-Déjame ver si entendí... Tú eres el príncipe menor de los nueve de Mazeriver, el reino más grande de nuestro continente que lleva su nombre -empezó diciendo el elfo-. Cada uno de ustedes tiene un anillo mágico. Deben enfrentarse entre sí, y el que logre conseguir los nueve anillos y derrotar al hechicero supremo, tendrá el honor de ser el próximo rey de Mazeriver, ¿correcto? Y ahora me dices que Magnus, tu hermano mayor, ha sido parte del bando contrario todo este tiempo. Y él te ha mandado a este laberinto, luego de preguntarle algunas cosas, ¿Verdad?
-Sí, exactamente -aclaró Arthur, secándose las lágrimas.
Luego de haberse calmado un poco en los brazos del elfo, el príncipe le había explicado la situación por la cual estaba pasando. Ya no le importaba hablar de la misión con otros, y tampoco sobre sus propios anillos, solamente le interesaba ser escuchado en estos momentos.
-Entiendo la primera parte, pero... Esto no tiene sentido, ¿Por qué el hermano mayor se tomaría el reino a la fuerza? -preguntó el elfo-. ¿Querrá asegurarse un lugar en la cima, para que nadie lo derrote en esa misión que dices tú?
-No lo sé... -respondió Arthur, bajando la mirada.
-Qué situación más compleja -opinó el pelirrojo-. No entiendo a tu hermano, pero me gustaría.
-¿Cómo dices?
-Claro, nadie actúa sin un motivo -aseguró-. ¿No se te ha pasado por la cabeza alguna situación que pudo provocar esta rabia en tu hermano mayor?
-No, ninguna -replicó el príncipe. Y el elfo reflexionó unos segundos-. Yo jamás pensé que fuera capaz de hacer algo así... ¡Asesinó a su propio sobrino!
-¡Qué bestia! ¿Él te dañó el ojo, o usas el parche por una moda tuya?
-No, el día que escapé de Mazeriver con mi hermana Leila, un hombre me hirió -le explicó Arthur-. Yo tenía mi anillo de regeneración puesto, pero aún así yo...
-Ah, entiendo -le interrumpió él-. De seguro te atacaron con un arma mágica. Debes tener claro que en estos casos "magia" contra "sin magia" significa victoria, pero "magia" contra "magia" es pérdida -prosiguió-. Los implementos mágicos son los más peligrosos e increíbles del mundo. Los metales son usados con más del triple de efectividad sobre lo normal, y son capaces de eliminar hasta al ser más fuerte... Sin contar a Dios, claramente.
-No tenía idea...
-¿De verdad? ¿Y no sabes de que material es tu anillo mágico? -le interrogó él. Y Arthur negó con la cabeza-. Creo ser capaz de averiguarlo... ¿Me lo podrías prestar un segundo, Stanki?
Al oír a su compañero, el ratón dejó el anillo en el césped, el cual el elfo no tardó en analizar, poniéndolo contra la luz del día.
-Quizás tiene Acre... -dijo el elfo, hablando en voz baja-. No... Claro que no. Eso no parece compatible.
Mientras el pelirrojo decía sus pensamientos en voz alta, Arthur observó como aquel hombre empezó a sacar frascos de un bolso hecho de hojas bastante pegadas entre si, comparando los tonos de los líquidos con los del anillo, el cual el príncipe pensaba desde toda su vida que era de oro y nada más.
-Yo... Creo que es un anillo de Dumah. Aunque podría ser de Gritin también, por la fuerza del material -mientras decía esto, el hombre sacó un pequeño recipiente, en el cual vertió un extraño líquido verde, que empezó a saltar como aceite con agua fría, formando unas enormes burbujas.
-¿Qué es ese líquido?
-La sustancia básica de todo artefacto mágico. Se llama Ezeris -le explicó el elfo-. Dependiendo de esto, podremos saber de qué material es el anillo mágico -Al decir eso, el elfo lanzó el anillo en el recipiente burbujeante, por lo que Arthur de inmediato se inclinó hacia adelante soltando un grito ahogado, con miedo a perder lo único que le quedaba. Pero se vio interrumpido por el mismo recipiente, el cual empezó a vibrar al entrar en contacto con el anillo.
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Los nueve descendientes II
FantasySegundo libro de "Los nueve descendientes" Tras aquel inesperado encuentro, Arthur deberá buscar las respuestas a todas sus preguntas, aunque para lograrlo, deberá correr ciertos riesgos que podrían o no, arriesgar la vida de las personas que ama. ...
