-¿No hay rastros de Arthur? -preguntó Leila, en el instante en el que Tristán, Alan y Colin regresaron del bosque.
-No -negó Tristán-. Lo sentimos, pero no...
-No puede ser... Maldita sea -musitó Leila, maldiciendo en voz baja.
-Ojalá regrese pronto -suspiró Adelina, la cual estaba sentada junto a su hermana en el comedor-. Ya han pasado diez meses desde que Arthur desapareció...
-No pierdas las esperanzas, Adelina -le animó Alan-. Estoy seguro que Arthur está bien, aunque eso no quita el hecho de que lo extrañe mucho... Era el único que apoyaba mis grandes ideas.
-Tus estúpidas ideas, querrás decir -le corrigió Tristán, entrecerrando sus ojos.
-Ya las estoy perdiendo, Alan... -dijo Adelina, tirándose levemente las puntas del cabello-. Además... Ha pasado mucho tiempo desde que Tim desapareció.
Al decir aquello, Adelina bajó la vista para disimular las lágrimas, pero aún así todos los presentes se percataron de que la princesa había comenzado a llorar.
-Adelina... -le nombró Leila.
-¿Qué pasa si él está muerto de hambre, sufriendo, o solo por ahí? -se preguntaba Adelina, sintiendo un leve escalofrío en la nuca-. Si alguien lo ha secuestrado, yo...
-No te preocupes, lo encontraremos -le consoló Leila.
-Si tuviera mi anillo podría encontrarlo -se lamentó Colin.
-Quizás podrías pedirle ayuda al padre de Tim... ¿Vive cerca de aquí? -preguntó Tristán, provocando un silencio incómodo entre los presentes-. ¿Dije algo malo?
Nuevamente un silencio reinó el lugar, hasta que repentinamente Adelina se incorporó, moviendo bruscamente la silla.
-El padre de Tim jamás me ayudaría a encontrarlo... Porque es un imbécil -replicó Adelina, caminando muy molesta hacia su cuarto.
Tristán miró a los tres rubios, exigiendo una explicación con la mirada, pero ninguno se dispuso a hablar.
-No entiendo... Solo dije lo lógico -dijo Tristán.
-Adelina odia al padre de Tim, más que a cualquier otra persona -explicó Alan-. Digamos que... No ha sido un buen hombre.
-¿Por qué? -preguntó Tristán-. ¿Le hizo algo a Adelina? ¿La ha golpeado?
Los tres hermanos intercambiaron miradas, teniendo sumamente claro que eso era un tema complicado para Adelina.
-No podemos contarte, Tristán... No es algo que nos corresponda mencionar -dijo Colin. Provocando que el príncipe de Glazerunner guardara silencio, a pesar de que estuviera bastante intrigado sobre aquel misterio tras Tim, el pequeño príncipe de Mazeriver...
[...]
Roselius y Arthur caminaron un largo rato por el bosque, guiados por el mismo pelirrojo, que iba un par de pasos más adelante que el príncipe.
-Parece que Stanki quiere caminar -comentó Arthur, mirando lo inquieto que estaba el ratoncito en el bolsillo de Roselius.
-Eso parece -dijo el elfo, sacando al roedor de su bolsillo, y dejándolo en el césped-. ¿Eso querías?
El ratoncito asintió muy animado, y de pronto comenzó a correr, dejando atrás a los dos chicos.
-Parece que ha encontrado algo... Vamos -dijo Roselius, siguiendo al roedor, que se escabullía en las hojas al correr.
-¿Encontró una piedra o algo así?
-Probablemente, porque se ve bastante emocionado -respondió el pelirrojo, sin dejar de correr tras su pequeño compañero.
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Los nueve descendientes II
FantasySegundo libro de "Los nueve descendientes" Tras aquel inesperado encuentro, Arthur deberá buscar las respuestas a todas sus preguntas, aunque para lograrlo, deberá correr ciertos riesgos que podrían o no, arriesgar la vida de las personas que ama. ...
