el vino. Théoden bebió de la copa y Eowyn la ofreció entonces a los invitados. Al llegar a Aragorn se detuvo de pronto y lo miró, y le brillaron los ojos. Y Aragorn contempló el bello rostro y le sonrió; pero cuando tomó la copa, rozó la mano de la joven, y sintió que ella temblaba.

—¡Salve, Aragorn hijo de Arathorn!— dijo Eowyn y la reina de Mirkwood supo lo que su mirada decía, el brillo de un naciente sentimiento no se podía ocultar pero que desdichada sería la joven mujer al saber que el corazón del guerrero ya pertenecía a otra. 

—Salve, Señora de Rohan— respondió él, pero ahora tenía el semblante demudado y ya no sonreía.

Cuando todos hubieron bebido, el rey cruzó la sala en dirección a las puertas. Allí lo esperaban los guardias y los heraldos, y todos los señores y jefes que quedaban en Edoras y en los alrededores. 

— He de volver ahora— dijo en alto la reina siendo escoltada a la puerta por el rey, Legolas y Aragorn, el elfo se despidió de ella entregando una nota para Tauriel. —Tu futura esposa estará contenta— Legolas abrió los ojos y sonrió abrazando a Muirgen, ahora mismo le había dado algo más por que luchar. Desapareció entre el viento dejando su aroma a flores inundando el lugar, cuando apareció en el estudio Thranduil estaba con una copa en las manos mientras Tauriel colocaba el mapa en una de las paredes, el cual tenía señalamientos en tinta roja por las fronteras. — Muirgen— vociferó haciendo que el rey soltara la copa y casi corriera hacia ella, la cubrió con su abrazo, además de enterrar su rostro en lo sedoso de su cabello. —¿Qué ha pasado?— preguntó alejándose un poco de ella, Muirgen se dispuso a contarles todo lo que había pasado, aunque fuese algo poco relevante, aun no comprendía por qué Gandalf quería a aquel rey, mucho menos quitarle el poder a un mensajero sin importancia. — Legolas debe ser fuerte, cosas inclusive peores vendrán— murmuró Muirgen tomando la mano de Thranduil, sabía a que se refería, por más que tratase de ocultarlo, sus quejidos en sueños. Todo iba a terminar mal. Aquella noche después de la cena Muirgen cepillaba su largo cabello dorado mientras Thranduil se deshacía de sus ropas reales, fue entonces cuando la tomó en brazos, besando su rostro con avidez, hacia mucho que la pena albergaba el reino y amarse había quedado en segundo plano, pero no esa noche, pues el pecho del rey hervía como si de la lava de un volcán se tratase, Muirgen no pudo hacer mucho nada más que entregarse a los fuertes brazos de su amado Thranduil, dejando que cada uno de sus movimientos la llevase a otro lugar, uno dónde pudiese encontrar el camino de la felicidad, dejó de pensar cuando todo su cuerpo vibró en una ya conocida melodía de enardecimiento y amor. Su cuerpo era bañado por la simple luz de la luna, las sabanas de seda delineaban la curva perfecta de su cintura y cadera, de pronto como si de una cegadora luz se tratase algo atacó su cuerpo ahogándola en un sofocante fuego, sangre y fango. —¡Muirgen despierta!— llamó el rey con desesperación moviéndola de un lado a otro para que sus ojos se abriesen, al hacerlo se tomó el pecho, el fuego aun seguía dentro. — Legolas, Aragorn...¡Los Uruk-Hai!— su cuerpo tenía pequeñas gotas de sudor, se levantó de pronto encontrando en la oscuridad su bata de dormir para acercarse a la ventana y hablarle al viento. No podía ir ahí, era un presentimiento, debía quedarse en Mirkwood.

Forbidden Love [Thranduil]  || WATTYS LONGLIST 2018|| PROCESO DE CORRECIÓNHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora