Capítulo 20: "El peligro está cerca"

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Niara llevó a Blue y Petrus hacia un río, en donde ayudó a ambos a limpiarse y curarse las heridas, aún muy frustrada por la trampa que le tendió su hermano menor respecto al anillo mágico.

-¿Te sientes mejor, Petrus? -le preguntó Niara a su amigo, mientras pasaba un paño frío por su rostro. Él estaba en su forma humana, por lo que era más fácil limpiar sus heridas.

-¡Me duele, mujer! -exclamó él, mientras intentaba contener el dolor-. Esto no hubiera pasado si hubieramos acabado con tus hermanos. En lugar de dejarles ir por habernos entregado "voluntariamente" un anillo, ¿No te das cuenta de la estupidez que hiciste?

Niara bajó la mirada ante las palabras de Petrus y luego alzó la vista, mirándole algo enfadada.

-¿Qué querías que hiciera, Petrus? Si seguías de esa forma, probablemente hubieramos perdido más que un anillo mágico... -justificó ella-, ¿O acaso querías morir? Si lo dejé ir fue porque necesitaba protegerlos, ¿tan difícil de entender es eso?

Tras decir aquello, Niara tiró el paño al suelo, y le dio la espalda al hombre lobo, el cual comenzó a sentirse culpable por las palabras que le había dicho a la princesa.

-Como sea... Ya no tendrás que preocuparte más... -dijo ella-, porque el anillo que Arthur me ha quitado es el de la afinidad zoológica. Así que te llevaré donde tu amiga y seguiré mi camino para recuperar mi anillo.

-¿Qué estás diciendo? -preguntó Petrus, acercándose a la muchacha-. Si todavía no te ayudo a conseguir un anillo mágico...

-Ya hiciste suficiente, Petrus -dijo ella, guardando el anillo de Albel en su pequeño bolso-. Yo buscaré a Arthur y le daré una lección. Puedo ir sola. Yo...

-Niara, no voy a dejarte a estas alturas -le interrumpió Petrus, provocando que la muchacha se volteara asombrada a mirarle-. No me iré sin haber cumplido mi promesa.

-Pero...

-No me harás cambiar de opinión -aclaró él, moviendo por los hombros a su amiga-. No me sirve de nada irme después de tanto tiempo, sin haber cumplido mi parte del trato.

-Tienes razón... -murmuró ella-. Agh...

Repentinamente Niara se llevó ambas manos a la cabeza, y Petrus no tardó en mover a la chica por los hombros al verle tan tensa.

-¿Qué pasa? -le interrogó él, y Niara movió la cabeza hacia los lados.

-Me duele todo, Petrus... -se quejó ella-. Mi cabeza no deja de dar vueltas.

-Quítate el anillo -le pidió Petrus, en un tono realmente autoritario.

-No puedo, necesito ganar experiencia -argumentó ella-. Si quiero encontrar a mis hermanos, debo manipular bien la precognición. Además... sé que la cascada está cada vez más cerca, solo es cuestión de buscarla un poco más...

Al oír eso, Urasías, que se encontraba escondido entre los árboles, levantó muy levemente la comisura de uno de sus labios.

"Así que una cascada" pensó el albino, para luego teletransportarse de vuelta a las tropas que, durante esa hora, dormían plácidamente en sus carpas, sin haber notado que Urasías había desaparecido por unos minutos...

[...]

Karine se encontraba en Tunderriver, extrañando bastante a su querido esposo que "supuestamente" debía ir a un viaje de negocios realmente urgente. Ahora ella debía cuidar de Tunderriver en su ausencia, y tanto era su amor por el muchacho que, ahora estaba realmente aburrida. No sabía en cuanto tiempo iba a volver Magnus, y realmente le necesitaba.

Los nueve descendientes IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora