Capítulo 42 - Nadie insulta a mi amigo si no soy yo.

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Noto las incesantes miradas de las chicas al pasar por su lado. No puedo negar que mi look rebelde me ayuda a ser irresistible. Meto las manos dentro de los bolsillos de mi chaqueta de cuero negra abierta, dejando ver la camiseta azul a juego con mis deportivas.

- ¡John! – gritan detrás de mí. Me giro con indiferencia esperando encontrarme con cualquier black malhumorado al que tenga que aguantar sus quejas. Pero a quien me encuentro, es peor. Nina. - ¿Cómo te atreves a dejarme tirada? – dice indignada colocando ambas manos sobre su cadera mientras se acerca a paso ligero hacia mí. – Nadie, jamás me ha plantado. – dice colocándose frente a mí. Levanta su mano derecha intentándome dar una bofetada, pero la paro a tiempo.

- Ni se te ocurra tocarme Nina. – le digo con un tono intimidante. ¿Quién se cree para intentar pegarme?. – Ya va siendo hora.

- ¿Hora de qué? – pregunta ella intentando mofarse de mi agarre.

- Hora de que alguien te ponga en tu sitio. – le digo soltando su mano con brusquedad.

Giro sobre mis talones y continuo mi camino.

- ¡Espera John!

Resoplo. Cierro mis ojos e intento respirar, controlándome. Giro levemente mi cabeza y le miro. Nina camina contorneando sus caderas de manera seductora. No puedo negar, que esta tipa me la pone dura.

- Tal vez... podamos recuperar el tiempo perdido... - dice pasando sus manos por mi cuello. Me giro completamente quedando frente a ella. - ¿No crees? – continua bajando sus manos por mi pecho.

- Ya veré Nina, tengo muchas cosas que hacer hoy.

- Te esperaré John, como lo hago siempre. – dice plantando un beso en mis labios y yéndose mirando con superioridad a las demás.

Pongo mis ojos en blanco y retomo mi camino. Seth me espera en la cafetería.

- ¡Hijo de puta! – escucho al rubio gritar nada más dar un paso dentro de ésta. – Ven para aquí anda, que te estoy esperando desde hace media hora. – dice él.

Me acerco, mirando con disimulo todas las mesas de la cafetería.

- John tío venga, te pesan los huevos eh... ¡Cómo se nota que hace mucho que no mojas! – grita Seth de nuevo.

Finalmente llego.

- ¿Qué coño quieres rubiales?

- John, ayer...

- Ya lo sé, acabó mi plazo con Patrick.

- He hablado con Dick. – dice Seth.

- ¿Dick? ¿Para qué?

- Verás, ayer estuve pensando... y se me ocurrió la remota idea de que si tu no le entregabas a Lena, tal vez, irían a por Dick de nuevo.

- Tranquilo. – respondo.- Conozco a Patrick perfectamente. No irá a por Dick, irá a por mí o puede que, intente conseguir a Lena por otros medios, sabiendo que si la hemos protegido, tal vez nos interese.

- Entiendo.

- Proteger implica debilidad. – aclaro.

- Lo sé John. No te querías comprometer por eso, pero... lo necesito. No puedo ser un fracaso también con ella. – dice Seth.

- Pero tío, ¿tú no entiendes que Lena no es Fani?

- Sí, evidentemente que sí, lo entiendo. Pero es algo que no podría perdonarme.

- Vale Seth, dejemos de darle vueltas a esto.

- Sí, tenemos que pensar que hacer con ella.

- Lo único que se me ocurre, es tenerla junto a nosotros todos los días. – le digo frustrado, pasando mi mano por mi pelo, despeinándolo más.

John HowellHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora