Capítulo 46: "Secretos del más allá"

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Donka se acercó al rubio con lentitud, mientras este seguía con la vista fija en la gigante roca que cubría su improvisada tumba. La chica no podía creerlo. Sin duda el muchacho era un espíritu.

-Hola -le saludó Donka con la mayor suavidad posible para no asustarle.

Los ojos de Colin se clavaron en los de Donka, expandiéndose un poco sus pupilas al observar a la mujer.

Colin se quedó paralizado al verle. Estaba tan sorprendido que lo único que hizo fue mirar a su espalda, en caso de que Donka le hubiera hablado a alguien que estuviera detrás suyo, pero no era el caso. Ella le había hablado a él. A un muerto.

-¿Tú eres Colin? -le interrogó la mujer, mientras se acercaba para observarle mejor-. ¿Estoy en lo correcto?

La aterrada expresión del rubio se fue ablandando hasta que las comisuras de sus labios se fruncieron un poco, procesando lo que estaba pasando, ¿realmente alguien le había dirigido la palabra?

Tras procesar la situación, Colin asintió emocionado, formando una enorme sonrisa en sus labios que parecía tan real que sería imposible quitarla de su rostro. Y luego de decir en silencio unas palabras de emoción, que Donka no pudo leer en sus labios, saltó en el lugar y la muchacha pudo entender algunas de las palabras del chico:

-Estoy vivo, ¿verdad? -Fue la pregunta del príncipe mientras caminaba de lado a lado, asegurándose de que Donka efectivamente le estuviera observando.

Al captar la pregunta del rubio a través de sus labios, Donka sintió que su corazón se destrozó en mil pedazos. Colin era muy inocente como para darse cuenta de que en realidad seguía muerto.

-N-No... -respondió Donka, observando que Colin se echó a correr hacia la puerta del hostal-. ¡No entres ahí! ¡Por favor!

El pecoso muchacho quedó frente a la puerta y con emoción llevó su mano hacia ella para empujarla. Pero sus dedos atravesaron la puerta y se quedó estático frente a la madera que le separaba de sus hermanos. No entendía por que no podía abrirla.

-¿Donka, qué pasa? -Justo en ese instante Alan abrió la puerta y atravesó a Colin, sin tener idea de que este estaba de pie frente a la puerta-. ¿Por qué estás gritando?

Al ser literalmente atravesado como un fantasma por su hermano, Colin cayó de rodillas en el suelo y se quedó inmóvil frente a la puerta abierta. Se dio cuenta de que no era un sueño. La pesadilla seguía siendo parte de la realidad... él seguía muerto.

Donka estaba totalmente quieta observando a Colin frente a la puerta que Alan abrió, y sin quererlo, terminó de rodillas en el césped al igual que el introvertido rubio.

-¿Donka? -Alan se acercó a ella y le movió por los hombros-. ¿Por qué tienes esa cara? ¿Acaso viste un fantasma? -preguntó en broma, intentando sacar a la chica del shock.

La mujer de gafas apretó con fuerza el césped, intentando disimular lo mucho que habían empezado a temblar sus brazos. Pero cada vez estaba más tensa, y le costaba controlar el nudo que se había formado poco a poco en su garganta.

-Colin... -murmuró, conteniendo la pena que invadía su pecho.

-¿Qué? -Alan se quedó inmóvil al oír el nombre que tan lindos recuerdos traía a su mente.

Donka hizo la cabeza a un lado para esquivar a Alan y mirar hacia la puerta, pero Colin ya no estaba ahí.

El rostro de la muchacha se tornó pálido y el extrovertido príncipe no supo que hacer para ayudarla. Donka estaba nerviosa y blanca como el papel, y de pronto sus ojos se desviaron hacia el camino que da hacia el bosque. Y lo vio. Colin estaba corriendo en dirección opuesta al hostal, yendo directamente hacia dicho lugar.

Los nueve descendientes IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora