El resto de la semana, Beck fue un fantasma. En cuanto terminó la clase de física, no volví a cruzarme con él. No lo encontré en los pasillos, ni en la cafetería, ni en ninguna otra clase. No estaba buscándolo el miércoles, me pregunté por él el jueves y terminé haciendo puntas de pies frente a mi casillero, para ver si encontraba un cabeza con cabello ondulado y un par de ojos verdes.
Tuve miedo al volver a casa ese martes luego de clases, pero su confianza en mi era más grande de lo que imaginaba y esa idea me hizo hundir un poco más. Ryan actuó como si nada hubiese sucedido. Estaba preocupado, pero aunque lo intentara disimular, se que seguía un poco enfadado y quería gritarme un poco. Su expresión cambió en cuanto Beck entró a aquella clase, algunos segundos después que yo. Era gracioso ver cómo todas las miradas viajaban a él, el chico nuevo y misterioso en el pueblo. Pero para mi es Beck, un idiota que a veces resulta ser un buen sujeto, pero nunca deja de ser un idiota. Temía por la curiosidad de Ryan y hasta dónde podrían llegar sus preguntas.
Esa primer semana de clases parecía tener veinte días. Sentía que el viernes no llegaba jamás a su fin y lo único que tenía en mente, era la noche de pizzas y helado que tendría con Ryan y Alessandro. En cuanto escuché el timbre, no tardé en cerrar mi cuaderno y arrojarlo en mi mochila. Todos estaban apurados por escapar de clases. Sólo veía cabezas frente a mis ojos, intenté buscar a Ryan, pero era inútil. La multitud avanza lentamente en el estrecho pasillo que conduce a la salida. A lo lejos, cerca de la puerta, creo ver una cabeza con ondas marrones y no tardo en reconocerla, pero en menos de un segundo, desaparece de mi vista. Logro pasar por la puerta y la gente se divide por distintos caminos. A lo lejos puedo ver a Ryan en su lugar habitual, en el estacionamiento junto con algunos de los chicos del equipo de fútbol. El ruido de un auto arrancando me distrae y puedo ver el auto negro de Beck alejarse con velocidad. Camino por el asfalto casi vacío de autos hasta donde se encuentra mi amigo. Cuando uno vive en un pueblo tan pequeño, no son muchos los que conducen hasta clases, de hecho, abundan las bicicletas. Con Ryan siempre preferimos caminar y una vez llegada la época de frío, me pasa a buscar a casa.
"¡Milano!" Me llama Sam, uno de los jugadores, agitando su brazo y sonriendo. Una perfecta sonrisa, blanca y pareja, reluce en su rostro. Le sonrío débilmente y muevo mis dedos, saludándolo "Nos abandonaste ayer" Dice sin maldad en sus palabras, pero aún así me siento atacada. Llevo mi vista hasta Ryan, quien está mirando fijamente a sus pies. Asiento sin saber qué responder, y tanto Sam como el resto notan que hay tensión gracias a su comentario "En fin, le estaba pidiendo aquí a Pauls que te convenza de ir esta noche a la fiesta" Dice agarrando el hombro de mi amigo, quien parece haber recobrado vida en su expresión.
"No los escuches, Zoe" Dice riendo. Es una tradición del colegio, que los del equipo organicen una fiesta para todos los de último año. Escuché que el año pasado llegaron universitarios y más tarde cayó la policía. Por supuesto, aquella anécdota les resultaba épica a todos los que la contaban en los pasillos. Estoy segura que Alessandro fue a aquella fiesta, porque no regresó a casa en toda la noche y papá estaba muy enfadado "No tenemos que ir. Además, ya tenemos planes"
"Las fiestas no son lo mío" Respondo, pero el grupo entero no tarda en intentar convencerme. Estoy segura de que si los invito a mi casa a ver un partido de soccer o leer un libro, se me reirían en la cara ¿Por qué tengo que adaptarme yo a sus estilos de vida?
"Ven con nosotros, no tienen que quedarse hasta el final" Insiste Meredith, una porrista de cabello colorado y hermosos ojos celestes. Su sonrisa y propuesta parecen ser mejores que quedarse hasta que todos estén vomitando toda la cerveza "Has presencia para que el resto no diga nada, y cuando sientas que están incómoda, puedes irte. Yo lo he hecho cientos de veces, las fiestas a veces pueden perder el sentido"
Me sonríe y sus ojos brillan. Miro a Ryan, quien parece un poco más emocionado que yo por esta fiesta y de repente me siento la amiga más egoísta del mundo. Él estaba diciendo que no iría sólo por mí, mientras el resto de sus amigos preparan su fiesta.
"Iremos" Se que me arrepentiré de mi respuesta, pero no puedo evitar sonreír ante la expresión de sorpresa y alegría en los ojos de Ryan. No será difícil, me quedaré a un costado, tomando agua y conversando con las baldosas. Es como regresar a quinto grado.
Caminamos por la calle desierta, ya estamos cerca de casa. No quería que sacara el tema Beck, pero al mismo tiempo sabía que tarde o temprano hablaríamos de él. Prefiero que lo haga rápido, arrancar la bandita lo más rápido posible.
"No quiero presionarte" Dice tímidamente. Llevábamos unos cuantos segundos en silencio, como si ambos estuviésemos esperando que el otro hablara sobre lo del día anterior. Dejo largar una gran bocanada de aire, preparándome para todo "¿Qué sucedió con ese chico?" Ya no recuerdo si él sabe que es el mismo que besé en el campamento y el chico que se llevó la policía en aquel bar. No lo sé, pero tengo que poner todas las cartas.
"¿Recuerdas a Beck, el chico del campamento?" No sé qué dice su expresión, si sorpresa o enojo por escuchar su nombre. Sus cejas se elevan y logro terminar de descifrarlo. No le había dicho nada.
"¿Me estás diciendo que justo ese sujeto está aquí?" Asiento la cabeza, sin poder creerlo igual que Ryan "¿Y qué quería? Me habías dicho que había sido un idiota contigo. Mereces algo mejor, Zoe" Me dice con su mirada hundida en la mía. Su preocupación me derrite el corazón.
"Apareció en clase de historia y luego en el pasillo le pedí hablar con él" Explico, acelerando mi voz por los nervios "No creí que aceptaría, el muchacho tiene su carácter. Pero luego aparece en el estacionamiento, y créeme, me sorprendió tanto a mí como a ti"
"¿Y qué querrías saber sobre un chico como él?" Por algún motivo, me siento herida por la forma en la que habla sobre Beck, pero intento alejar esos sentimientos de mí. Es por Ryan por quien debo preocuparme, él es quien realmente está para mí.
"Saber qué hace aquí, principalmente" Ryan me mira fijo, esperando impaciente a que le cuente todo lo que Beck me respondió "Me dijo que vino aquí por el trabajo de sus padres y que volverá a su país en cuanto se gradúe"
"¿Eso es todo lo que sabes sobre él? Dormiste en su bendito departamento, algo más tiene que haber sucedido" Dice con impaciencia. Mis nervios comienzan a crecer. Lo siento, Ryan.
"Luego hablamos de otras cosas, de qué estudiaremos y de música. Es un buen chico cuando el se lo propone" Ambos nos frenamos frente a casa. Lo miro rápidamente a los ojos y noto que no está feliz con lo que le conté, pero se que jamás se cuestionaría si le dije la verdad o no. No le mentí, pero lo oculté la mayor parte de la historia. Tengo que alejarme de Beck definitivamente, si no quiero ser consumida por las mentiras en las que él me hace caer.
"De acuerdo" Me dice un poco enfadado por haber estado con Beck toda la noche "La próxima vez iré contigo" Sonrío, pensando que es broma, pero su expresión no se torna alegre "En fin, te paso a buscar hoy a las diez para ir a la fiesta. Y por favor, no lleves ropa deportiva" Se burla y le sonrío. La fiesta, lo había olvidado. Espero no morir en el intento.
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REBEL
Ficção Adolescente#12 en Novela Juvenil (16/06/18) #78 en Novela Juvenil (26/10/17) #131 en Novela Juvenil (19/10/17) #261 en Novela Juvenil (3/10/17) #305 en Novela Juvenil (09/09/17) #431 en Novela Juvenil (04/09/17) #692 en Novela Juvenil (03/09/17) #888 en Novel...
