Capítulo 6: "La misión cumplida"

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Magnus abrió lentamente sus ojos debido a la luz que entraba por la ventana de la habitación. De inmediato intentó moverse para levantarse de la cama, pero Karine, que dormía sobre su pecho desnudo, le impedía incorporarse de la cama matrimonial.

Desde hace diez meses que Karine y Magnus se casaron. Al principio la muchacha lloraba pensando en Tristán, pero Magnus, sin la necesidad de usar sus encantadores efectos demoníacos, logró enamorar a la chica en esos meses.

-¿Magnus? -le nombró Karine, con los ojos entreabiertos.

-Sigue durmiendo -le pidió él, acariciando el cabello de su esposa-. Volveré en unas horas. Tengo que arreglar unos asuntos con unos nobles.

-¿No quieres que te acompañe? -le preguntó Karine, levantando su torso para que Magnus lograra bajarse de la cama.

-No es necesario, prefiero que te quedes aquí y descanses, aún es temprano y sé que estás cansada de tantos eventos que han surgido últimamente -le dijo Magnus, mientras se colocaba una camisa roja y unos pantalones blancos.

-No te esfuerces demasiado, o podrías colapsar -le pidió Karine, y Magnus asintió, abrochando los últimos botones.

-No te preocupes, estoy bien -le aseguró Magnus, inclinándose hacia ella y dándole un pequeño beso en los labios-. Descansaré más tarde. Hay muchos asuntos que atender hoy.

-De acuerdo, te esperaré aquí -le prometió Karine, sonriendo con duluzura mientras Magnus salía de la habitación, cerrando la puerta a su paso.

De inmediato los sirvientes que pasaban por los pasillos saludaron al rey, el cual les devolvía la sonrisa mientras descendía por las escaleras. Pero cuando estaba bajando los últimos peldaños, un guardia no le sonrió... parecía deprimido, como si la tristeza se hubiera apoderado de él. Magnus le restó importancia, pero antes de que lograra llegar al último escalón, la voz de este le detuvo.

-Buen día, su majestad -le saludó el hombre, por lo que Magnus se volteó a sonreírle.

-¿Yamir Lathener? -acertó Magnus, y este asintió.

-¿Cómo sabe mi nombre?

-Tengo una memoria muy buena -aseguró él-. Y me gusta recordar los nombres de quienes trabajan aquí conmigo, ¿Eres el escolta de Karine?

-Sí, soy el líder de la Escolta Real de la princesa, digo, de la reina Karine Cavelier -reafirmó Yamir-. Aunque ahora mi cargo ha disminuido su importancia, ya que usted es quien pasa la mayoría del tiempo con ella.

-Claro, recuerdo haberte visto en la boda -confesó Magnus-. Estabas llorando, lo recuerdo muy bien.

Yamir se quedó estupefacto con las palabras del rey Magnus. Ese día efectivamente estaba llorando, pero no podía moverse de su lugar junto a los demás soldados. Él intentó disimular, y creyó haberlo hecho bien... Hasta ahora.

-Me emociona ver a Karine crecer como persona, es algo que no puedo evitar -dijo Yamir-. Llevo tantos años aquí... Y me cuesta creer que hace ya seis meses ella tomó el cargo junto a usted, un hombre tan respetable y amable con todos.

-Te lo agradezco -dijo Magnus-. Aunque te pediría que estés más alerta. Sé que el pueblo ha recuperado la confianza de Karine, pero sabes que hay gente muy extraña afuera, ¿no?

-Sí, estoy totalmente de acuerdo.

-Uno de esos casos es Tristán de Avelion -le explicó Magnus-. Ese hombre es terrible. Me gustaría pedirte que no le permitas entrar a este castillo bajo ningún motivo. Es un hombre que le hace daño emocionalmente a mi esposa.

Los nueve descendientes IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora