Maratón 2/2
Despierto dormida en la cama de Abie. Pero no estoy sola, miro a mi costado y es a Gregg a quien encuentro.
— ¿¡Qué ha pasado?! – pregunto preocupada y ruborizada.
— Tranquila. – dice un adormilado Gregg. – Te quedaste dormida cuando fuiste a por algo de ropa.
— ¿Ropa?
— Te metiste en la piscina. Decías que necesitabas sentir el frío del agua, para olvidar una cálida temporada.
— No tiene sentido... — susurro.
— Con el alcohol, nada lo tiene. – sonríe Gregg.
— ¿Y tú? – pregunto señalándole.
— Me pediste que me quedara a dormir contigo, asique eso hice. – hace una pausa observando mi sonrojada cara. – No me aproveché de ti, si es lo que piensas.
— Oh no, no he pensado eso. – le miento. Desde que había vivido con los Blacks me mantenía alerta de cualquier chico, aunque tenía la seguridad de que Gregg no se había propasado.
— Lena, si quieres... — comienza a decir Gregg avergonzado. – Bueno... me gustaría volver a verte.
Mis ojos se abren. No esperaba esa propuesta y mucho menos de él. Proviene de una familia prestigiosa y de alto nivel, igual que era la mía. Su fama de familia afortunada tanto en estudios como en el amor, conseguían ser la envidia de muchas familias de Monte Azul y alrededores.
— Me encantaría... — susurro.
— ¿Te apetecería cenar algún día conmigo?
— Claro, por supuesto. – digo no pareciendo demasiado desesperada.
— ¿En el Royal Squirthit'ch? – propone pasando las manos por su camisa, estirandola.
— Perfecto, Gregg. – sonrío.
— Bien, tengo que irme preciosa. – comenta Gregg sonriendo. Se acerca a mi y deposita un beso en mi mejilla. Recoge su americana, colocada en una silla de la habitación de Abie y vuelve a dedicarme otra sonrisa antes de irse.
Me dejo caer encima de la cama de Abie, esperando que la loca de mi amiga venga eufórica y curiosa por la situación.
— ¿¡Pero qué ha pasado?! – grita una sonriente Abie.
— Por dios... la resaca... — me quejo acariciando mi sien.
— Cállate, y cuentame exactamente todo lo que ha pasado. – dice Abie sentandose encima de la cama con ambas piernas cruzadas.
— No ha pasado nada, dormimos y al despertar, me...
— ¿Te...? – continua la frase Abie.
— Me invitó a cenar.
— ¿¡Gregg Pemberton, te ha invitado a cenar?!
— El mismo... pero... no sé si he hecho bien en aceptar.
— ¡Pues claro que sí, Lena! ¿A qué esperas? ¿A quién le guardas luto?
— A John... — susurro confesandome.
Abie abre sus ojos boquiabierta. Parpadea un par de veces sin decir palabra, y finalmente, cierra su boca volviendo en si.
— ¿John Howell? – pregunta patidifusa.
— El mismo... — afirmo cabizbaja.
— ¿Lena? – vuelve a preguntar buscando mi mirada. Le miro nerviosa y algo temorosa. — ¿Qué ha pasado contigo? Él es... el líder de los Blacks... Tú... Tú siempre los has odiado.
— Lo sé. – digo avergonzada por fallar a mis principios.
— ¿Te lo has tirado? – pregunta yendo al grano.
— No por dios, Abie.
— Ah menos mal, te mataría si lo has hecho y no me lo has contado. – bromea ella.
— Me besó, bueno... nos besamos. – confieso.
— ¿Y como fue? – pregunta curiosa y algo entristecida por notar mi mirada cristalizarse.
— Lo mejor que he senitdo en mi vida... pero...
— ¿Pero qué Lena?
— Él no esta dispuesto a perder lo que tiene.
— ¿Qué quieres decir con eso? – pregunta Abie.
— Que no va a dejar de tirarse a otras chicas, por estar conmigo.
— ¿¡Qué?! ¿¡Pero quién se cree ese desgraciado?!
— Lo mismo pensé yo. Venimos de mundos totalmente diferentes, asi que... lo mejor es continuar así.
— Lo siento nena. – dice Abie abrazandome con furor.
Y entonces siento el mejor de los abrazos. Lo estaba esperando, estaba esperando sentirme querida, y querida de verdad.
— Aquí me tendrás para todo. – dice Abie limpiando mis lágrimas.
— No sé que haría sin ti. – confieso.
— Pues quedarte en la calle. – responde. Le miro y enarco una ceja no entendiendo sus palabras. – Porque vas a quedarte aquí por un periodo de tiempo, hasta que se te pase estas tonterías adolescentes. Eso de enamorarse por un chico y no ser correspondida, ya no es de esta época. Tiene que ser al reves. – afirma ella.
— Sí, pues dime tú quien se fijará en mi.
Abie sonríe. Esa sonrisa que no me gusta nada, porque sé que algo trama en su retorcida cabecilla.
— Gregg Pemberton... — susurra.
Una sonrisa inconsciente se esboza en mis labios, la cual provoca un sobresalto en Abie.
— ¿¡Eso quiere decir que sí?! – grita eufórica.
— Tengo que darle una oportunidad. No voy a esperar a nadie que no me merezca.
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Tengo unos cuantos capítulos ya escritos y cuando acabe de publicarlos empezaré la cuenta atrás para el final... pero tranquila/os aun falta mucho...
(O no tanto jeje)
Besiiiiiiiiiis darlinianooos!!
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John Howell
Teen FictionEn Monte Azul, se encuentran las familias más prestigiosas del país, entre ellas, la familia Bennett. Lena Bennett, la hija de la familia, jamás ha tenido algún tipo de contacto con la clase baja y por ello, no está acostumbrada al comportamiento de...
