Capítulo 53 - ¡Seth! ¡Tu amigo intenta violarme!

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El tiempo pasa rápido y de momento no hemos notado ninguna otra intervención por parte de Patrick. Mis padres, ya han asimilado mis precarias salidas por la noche y las aceptan, pues piensan que duermo en casa de Abie o Debi para no perder la amistad con ellas. Y, los días que se supone que duermo en casa, me escapo por la ventana. Fue una táctica perfecta de Seth, deslizarme por el tubo de las tuberías hasta llegar al suelo.

Mi relación con él, cada vez va a mejor e incluso con John y Dick. A pesar de haberles juzgado, ahora puedo afirmar que Seth se está volviendo una persona indispensable en mi vida. Es mi máximo apoyo en la cabaña y por ello, también en mi vida, no puedo negarlo.

John piensa en hacer alguna reforma en la cabaña, donde puedan hacer un par de habitaciones para las guardias, pero teme que el constructor nos descubra. Por el momento, tengo un sofá enterito para mí y una pequeña estantería donde puedo colocar mis cosas.

Con el tiempo, he aprendido a entender el humor de Levi y Kenner a pesar de no aceptarlo ni compartirlo. Cada persona es un mundo y yo no puedo ni quiero cambiarles. Cada uno es especial como es.

Respecto al instituto, seguimos manteniendo la fachada de "la chica rica que no tiene amigos" y "los Blacks populares que utilizan a las afortunadas chicas de pañuelos". Mis notas han aumentado, y con ello también, mi reputación estudiantil respecto a lo empollona que soy. Pero no me desagrada, es una manera de mantenerme al margen de la gente.

- Buenos días. – dice John entrando en la cocina, alejándome de todos mis pensamientos e inundándome en su torso perfectamente esculpido y ahora desnudo.

- Buenos días. – respondo bebiendo de mi vaso, intentando no mirarle.

- ¿Se ha despertado ya Seth? – pregunta él, pasando su mano por su cara intentando despejarse.

Inevitablemente mi mirada se dirige a sus fornidos brazos, los cuales marcan todos sus músculos. John me mira y acto seguido mira su brazo, para comprobar que no haya nada de lo que deba preocuparse o sentirse avergonzado. ¡¿Pero cómo va a sentirse avergonzado con un cuerpo digno de plasmar en una escultura para que permanezca eternamente?!

- No. – respondo cuando ya me he dado cuenta de que tardaba demasiado en hacerlo. – Yo le he dejado durmiendo en el otro sofá. – aclaro.

- ¡Seth! – grita John de repente.

- ¿Qué quieres tío? – se escucha con molestia en la lejanía.

- ¡Despierta cabrón, juraste hacerme el desayuno! – vuelve a gritar John.

Río ante la escena de matrimonio que acabo de presenciar. John toma asiento a mi lado, contemplando como bebo, la cual cosa hace que me intimide, y él lo sabe.

- Por favor John... - digo sin separar la taza de mi boca.

- Gula. ¿Ni si quiera puedes parar para hablarme? – bromea él apoyando su cabeza en su mano derecha. Su brazo apoyado en la encimera resalta, de nuevo, sus músculos.

- Hola marido. – dice Seth apoyado en el marco de la puerta de la cocina. - ¿Qué desea usted para desayunar?

- Algo ligero... Huevos fritos con bacon y zumo o algo por el estilo.

- Menos mal que era ligero... - susurro.

John me mira desafiante, intentando intimidarme, pero eso ha dejado de funcionar hace mucho tiempo. Seth resopla y asiente arrepintiéndose por la promesa que le hizo a John mientras bebía. Pasa por mi lado, y como era costumbre, golpea mis costillas con sus dedos haciéndome reír.

- ¡Para! ¡Para! – me quejo entre risas.

John nos mira indiferente.

- Voy a ducharme tortolitos. – dice antes de salir de la cocina.

- Cuando salgas tendrás tu desayuno listo querido. – bromea Seth colocándose el delantal.

- ¿De verdad vas a ponerte eso? – pregunto incrédula señalando el delantal rojo con topos blancos que Seth se está poniendo.

- Por supuesto, tengo una piel demasiado delicada y el aceite me hiere. – responde él.

- ¿Me estás diciendo que para entretenerte, te pegas con John pero para cocinar, necesitas un delantal?

- Incongruencias de la vida. – responde el rubio orgulloso por su delantal.

- Jamás os entenderé. – bromeo.

Seth prepara el desayuno de John y como un digno amo de casa, después limpia la cocina con soltura.

- ¡John ya está listo! – grita Seth.

- Voy a vestirme, no entréis a la sala. – le aviso a Seth. Éste asiente y vuelve a gritar a su amigo.

- Ya voy. – se escucha en la lejanía.

Entro a la sala de descanso, no sin antes coger ropa limpia que había en mi estantería. Empiezo a desnudarme, tras cerciorarme de que no hay nadie, para poder vestirme. Y es cuando estoy en ropa interior que la puerta se abre, dando paso a un semi desnudo John.

- ¡Ah! – grito mientras intento taparme con una manta del sofá. – ¡Os he avisado para que no entrarais!

- ¡Pero yo también tengo que cambiarme! – replica John señalando la toalla envuelta en su cintura.

- ¡Pero yo estaba primera! – grito lanzándole un cojín del sofá.

- ¡Pero yo soy el dueño! – vuelve a quejarse imitando mi voz.

- Maldito John... ¡Seth! ¡Tu amigo intenta violarme! – grito haciéndome la víctima.

John cierra la puerta enseguida y escucho a través de ésta como Seth le da una fuerte reprimenda. Mi rubio amigo, mi gran guardaespaldas. 

John HowellHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora