El sol caía sobre Hogwarts, como si se tratase de un cálido abrazo después de una noche desoladora.
Y es que, en realidad, lo había sido.
Escombros, ruinas, polvo y sangre adornaban el ambiente, como si se tratara de una corona que la escuela portaba con honor. Pero a pesar de eso, el ambiente se sentía con tensión y algo de dolor, aunque al mismo tiempo, triunfo sobre los mortífagos y otros serás que una vez más, querían tomar Hogwarts bajo su poder, y no lo habían logrado.
Sophia acariciaba con cariño el cabello de Albus, que aún seguía cedado a causa de la poción que le dieron y los hechizos que le conjuraron después de que Harold lo atacara, sin lograr creer aún lo valiente que había sido; sintiéndose feliz por aún tenerlo cerca de ella a pesar de todo lo que habían pasado.
Los Weasley aún tenían los ojos hinchados y rojos por la horrible perdida que habían pasado; y sabían que dicha pérdida se quedaría grabada con fuego en su corazón y alma, dejando un hueco en la mesa de la familia.
Lily recargaba su cabeza sobre el hombro de su madre que tenía una sonrisa triste curveada en sus labios y su esposo acariciaba la mano de Ginny con cariño mientras ella depositaba un beso en la sien de su hija.
Teddy y Victoire seguían ahí, ayudando en tanto como podían, pues a pesar de que su pequeño Jordan se había quedado en casa de los Delacour, Vic había ido con Edward porque el era él que la necesitaba la noche anterior.
Neville y Hannah aún sostenían el cuerpo de su hija en brazos, acariciándole el cabello con ternura y dolor. A pesar de que Louis se sentía muerto por dentro a causa de la muerte de Alice, su dolor no se alcanzaba a comparar con el de los padres de ella, que estaban completamente destrozados, al igual que Frank, el hermano de ella.
Los Malfoy, o al menos Astoria, Draco y Scorpius estaban abrazados, sentados sobre una de las mesas que McGonagall se había encargado de volver a poner, solo que los alumnos, maestros y fantasmas no se sentaban en la mesa de su casa correspondiente; todos estaban mezclados, comiendo y celebrando el triunfo.
Solo se habían perdido ochenta vidas de estudiantes; un número relativamente bajo en comparación al número total de alumnos de la escuela de magia y hechicería.
Cuatro chicos se encontraban sentados en lo que quedaba de las escaleras que se encontraban justo al frente de las puertas de Gran Comedor, observando todo en silencio, sin decir una palabra, pues no eran necesarias entre ellos para comunicarse. No después de todo lo que habían pasado.
Madison había dejado descansar su cabeza sobre el hombro de James, escuchando su suave respiración que para ella era como un tranquilizante, después de la noche más larga de sus vidas.
"No fue su culpa" les habían dicho incontables personas, cuando todo ya estaba en una relativa calma "ustedes hicieron lo que creyeron correcto, afrontaron las consecuencias y triunfaron. No fue su culpa; esto era inevitable".
Para los chicos, esas palabras habían sanado su dolor como si fueran las lágrimas de un fénix sobre una herida, liberando un enorme peso que llevaban cargando sobre sus hombros desde que tenían catorce años.
Nadie los culpaba. Nadie los castigaba por el dolor por el cual los demás habían pasado; los felicitaban por su valentía; y aunque a ellos no les importaban en absoluto las alabanzas de los demás, pero el oír que nadie los culpaba los tranquilizaba de una manera indescriptible. Todo estaba bien.
Ahora todo eran simplemente memorias de guerra.
Recuerdos de sufrimiento que ya había quedado atrás; gritos de agonía y lágrimas de desesperación que ahora solo formaban parte de eso: una memoria.
ESTÁS LEYENDO
Memories after all
FanfictionMAA | ❝ No subestimes las consecuencias de ser un imán de conflictos. No es que no sea divertido, pero... sopesa tus posibilidades, tanto buenas como malas. Al final, la agonía, la sangre, las sonrisas y las pesadillas terminan siendo sólo recuerdo...
