Busco desorientada el servicio, recorriéndome todas las puertas del pasillo. Finalmente, paro delante de las dos últimas puertas. Espero que sean estas.
Abro la puerta con sigilo, esperando encontrarme los baños y no interrumpir nada. Encuentro las picas frente a mi, y voy directa a la zona de los lavabos. Todas las puertas están cerradas, pero no parece haber nadie en ninguna de ellas. Empujo la primera puerta, y como esperaba, esta vacío. Tiro de la cadena y mientras me visto, escucho entrar a alguien. Cierro con pestillo la puerta, mientras me subo mis pantalones y consigo abrocharlos. Pisa fuerte, y silva como si no esperase encontrar a nadie.
- Si uno de los Blacks muere... - le escucho decir.
Es un hombre. Es uno de ellos.
- Seth no me jodas, ahora no puedo ir.
Descarto a Seth por la conversación telefónica que no dudo en escuchar. Subo con precaución a la taza del lavabo, para que no pueda verme. Noto sus pisadas al andar, se dirige al último de los lavabos, atento al teléfono todavía.
- Te lo he dicho muchas veces tío, quiero mis cosas en su sitio. Mañana por la noche vamos a ir, y quiero tenerlo todo controlado.
Vuelve a hacer una pausa. Escucha qué ha de decirle Seth. Entra al lavabo y cierra la última puerta tras él, pero no pone el pestillo.
- Luego hablamos, tengo un asunto entre manos.
Escucho caer su mochila al suelo del baño, impactando contra una de las paredes de éste. Abre la cremallera bruscamente.
- ¿Dónde coño está? – susurra.
La intriga empieza a crecer dentro de mi. ¿Qué busca? ¿Dónde irán? No es asunto mío, intento convencerme. Pero es imposible mantenerme quieta e irme de allí, sin interesarme más en sus asuntos. Quiero saber quienes son, de que son capaces, pero siempre en la distancia. ¿A cuantas más personas habrán conseguido drogar? ¿Qué habrán conseguido con eso?
- Ya eres mía pequeña.
Salgo del baño con sigilo e intento meterme en el contiguo al suyo. Vuelvo a cerrar la puerta, pero esta vez sin pestillo evitando así hacer ruido. Pone música, y para mi, favorece completamente mi espionaje. Es ruidosa, fuerte. Yo jamás escucharía eso. Golpea la puerta de su baño ligeramente. Y ríe. Ríe escandalosamente. Subo de nuevo a la taza del retrete. Dudo entre asomarme para poder ver que hace, y tras una discusión con mi yo interno, decido hacerlo. ¿Qué tengo que perder?
Hay movimiento, lo noto por la oscilación del fenólico. Me agacho, y tras ello golpeo mi frente con mi mano. ¿Cómo va a verme? Vuelvo a recomponerme, apoyando ambas manos en la pared que nos separa. Respiro profundamente un par de veces y después, me asomo.
Puedo reconocerle solo con verle la nuca. Se trata de John. Tiene la cabeza ligeramente agachada, mirando algo que tiene entre sus manos. Lo coloca en la tapa del retrete, y se agacha delante de ella. ¿Qué hace? Y Se inclina hacia aquello que acaba de depositar en la tapa. Y entonces esnifa. ¿Se esta drogando? ¿En el instituto?
Bajo, incrédula, del retrete pero me resbalo antes de poder apoyar por completo el primer pie. Apoyo mis manos a ambas paredes bruscamente, antes de que mi cara acabe pegada a las repugnantes racholas. Escucho como la puerta de John se abre violentamente y abre la mía del mismo modo.
- ¿Cuánto tiempo llevas aquí? – pregunta enfurecido.
- No-no he visto nada. – tartamudeo notando como su mirada es capaz de ver a través de mi.
- Mala respuesta, niñita. – dice con una sonrisa ladeada mientras se apoya a un costado de la puerta.
Noto el miedo representado en el sudor de mis manos. Le empujo pero solo consigo moverle ligeramente. Me agarra del brazo, mientras intento escaparme. Lo oprime, con fuerza.
- ¡Suéltame, me haces daño! – grito.
De un ágil movimiento, me acorrala contra la pared.
- Como digas algo de esto a alguien... - empieza él señalándome con su dedo índice.
- Tranquilo, no diré nada.
Aprieta con fuerza su mandíbula.
- No me interrumpas. – dice colocando su mano en mi cuello – Como digas algo de esto a alguien, me encargaré de ti.
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No sé si lo habréis leído, pero si es que no, vuelvo a repetirlo. Me he fracturado la muñeca y no creo que pueda subir capítulos tan a menudo (tardo muchísimo escribiéndolos y es molesto) asique espero que os lleguen las notificaciones y durante un tiempo no podré cumplir con lo de un capítulo diario... Lo siento amores y mil gracias por todos los votos que esta recibiendo la pequeña historieta de John:)
¡¡¡Espero que os guste!!!
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John Howell
Teen FictionEn Monte Azul, se encuentran las familias más prestigiosas del país, entre ellas, la familia Bennett. Lena Bennett, la hija de la familia, jamás ha tenido algún tipo de contacto con la clase baja y por ello, no está acostumbrada al comportamiento de...
