Capítulo 16 - Es la nueva presa de Patrick

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Me aparto y contemplo, aun con mi mirada fría clavándose en cada uno de sus movimientos, como la patética y entrometida cría que tenia delante, recoge su mochila y se larga. ¿Qué coño hacia en el lavabo de hombres? Cada día están mas salidas.

Coloco mi mochila en mi hombro y me dirijo a clase notando como todo parece fluir en mi. La alegría crece en mi estómago. Nada ni nadie puede arrebatarme la felicidad que siento en este momento.

Siento como si pudiese controlar todo lo que ocurre a mi alrededor, notando como la concentración aumenta en cada paso que doy. El sonido del timbre para el inicio de clases, crispa mis oídos. Cierro mis puños enfurecido. No puedo controlar la irritabilidad que empieza a apoderarse de mi cuerpo. Me mantengo alerta de todos. Nunca sé cuando tendré que actuar.

- ¡John! - gritan tras de mi un par de chicas.

Me giro hacia ellas, dedicándoles una mirada pícara. Esa mirada que sé que morirán por ella, conquistándolas con un simple gesto. Después, continuo mi camino ignorando por completo su objetivo. Tengo que llegar a clase antes que los chicos. Soy yo quien controla el grupo, soy yo quien tiene que llegar primero manteniendo el orden entre ellos.

Soy consciente de la tolerancia que he ido adquiriendo por el continuo consumo de cocaína y por lo tanto, de lo poco que duraran los efectos en mí, por ello quiero llegar cuanto antes a clase. Llevo mi mano derecha al bolsillo delantero del pantalón, buscando los somníferos para evitar pasar el mal trago producido por la coca. Pero no los tengo. Noto las gotas de sudor caer por mi frente. Las retiro con la manga de mi chaqueta y tras limpiar ésta con la parte trasera de mis pantalones, me dirijo al coche, sabiendo que los somníferos estarán en la guantera. La ansiedad empieza a crecer de mi garganta. Espero llegar a tiempo. Empujo a todo aquel que se interponga en mi camino, sin mirar de quien se trata y sin que eso me importe.

Ya lo visualizo. Sé donde se encuentra. Busco las llaves de mi coche en los bolsillos de mi chaqueta. Pero tampoco están. ¡Piensa John! Entonces caigo en la cuenta de dónde se encuentran. Siguen en la chaqueta de Seth. Me giro enfurecido, entrando de nuevo al instituto, buscando a Seth.

Se encuentra filtreando con cuatro chicas, apoyado en las taquillas. Le agarro del hombro desde la espalda y se gira a mirarme con el ceño fruncido. No sabe de quien se trata. Enseguida su rostro se relaja cuando me ve.

- No sabía que eras tú. - sonríe.

- Dame mis putas llaves. - le digo forzando una sonrisa al final, cuando me doy cuenta de lo impertinente que ha sonado.

- ¿Pasa algo? - me mira extrañado.

Oculto mi mirada, mirando mis deportivas continuamente. No quiero que me vea y lo reconozca. Seth extiende las llaves en su mano hacia mi. Las cojo con brusquedad y a paso ligero me dirijo al coche de nuevo. Nada mas cruzar la puerta del instituto corro hacia él. Mi respiración empieza a entrecortarse, cada vez es más costoso para mi conseguir dar un puñetero paso. Abro el coche en la distancia con las llaves para no alargar más la espera de las pastillas. Consigo llegar con dificultad y abrir la guantera. Rebusco entre la multitud de papeles que tengo por ahí y finalmente, las encuentro. Me acomodo en el asiento del conductor, sabiendo que en poco tiempo caería rendido. Cierro las puertas y entonces me relajo. Puedo descansar, esperando el efecto inminente de los somníferos.

Despierto. Han pasado tres horas, suficientes para pasar el calvario de los efectos de la coca. Bajo del coche, cerrándolo tras de mi de nuevo. Entro al instituto buscando a Seth, para disculparme a mi manera de mi reacción. Pero es él el que me encuentra primero, y no con muy buena cara. Me coge del brazo y me lleva hasta el lavabo.

- ¿¡Que coño ha sido eso John?! - me grita. Esta enfadado, demasiado. Algo se huele y tiene todo el derecho de ponerse así. Al menos lo tendría, si el no consumiese otro tipo de drogas.

- ¿Qué ha sido el qué? - disimulo.

- La reacción de antes, gilipollas. ¿Te piensas que soy tonto?

Sonrío. Seth levanta sus cejas sorprendido. Su expresión cambia. No lo entiende.

- ¿Tú vas a aconsejarme cuando cometes los mismos errores?

- No John, yo no soy como tú. Fumo, bebo, pero ya no me meto lo que me metía antes.

- Escúchame bien Seth... - le digo encarándome - que ya no te metas ni coca ni heroína no quiere decir que no seas otro drogadicto como yo. Aun sigues enganchado al speed.

- ¿Qué dices tío? - retrocede con un aspecto serio.

- ¿Te crees que el tonto soy yo? Ya no me parece extraño cuando te dedicas a limpiar los cuadros repetidas veces porque dices ver una mancha. Ignoro cuando me interrumpes para completar lo que digo, porque si me quejo, discutirás para demostrar la inteligencia que sientes. - Seth agacha su cabeza, sabe que lo que digo es cierto - ¿Qué pasará cuando ya no consigas sentir nada? ¿Cuándo seas intolerante?

- Entonces John te preguntaré algo... ¿Qué crees que pasará con todos nosotros cuando somos nosotros mismos los que nos destruimos? - dice entrecerrando sus ojos. Me analiza. Analiza mis gestos.

- Seth, nos metimos en esto juntos y de la misma forma tenemos que salir. - acabo confesándole mis deseos.

- Díselo a Dick.

- ¿A Dick? - pregunto extrañado.

- ¿No te has enterado? Es la nueva presa de Patrick.

- Que ha hecho... - susurro.

- Patrick necesita transportar unos cuantos kilos de MDPV y Dick se ofreció a cambio de pasta.

- ¿Pasta? ¿Ese es el puto problema? - digo enfadado.

- No tío, el problema es que Dick cada vez tiende a experimentar con más tipos de drogas, y una noche me confesó que no le importaría experimentar con MDPV.

Golpeo la pared. Algunos de los azulejos del baño caen por el impacto y otros quedan incrustados en mis nudillos.

- Esta en problemas. - afirmo.

- Peores que los nuestros. - dice Seth abriendo sus brazos para acabar en nuestro abrazo de colegas de la paz.

Nuestras adicciones quedan atrás. Es un tema que ambos sabemos, pero que ya hablaremos en otro momento, ninguno de los dos dirá nada y podemos confiar el uno en el otro. Ahora, el que importa es Dick. Cojo un poco de papel del baño y envuelvo mi mano en él, antes de salir.

Nos vamos del instituto, saltándonos las clases que aun quedan por acabar. Nos dirigimos a mi coche, cuando una vez montados, caigo en la cuenta de algo importante que he de confesarle.

- Seth, necesito información de alguien. - digo captando su atención.

Seth coge una de las regalices de su bolsillo, y atento espera recibir ordenes.

- Necesito que me digas, quien es, donde vive, como se llama...

- Si vamos, lo de siempre. ¿Quién es la victima ahora? - me interrumpe.

- La nueva. - sentencio.

- ¿Qué ha hecho? Por curiosidad... - dice Seth poniendo sus pies en el tablero del coche.

- Estar donde no debía.

- Entendido. Mañana lo tendrás todo.



****

¡ES VIERNES!

Sé que no toca capítulo, pero como estoy con la mano así, iré subiendo de vez en cuando sin seguir el horario de siempre.

Aclaración: El MDPV es la llamada droga caníbal. Es de las más potentes, letales y adictivas que hay por los efectos alucinógenos que provoca.

¡Muchas gracias por todos los votos, comentarios, visitas, etc.! Sois un amooooooor:):)

John HowellHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora