Capítulo 32: "Rechazo devastador"

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Los pasos de ambos hombres resonaban en el piso del silencioso castillo de Tunderriver, siendo los del padre del muchacho los más firmes.

-Te irá bien, descuida -animó el padre a su hijo de tan solo quince años, que se encontraba nervioso ante la misión que fueron a realizar al reino.

Un hombre de buena situación económica, llamado Elis, llevaba a su único hijo ante los reyes del castillo, con la misión de que este se vinculara un poco con la familia Cavelier, a la cual se le había encargado proteger, específicamente a la princesa de aquel reino. El nombre de su hijo era Yamir.

Apenas se detuvieron frente a una enorme puerta, unos guardias le abrieron, permitiendo que Yamir y Elis ingresaran al gran salón, donde se posicionaban los tronos de los reyes, que les miraron con una leve sonrisa. Pero los claros ojos de Yamir se fijaron especialmente en una chica más joven que él, que estaba sentada un poco más abajo que ellos, ella llevaba el cabello suelto que rozaba su cadera y vestía un vestido claro con varios vuelos que caían por debajo de su cintura, acentuando su recién formada figura.

-Buenos días, queridos reyes, princesa -dijo el hombre haciendo una reverencia, y Yamir le imitó inconscientemente, saliendo de sus pensamientos.

-Elis, querido amigo, veo que trajiste a tu hijo -dijo la reina-. Es más joven de lo que esperaba.

-Soy Yamir Lathener -se presentó el chico-. Tengo 15 años. He trabajado para un conocido de mi padre desde los 11 años, con él aprendí técnicas de defensa, y todo lo que se requiere para la seguridad de una persona. Espero ser aceptado aquí, y prometo ser abiertamente honesto ante ustedes y su hija.

-Qué preciso -opinó el rey, y Elis sonrió.

-Él será el escolta más fiel que su hija pueda tener. Es joven, pero es muy maduro -explicó Elis, tomando por los hombros a su hijo-. A veces es algo distraído, pero jamás les mentiría, se lo aseguro.

-Confiaremos en él, Elis -dijo la reina-. Somos conocidos, así que tenemos conciencia de que no nos ofrecerías a cualquiera, a pesar de que este muchacho sea hijo tuyo.

-Exactamente -aseguró-. No se arrepentirán.

-Eso espero... Lo pondremos a prueba. Me gustaría que fueras parte de la guardia real, aunque necesito un escolta para mi hija, pero quiero ver cómo trabajas primero, ¿entendido, joven? -mencionó el rey, y Yamir asintió agradecido.

El padre del muchacho se despidió de los reyes muy contento de que aceptaran a su hijo en el castillo. Él estaba algo viejo para seguir trabajando, y el hecho de que Yamir se quedara en el castillo significaba de cierta forma una boca menos que alimentar.

Tras despedirse de su hijo y la familia real, Elis se fue, dejando a Yamir ante este desconocido ambiente. Él solía trabajar como sirviente, pero ser un guardia era una realidad totalmente distinta.

-Bien, le diré a una sirvienta que te muestre tu habitación, aunque es algo pequeña -dijo la reina, y el chico de claros ojos negó con la cabeza.

-Eso es lo de menos. Le agradezco por permitirme estar en su hogar -agradeció Yamir, mirando a los reyes y luego a la princesa, que no le quitaba los ojos de encima.

-Espera, madre -le detuvo Karine, levantándose de su asiento y caminando hacia Yamir-. Me gustaría hablar con él. Si será mi escolta tengo derecho a conocerle un poco, ¿no?

El rey suspiró, y Karine le hizo un gesto a Yamir para que le siguiera.

-Yo le llevaré a su habitación. Es la que está junto a la entrada, ¿verdad? -se ofreció. Y los padres de Karine iban a negar la oferta de su hija, pero esta rápidamente salió en compañía de este.

Los nueve descendientes IIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora