Capítulo 3 - LSD

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Escojo los últimos zapatos que mi madre me ha comprado, unos de Christian Louboutin, junto con un vestido holgado color morado. Pinto mis labios del mismo color que éste y delineo mis ojos aplicándoles también un poco de rímel. Perfecta para la fiesta de Denisse. Bajo las escaleras, donde al final, me espera Simón, mi amo de llaves, el cual sujeta la puerta con mis llaves en su mano derecha para que yo la coja antes de salir.

- Gracias Simón.

- Que disfrute de su fiesta señorita Lena.

Asiento y con una amplia sonrisa cruzo el patio principal, esperando que Basilio, el chofer de los coches de la familia, aparezca para llevarme a la fiesta. En escasos segundos aparece, deslumbrándome con las luces del BMW.

Simón abre la puerta del coche y me invita a entrar, después la cierra tras de mí y Basilio me pregunta hacia dónde ir. En poco más de diez minutos, ya estoy en casa de Denisse.

Vasos, botellas de alcohol y cigarros por todos lados es lo que más hay en la fiesta. Entre la multitud, consigo encontrar a Abie, mi mejor amiga.

- Lena, prueba esto, te encantará.

- Apestas a alcohol Abie.

- Pues espera a ver a Denisse. – dice mientras ríe.

Palidezco, no quería que después de esta fiesta, la gente empezara a pensar que Denisse y Abie eran chicas que no se hacían respetar.

- Abie, vayamos a la habitación, tienes que descansar un poco.

- ¡¿Tía no te has enterado?! – dice Abbie eufórica.

- ¿Enterarme de qué?

- ¡Los Blacks están aquí! – grita de nuevo.

- ¿Que hacen aquí esa panda de delincuentes drogadictos? – digo malhumorada.

Todo el mundo conocía a los Blacks, y precisamente no por sus buenos actos. Era el grupo de chicos que todo el mundo evita porque todos sabemos que nos pueden traer problemas. Su mundo está lleno de conflictos, de drogas, de fiesta y de sexo, y nadie en su sano juicio busca amistades como esas. El grupo, formado por cinco personas desde la reciente última incorporación y siempre vestidos con su chaqueta negra de cuero, se encargan de infundir el terror por donde pasan.

- Pero solo han venido cuatro. – continua Abie ignorando mi pregunta. – Se rumorea que uno de ellos, el cabecilla del grupo, ha muerto en un tiroteo.

- Tal vez se lo haya buscado.

- ¡Lena! Estas amargada... ¡No te han hecho nada! – dice Abie riendo de nuevo.

- Abie, escúchame.

Abie asiente y mantiene la mirada en mí.

- ¿Qué hacen aquí?

- Creo que a Levi le gusta Denisse. – responde Abie tapándose su boca, mientras ríe como un niña pequeña cuando cuenta un secreto.

No puedo creerlo. Denisse estaba en problemas. Cuando uno de los Blacks se fijaba en una víctima como nosotras, no dudaba en actuar, y no paraba hasta conseguir su objetivo.

- Tengo que acabar con esto. – susurro. - ¿Dónde está Denisse, Abie?

- En... - piensa – Creo que en el comedor, jugando a algo.

- Cuídate Abie, no hables con ninguno de ellos.

Entro a la casa de Denisse, y me dirijo al comedor, donde está el grupo de personas pendientes de una botella que gira en el centro. El juego de la botella...

John HowellHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora