Demarco llegó a casa esa misma noche, no confiaba en Xandra, Olga lo miró sorprendida, si iba a la habitación de la niña todo sería un caos. Al ver la mirada de Olga supo que algo ocurría, así que subiendo las escaleras de dos en dos llegó a la habitación de su hija, abriendo la puerta los vio, los dos dormidos y desnudos. Olga subió detrás de él.
-¡Xandra!-gritó furioso.
Ambos se despertaron de golpe, Xandra al ver a su padre ahí se cubrió con la sábana, Tony se visitó como pudo.
-Ve a vestirte-le dijo en voz baja. Ella no sabía que hacer-. Xandra mírame, ve a vestirte.
Ella asintió y con la sábana en su cuerpo corrió al baño, Tony enfrentó a su padre, ambos se miraron desafiantes.
-Te quiero fuera ¡Ya!
-No-dijo Tony sabiendo que si se iba todo el problema iba a caer en los hombros de Xandra y él también tenía la culpa.
-¡Que te largues!-gritó.
Al ver que Tony no se movía lo agarró de la camisa y lo tiró afuera de la habitación de Xandra, Olga intentó separarlos, se iba a dar sin más. Xandra salió y corrió poniéndose en medio de ellos, pero el puño que iba para Tony fue directo a su rostro, ella gritó de dolor. Tony la agarró antes de que cayera al suelo.
-Amor, mírame-le pidió él con el gesto descompuesto.
-¡Mira lo que me hiciste hacer!-dijo su padre alterado.
-¿Yo?-preguntó Tony- Usted solo hizo esto, hizo que ella lo odiara, hizo que ella fuera infeliz ¡Usted! Y mire ahora lo que hizo, volvió a golpear a su hija.
Xandra apenas podía abrir el ojo del dolor, Olga quién corrió abajo por hielo y subió de la misma forma llegó hasta ella.
-Ya mi amor, ya-dijo.
Pero Xandra soltándose de ellos dos caminó a su padre y estampó su mano en la mejilla de él. Demarco la miró sorprendida.
-¡Odio que seas mi padre, te odio!
Tony miró la escena con dolor, sabía lo que le dolía a ella todo esto que estaba pasando, pero Demarco no dijo nada, agarro del brazo a Tony y lo arrastró fuera de la casa, y antes de cerrar dijo.
-Si no te largas ya mismo juro que te hundo en la cárcel-dijo y cerró la puerta.
Xandra entró a la habitación y detrás de ella Olga, se acostó y se puso el hielo en el ojo, le dolía más que cuando pasó lo de su labio.
-¿Por qué mi vida es así?-murmuró adolorida.
-Ya no pienses en eso amor, deja que te cuide.
Tony se fue con el corazón hecho tripas, no soportaba ver a su amor así. Cuando vio que su padre la había golpeado sintió como todo en él se bajó de golpe. Sacó su celular y llamó a su prima, necesitaba hablar con alguien, ella le dijo que estaba en casa y él se fue directo a casa de su tía. Cuando llegó Berta lo miró, se le veía derrotado, agobiado.
-¿Qué pasa?
Poco a poco su primo le contó lo que sucedía hasta el momento, ya no podía guardarlo más, necesitaba sacar todo lo que sentía. Lo estaba ahogando, se estaba atragantando con las palabras que no decía, que se guardaba para él. Cuando le contó que su padre la golpeó, Berta no salía de su asombro, estaba más que impactada.
-Berta yo la amo, pero lo nuestro es imposible-dijo él agobiado.
-Lucha por ella Tony.
-No puedo-dijo él-, ella tiene a Pablo, él le puede dar todo lo que yo no puedo darle, además su padre dejó más que claro que si me acercaba a ella me iba a meter a la cárcel, Berta no puedo ir a la cárcel ¿Qué haré si llego a parar ahí?
-¿Te vas a dar por vencido?-preguntó aquella pelinegra.
-Joder... No quiero pero es lo único que puedo hacer, apartarme antes de que las cosas se pongan peor y el idiota de su padre haga algo peor-su prima negó con la cabeza-, hazme un favor.
-¿Cuál?
-Llama a su casa quiero saber que está bien, por favor.
-Claro, dame el número.
Olga miraba a Xandra llorar, no podía hacer mas que mirarla y acariciar su cabello, su jefe se estaba saliendo de sus cabales, no lo reconocía, no era ni la sombra de lo que fue cuando su señora Carolina estaba viva. El teléfono empezó a sonar, Olga lo agarró.
-Residencia Menori.
-Buenas sé que es tarde pero ¿Puedo hablar con Xandra?
-¿Departe?
-De Berta, una amiga-dijo ella.
-Un momento-alejó el teléfono-, cariño Berta quiere hablar contigo.
Xandra se sentó en la cama y agarró el teléfono.
-¿Bueno?
-Xandra linda ¿Cómo estás?
-Ay Berta-susurró ella apunto de llorar.
-Espera, te paso a Tony.
Ella esperó y cuando escuchó su voz sollozo.
-Vale mi vida, soy feo pero no para que llores-dijo él tratando de suavizar las cosas.
Ella rio entre lagrimas.
-No digas tonterías, eres el más guapo de todos-Olga sonrió y la dejó sola-, ¿Qué te hizo mi padre?
-Nada a comparado a ti mi amor ¿Cómo te sientes?
-Cansada de la vida-dijo ella suspirando.
-No digas eso amor-dijo él-, mira piensa en la maravillosa noche que tuvimos hoy, no quiero que pienses cosas raras mi amor.
-Sabes que te amo ¿Verdad?-susurró ella.
Él cerró los ojos, Berta lo miró y sonrió levemente, esa chica lo tenía atontado, enamorado.
-Y yo a ti mi amor, y yo a ti.
Hablaron por unos minutos más y se despidieron, ella tenía que descansar, Tony dejó el teléfono en el sillón y miró el suelo. Berta pasó su mano por su espalda de su primo, y fue en ese momento que él dejó salir todo lo que llevaba ocultando, Berta lo abrazó y él lloró como un niño, todo aquello le ganaba, lo estaba desgastando, pero lo único que le reconfortaba era saber que Xandra lo amaba y nada más le importó.
Pablo llegó a la casa de Xandra a la mañana siguiente, cuando se enteró que su padre la había golpeado de nuevo la sangre le hirvió de tal manera que cuando los abogados del bufete de su padre se apartaron al verlo pasar, nunca lo habían visto tan furioso, apenas Olga abrió preguntó:
-¿Dónde está Demarco?
-En el despacho.
Entró y sin avisar entró al despacho, Demarco estaba de espaldas, por ello no vio venir a un Pablo como un toro para devolverle el golpe que le dio a su chica.
-¡Joder Pablo!-dijo Demarco enojado.
-¡Te dije que no le volvieras a golpear!
-Ha sido un error.
-Me vale una mierda-dijo y salió de ahí, subió a la habitación de Xandra.
Al entrar la vio dormida, se acercó despacio y agarrando una frazada que estaba en los pies de la cama se la puso con cuidado, su ojo morado lo hizo respirar hondo para no bajar a golpear de nuevo a su padre, acaricio el cabello de Xandra, ella se despertó de golpe. No había podido dormir tranquila esos días.
-Shh, tranquila-dijo él-, lo siento si te asusté.
Ella lo miró y se cobijó.
-Te creí en España.
Él sonrió de lado.
-No soportaba un día más sin verte-acarició su mejilla- ¿Cómo te sientes?
-Agotada, me duele el ojo pero nana me dio unos medicamentos y se me calmó el dolor.
Él asintió.
-Duerme, yo te cuido-murmuró-, no dejaré que nada te pase-le besó la frente.
ESTÁS LEYENDO
Parar el tiempo.
RomanceXandra y Tony, su amor es más fuerte que todo aquel que lo quiera impedir. Ambos se soñaron, se tuvieron, se amaron... Pero una fuerza humana es mayor, sin importar a quién se lleva de paso, ese huracán pasa, llevándose consigo a dos corazones frági...
