Capítulo 61 - ¿A quién le guardas luto?

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Maratón 2/2

Despierto dormida en la cama de Abie. Pero no estoy sola, miro a mi costado y es a Gregg a quien encuentro.

— ¿¡Qué ha pasado?! – pregunto preocupada y ruborizada.

— Tranquila. – dice un adormilado Gregg. – Te quedaste dormida cuando fuiste a por algo de ropa.

— ¿Ropa?

— Te metiste en la piscina. Decías que necesitabas sentir el frío del agua, para olvidar una cálida temporada.

— No tiene sentido... — susurro.

— Con el alcohol, nada lo tiene. – sonríe Gregg.

— ¿Y tú? – pregunto señalándole.

— Me pediste que me quedara a dormir contigo, asique eso hice. – hace una pausa observando mi sonrojada cara. – No me aproveché de ti, si es lo que piensas.

— Oh no, no he pensado eso. – le miento. Desde que había vivido con los Blacks me mantenía alerta de cualquier chico, aunque tenía la seguridad de que Gregg no se había propasado.

— Lena, si quieres... — comienza a decir Gregg avergonzado. – Bueno... me gustaría volver a verte.

Mis ojos se abren. No esperaba esa propuesta y mucho menos de él. Proviene de una familia prestigiosa y de alto nivel, igual que era la mía. Su fama de familia afortunada tanto en estudios como en el amor, conseguían ser la envidia de muchas familias de Monte Azul y alrededores.

— Me encantaría... — susurro.

— ¿Te apetecería cenar algún día conmigo?

— Claro, por supuesto. – digo no pareciendo demasiado desesperada.

— ¿En el Royal Squirthit'ch? – propone pasando las manos por su camisa, estirandola.

— Perfecto, Gregg. – sonrío.

— Bien, tengo que irme preciosa. – comenta Gregg sonriendo. Se acerca a mi y deposita un beso en mi mejilla. Recoge su americana, colocada en una silla de la habitación de Abie y vuelve a dedicarme otra sonrisa antes de irse.

Me dejo caer encima de la cama de Abie, esperando que la loca de mi amiga venga eufórica y curiosa por la situación.

— ¿¡Pero qué ha pasado?! – grita una sonriente Abie.

— Por dios... la resaca... — me quejo acariciando mi sien.

— Cállate, y cuentame exactamente todo lo que ha pasado. – dice Abie sentandose encima de la cama con ambas piernas cruzadas.

— No ha pasado nada, dormimos y al despertar, me...

— ¿Te...? – continua la frase Abie.

— Me invitó a cenar.

— ¿¡Gregg Pemberton, te ha invitado a cenar?!

— El mismo... pero... no sé si he hecho bien en aceptar.

— ¡Pues claro que sí, Lena! ¿A qué esperas? ¿A quién le guardas luto?

— A John... — susurro confesandome.

Abie abre sus ojos boquiabierta. Parpadea un par de veces sin decir palabra, y finalmente, cierra su boca volviendo en si.

— ¿John Howell? – pregunta patidifusa.

— El mismo... — afirmo cabizbaja.

— ¿Lena? – vuelve a preguntar buscando mi mirada. Le miro nerviosa y algo temorosa. — ¿Qué ha pasado contigo? Él es... el líder de los Blacks... Tú... Tú siempre los has odiado.

— Lo sé. – digo avergonzada por fallar a mis principios.

— ¿Te lo has tirado? – pregunta yendo al grano.

— No por dios, Abie.

— Ah menos mal, te mataría si lo has hecho y no me lo has contado. – bromea ella.

— Me besó, bueno... nos besamos. – confieso.

— ¿Y como fue? – pregunta curiosa y algo entristecida por notar mi mirada cristalizarse.

— Lo mejor que he senitdo en mi vida... pero...

— ¿Pero qué Lena?

— Él no esta dispuesto a perder lo que tiene.

— ¿Qué quieres decir con eso? – pregunta Abie.

— Que no va a dejar de tirarse a otras chicas, por estar conmigo.

— ¿¡Qué?! ¿¡Pero quién se cree ese desgraciado?!

— Lo mismo pensé yo. Venimos de mundos totalmente diferentes, asi que... lo mejor es continuar así.

— Lo siento nena. – dice Abie abrazandome con furor.

Y entonces siento el mejor de los abrazos. Lo estaba esperando, estaba esperando sentirme querida, y querida de verdad.

— Aquí me tendrás para todo. – dice Abie limpiando mis lágrimas.

— No sé que haría sin ti. – confieso.

— Pues quedarte en la calle. – responde. Le miro y enarco una ceja no entendiendo sus palabras. – Porque vas a quedarte aquí por un periodo de tiempo, hasta que se te pase estas tonterías adolescentes. Eso de enamorarse por un chico y no ser correspondida, ya no es de esta época. Tiene que ser al reves. – afirma ella.

— Sí, pues dime tú quien se fijará en mi.

Abie sonríe. Esa sonrisa que no me gusta nada, porque sé que algo trama en su retorcida cabecilla.

— Gregg Pemberton... — susurra.

Una sonrisa inconsciente se esboza en mis labios, la cual provoca un sobresalto en Abie.

— ¿¡Eso quiere decir que sí?! – grita eufórica.

— Tengo que darle una oportunidad. No voy a esperar a nadie que no me merezca.


****

Tengo unos cuantos capítulos ya escritos y cuando acabe de publicarlos empezaré la cuenta atrás para el final... pero tranquila/os aun falta mucho...

(O no tanto jeje)

Besiiiiiiiiiis darlinianooos!!


John HowellHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora