Capítulo 26 - Es justo. Kenner lo merece.

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Recomendación: Leer el capítulo anterior para poder situarte en el momento de la historia y leer el siguiente, pues el principio estará cambiado.

Tras escuchar el motivo, entro en un dilema. ¿Qué es lo justo? Es cierto que Charly ha de pagar, pero no que lo haga Lena aunque sea sangre de su sangre. Es justo que Dick pague, pero si puedo evitarlo, lo haré. No es justo que alguien merezca ser disparado.
- ¿Y bien John? ¿Aceptas? - dice Patrick mirándome fijamente. Observa todos mis gestos, sabe que estoy indeciso, que algo no está bien bajo mi forma de ver. - ¿Desde cuándo el pequeño Johnny, tiene sentimientos hacia sus víctimas? - continúa él.
Es cierto. ¿Desde cuándo soy débil? No puedo permitirme eso.
- Acepto, pero necesitaré más tiempo. Si esa niña de papá era tan rica, seguirá estando bien protegida.
- De acuerdo. ¿Qué te parece un mes?
Me sorprendo ante la generosa cantidad de tiempo que Patrick me ha ofrecido.
- Trato hecho Patrick.
Dejo la bolsa en el suelo y me voy.
Camino hacía la puerta, pero antes de salir retomo la conversación.
– Patrik - capto su atención - No sigas ofreciéndole drogas a Dick para poder retenerme a mi. - le ordeno habiendo descubierto sus intenciones.
Patrick sonríe ladeadamente.
- No esperaba menos de un Howell.
Ese comentario duele. Salgo de su habitación sin miedo al portazo que pueda sentirse, es más, cuanto mayor sea mejor. Quiero que entienda que estoy enfurecido, primero por perder de nuevo la libertad que tanto ansiaba y segundo por haber hecho referencia a mi padre.
Por fin salgo de la masía, notando el sol pegando en mi cara. Mi móvil, comienza a vibrar, avisándome de una llamada entrante.
- Si un Black muere...
- Otro vengará su muerte.
- Al habla Howell.
- John tío, ¿dónde te has metido? - pregunta Seth.
- Ya voy para allí. - respondo sabiendo que algo malo pasa.
- John date prisa, es Dick.
Cuelgo. El maldito Dick no para de meterse en problemas. Desde hacía un tiempo, los Blacks no éramos los mismos. Kenner acababa de demostrar que se desentendía del grupo y debía de pagar por ello y Dick no paraba de desestructurarnos con sus ideas y actos.
Mi móvil vuelve a vibrar, esta vez, es un número bastante largo. Descuelgo.
- Si uno de los Blacks...
- ¿Señor Howell? - me interrumpe una voz femenina.
- ¿Quién le solicita?
- Verá le llamamos del hospital Santa Verónica.
Un nudo se forma en mi garganta. Yo mismo estuve allí, y siempre llevan a personas con heridas graves.
- ¿Qué ha ocurrido?
- ¿Usted es familiar de Kenner Urlacher?
- Sí, por supuesto. - miento.
- Bien, Kenner sufrió ayer un accidente mientras iba con su moto.
- ¿Y cómo está? - Estoy nervioso, mucho, demasiado, pero mantengo la calma. Sigo con mi postura firme y mi voz segura.
- Verá... no tenemos muy buenas noticias... Kenner ha entrado en coma...
Y entonces siento una explosión en mi garganta. Quiere hacerme gritar, llorar, pero no lo consigue y eso, es peor.
- ¿Podemos verle?
- Oh, ¿Cuantos sois?
- Somos cinco. - respondo. - Perdón, cuatro. - Corrijo mi error, dándome cuenta que sin Kenner, jamás volveríamos a ser cinco y que sin él, jamás seríamos los Blacks completos.
- Bueno... podré hacer una excepción. Es muy joven y dicen que en un estado de coma, todos pueden oírnos. Bien, de ocho a nueve de la tarde es el horario de visitas. Pregunten por Cristina en recepción.
- Muchas gracias. - digo y cuelgo.
¿¡Qué más puede salir mal?!

Voy hacia la cabaña, para avisar a los demás y saber qué le pasa a Dick. Pero al llegar, no es nada agradable lo que me encuentro.
Seth, esta agachado, cubriéndose con su mesa, al igual que Levi. Dick sostiene una pistola en su mano derecha y una granada en su mano izquierda. Me apunta cuando abro la puerta.
- ¡No te acerques! ¡Como lo hagas te vuelo la cabeza! - me amenaza Dick.
- Tranquilo... - susurro poniendo mis manos en alto para que vea que no llevo nada.
Dick mueve bruscamente la cabeza. Movimientos que el no puede controlar. Está drogado y está mal por ello.
- Dick... - digo de nuevo - Deja el arma anda...
- ¿¡Qué!? Si dejo este arma en el suelo, volare todo esto con la granada. - responde él.
Deberíamos de hacer más análisis psicológicos a todos nosotros. Estamos todos locos.
- ¡John, cúbrete! - dice Levi sacándome de mis pensamientos.
- No hará falta, porque Dick no va a dispararme. - sigo manteniendo la calma.
- ¡Sí, voy a hacerlo! - responde Dick alterado.
En otro momento me atrevería a desafiarle, pero estando bajo los efectos de las drogas, es poco inteligente.
- Dick, si dejas las armas en el suelo, podré contarte dónde está Kenner. - digo acercándome muy lentamente.
- ¿Kenner? - pregunta Dick.
- Sí, Kenner. - vuelvo a decir, acercándome más.
- ¿Qué pasa con él? - pregunta.
- Kenner está ingresado en el hospital. - comienzo a explicarle acercándome más a él.
- ¿¡Qué?! - escucho a Levi.
- ¿¡Qué le pasa tío!? - dice Seth saliendo de su escondite.
- ¡Te he dicho que no salgas! - dice Dick disparando a Seth tras acabar.
Seth se esconde y por suerte, logra evitar la bala.
- Dick - retomo su atención - ¿Quieres saber que le ha pasado? - digo ya a escasos tres metros de él. Sé que si dispara, será imposible evitar la bala, pero también sé que he de hacer todo lo posible para que nadie sufra daños.
Dick mira a su alrededor. No ve a nadie y eso, le tranquiliza.
- E-Estas muy cerca. - tartamudea.
- Tranquilo... - susurro. - Kenner ha tenido un accidente. - digo intentando mantener su atención en mis palabras mientras yo, sigo acercándome. Le tengo en frente, puedo notar el calor que su cuerpo desprende. Y entonces, me abalanzo sobre él, quitándole ambas armas de encima. La pistola cae hacia una de las esquinas de la cabaña, y la granada queda en mi mano. Inmediatamente, en cuanto Dick cae al suelo, Levi y Seth salen para abalanzarse sobre él.
- Seth, quédate con él. Levi y yo iremos a ver a Kenner. - ordeno.
- No. - dice Levi. - Los Blacks somos cinco, asique iremos todos.
Asiento. Es justo. Kenner lo merece.

John HowellHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora