Torn Apart

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—Caleb— suspiró Legolas con alivio pues pasaron al menos quince minutos buscándolo en el basto bosque, el príncipe cargaba en el rostro una hermosa sonrisa parecida a la de su padre, hermosas perlas asomándose en hileras cruzando su delicada pero no por eso menos masculina faz. 

— Perdonen, ambos, me distraje con la caza— señaló el camino dónde se encontraba el ciervo sin vida, aunque Legolas no pudo evitar notar que cargaba algo en las manos. 

 tarde regresaron al reino, cansados, pero con muy buenas provisiones, en lo alto Legolas pudo observar como Tauriel e Ithil paseaba, la elfa de los cabellos rojos parecía atenta a cada palabra que emanaba de los delgados labios de su hermana.

 — Tomaré un baño, nos vemos luego— exclamó Caleb dirigiendo sus pasos hacia sus aposentos sin antes despedirse con una palmada en el hombro de sus dos acompañantes.

***

Horas antes, cuando el enorme sol estaba en lo más alto del cielo, un extraña ave llegó hasta la alcoba real posándose en el hermoso balcón , llevaba un sobre algo estropeado por los vientos y contenía su nombre en una caligrafía que reconocería inclusive a kilómetros.

Mi querida Muirgen, deseo verte cuanto antes en la torre, necesitamos hablar de algo muy importante, espero que éste viejo no interfiera en tus ahora asuntos reales, pero es de vital importancia.

Saruman.

Sostuvo el pedazo de pergamino en su manos por un largo rato, tal vez unos diez minutos, meditando cada una de las cosas que habían transcurrido en esos años que se veían prósperos, volvió a doblar el pergamino antes de salir a toda prisa de sus aposentos. 

Sus pasos se dirigían a un solo lugar, inclusive entró sin anunciarse despertando más la curiosidad de su amado quien redactaba algunos papeles —¿sucede algo?— tal vez era su rostro, sus ojos, o el movimiento de sus manos lo que la delataba, no estaba de más decir que Thranduil la conocía a la perfección, casi como si fuese uno de esos papeles que redactaba con tanta elegancia. 

— Nada, sólo he venido a avisarte que mi abuelo me ha llamado, necesito verlo, volveré antes del anochecer, te lo aseguro— el rey asintió mientras se levantaba de la silla real tallada en un madera fina, casi con el mismo estilo que su trono. Una de sus manos sostuvo el cuello de Muirgen para cercarlo a su boca , fusionando sus labios como si de un metal expuesto al fuego se tratase. 

— Cuídate— pronunció pero ésta vez pegando sus labios en lo suave de su frente, aspirando el delicioso aroma a flores que se acunaba entre sus delgados cabellos, inclusive sintió que decirle "cuídate" estaba de más, ella siempre había demostrado saber como velar por su seguridad. 

— Claro, cuida a los niños— sonrió de la misma forma que sólo él sabía hacerlo, un tanto torcido, dulce, ególatra y amoroso. Muirgen salió de ahí transformándose en viento como ya hacía mucho no lo hacía, aquella sensación de ser absorbida por alguna corriente de aire gélido volvió a ella en menos de un segundo, ser uno mismo, dejar que la marea de soplo la llevase hasta el destino que había grabado ya en su mente. 

Todo parecía distinto, pero igual al mismo tiempo, es decir, el paisaje parecía no haber sido alterado por el paso del tiempo, pero al volver a pisar aquella hierva húmeda, no le trajo la idea reconfortante de hogar a la que estaba acostumbrada cuando escapaba de las golpizas de su madre directo a los aposentos de su abuelo, abrió con un par de palabras que sólo algunos conocían, como lo había dicho, todo seguía intacto, inclusive ese tono azulado oscuro que la misma piedra le daba al recibidor de forma circular con sólo una especie de mesa de piedra en el centro, sin adorno, sólo aquella solitaria estructura gris velando por quienes entraban. 

Forbidden Love [Thranduil]  || WATTYS LONGLIST 2018|| PROCESO DE CORRECIÓNHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora