Otra custodia más, esta vez a cargo de John. Me acerco a su mesa, dándome por vencida ante el aburrimiento e intentando establecer alguna conversación.
– Pírate. - murmura antes de que pueda acercarme por completo.
- Oh vamos John, esto es muy aburrido. - le digo en la distancia.
John desvía ligeramente su mirada hacia mí, sin cambiar su postura. Sus pies aún siguen sobre su mesa y él sigue inclinado en su silla contemplando seriamente unos papeles que mantiene entre sus manos.
- No. - sentencia.
Sigue mirando el contenido de los papeles, momento por el cual aprovecho para acercarme disimuladamente. Arrastro mis pies con delicadeza, sin mirarle. Mi mirada recorre las estanterías de cada uno de ellos, y mi cuerpo mantiene una postura descuidada escondiendo mis manos en los bolsillos de mi pantalón tejano.
- Ni un paso más. - dice John sin levantar la mirada.
Mi cuerpo se tensa. ¿Cómo ha podido darse cuenta?
- Puedo ayudarte si lo deseas... - susurro.
John me mira. Resopla. Y al final, se incorpora a su silla.
- Ven, pesada. - dice con desgana.
Sonrío. Al menos estaría entretenida durante algunos minutos. Me acerco por su espalda, apoyando mis manos en el respaldo de su silla. Empiezo a leer los papeles que aún seguía sosteniendo. Todo eran nombres de personas y cantidades de dinero. Me apoyo más en la silla, reposando sobre mi antebrazo, ahora veo con mayor claridad. Busco a mi padre, esperando en el fondo, no encontrarle. Y por suerte, no lo hago. Él no está. Suspiro aliviada. Y es con el movimiento de la hoja tras mi suspiro, cuando me doy cuenta que estoy demasiado cerca de John. Su cara está casi pegada a la mía. A escasos dos centímetros de diferencia. Puedo notar el calor que desprende. Le miro de reojo, intentando con disimulo volver a mi posición anterior. Pero me pilla y aun me ruborizo más. John gira sobre su silla mirándome directamente a los ojos. Retrocedo un paso, impaciente y temerosa por lo que pudiera decir.
- Si esto era una excusa para acercarte a mí, tengo que decirte que...
- No. - le interrumpo notando el ardor de mis mejillas. - No, no quería. - las palabras no salían de mi boca.
- No me interrumpas... - murmura.
Asiento con la cabeza. Muerdo mi labio con nerviosismo esperando los gritos u órdenes inminentes que siempre acostumbra a soltar. Pero esta vez no lo hace.
- Si querías saber sobre tu padre... - dice poniéndose serio. Le miro curiosa.
- Por favor... dime lo que sepas. Por favor... - le ruego. Me daba igual arrastrarme por mi familia.
Después de esto, sería su palabra contra la mía, asique nadie sabría lo que ha ocurrido realmente.
John mantiene su mirada fija y fría en mí y finalmente se decide a hablar.
- Su deuda está pagada. Ahora solo tiene que retomar su vida normal.
Sonrío.
- ¿Có-Cómo ha conseguido pagarla? - le pregunto entusiasmada por la noticia.
- Eso no es de tu incumbencia. - dice volviendo a girar la silla y colocando de nuevo los pies sobre la mesa.
- John... - susurro.
- ¿Qué quieres, Lena?
- Entonces... ¿Qué pasa conmigo? - digo mirando mis zapatos negros mientras juego con el pico de mi camisa blanca.
- Entonces hay que aumentar tu vigilancia.
Algo duele dentro de mí al escuchar sus palabras. No era lo que esperaba, a pesar de saber qué era lo más acertado.
- Pero... - replico.
- Tranquila, eso es cosa nuestra, tú puedes volver con los tuyos. - afirma John.
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Capítulo 50 amoreeesss:)
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John Howell
Dla nastolatkówEn Monte Azul, se encuentran las familias más prestigiosas del país, entre ellas, la familia Bennett. Lena Bennett, la hija de la familia, jamás ha tenido algún tipo de contacto con la clase baja y por ello, no está acostumbrada al comportamiento de...
