Verdad, dura verdad.

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Daniel llegó a Londres luego de un viaje un poco agotador. Dejó las cosas en el hotel, y se fue a buscar a su amigo Jefferson, quién era un excelente médico. Cuando llegó su amigo sonrió.

-Daniel, me sorprendió que llamaras-dijo.

-Necesito tu ayuda urgentemente-dijo él.

-¿Qué sucede?

-¿Aquí vienen a donar sangre los trabajadores del banco Pastor?

-Sí, todos los meses ¿Por qué?

-Necesito que me hagas una prueba de paternidad con uno de ellos.

Su amigo asintió, no quería preguntar mucho, ya sus razones tendrá Daniel para eso. Le sacó sangre a su amigo y él mismo se cercioró de que la prueba se realizara como debía. Cuando el resultado salió lo metió en un sobre sin mirar se lo entregó a Daniel, él se lo agradeció con un abrazo.

-De verdad gracias, no sabes lo agradecido que estoy.

-Espero que todo salga como esperas.

Daniel asintió, en el auto abrió el sobre, leyó atento y suspiró.

Compatibilidad de un 99,9%

Él volvió al hotel y leyó muchas veces esa hoja, era su hijo, su hijo... Salió del hotel y llegó al banco, lo vio salir con uno de sus compañeros, él debía saberlo, pero ¿Cómo se lo diría? Encendió el auto y manejó a casa de la tía de Tony, se bajó y caminó a la puerta. Tocó y espero. Cuando la puerta se abrió la Rocío sonrió.

-¿Sí?

-¿Es ustedes Rocío?

-Sí ¿Quién es usted?

-Vengo a hablar con usted sobre su hermana-dijo, Rocío frunció el ceño- ¿Puedo pasar?

Roció puso una taza con café en frente de él, él no sabía por donde empezar.

-Para presentarme, me llamo Daniel Botillo-dijo-, no me conoce, no creo que Daiana me haya mencionado-ella negó con la cabeza-, yo sé que no entiende porque estoy aquí. Pero vengo a hablar sobre Anthony.

-¿Qué sucede con él?

-Yo soy su padre-Rocío volvió a fruncir el ceño, ¿Qué estaba diciendo?- Cuando conocí a Daiana yo estaba casado, fue algo de una noche, meses después ella llegó a decirme que estaba embarazada, pero yo no sabía si creerle... Yo estaba intentando de nuevo tener una relación con mi mujer, tenía un hijo de 4 años, usted me debe de entender-ella asintió-, así que le dije que se fuera no la quería ver no saber de ella.

-¿Y por qué ahora quiere saber de él, cuando en todos estos años no quiso?-preguntó molesta.

-Sé que no he sido un padre ejemplar, pero yo lo vi... una vez que fui al lugar donde trabajaba, es la viva imagen de Daiana-ella asintió-, me entró la curiosidad. Me hice una prueba de paternidad, él no lo sabe-le dio la hoja para que la leyera, era verdad, era su hijo.

-Vea señor, no entiendo porque viene a hablar conmigo de esto.

-Quiero que me ayude, necesito decirle a Tony que soy su padre, no me importan las consecuencias, sé que me puede odiar, gritar, incluso golpear pero me lo merezco.

Ella no supo que decir, aquello era irreal, nunca pensó tener en frente al padre de su sobrino, por Daiana sabía que era un hombre con bastante dinero y cuando lo vio en la puerta de su casa no supo que decir, Tony tenía ciertos rasgos de aquel hombre.

-Señor...

-Daniel, llámeme Daniel.

-Daniel, mira yo no puedo decirte que hacer, y no culpo a mi sobrino si por alguna razón no te acepta, debes entenderlo. Si le quieres decir, ya es cosa tuya, pero no me puedo meter.

-Te entiendo, no te preocupes, solo quería hablar contigo sobre lo que voy a hacer. Solo quiero pedirle algo.

-Claro.

-¿Tiene fotos de él de pequeño? Quiero saber que hizo, sus travesuras, todo, por favor.

Ella sonrió, se le veía arrepentido, ella fue por su álbum de fotos. Ella le contó cada travesura, él reía encantado de las locuras que hizo.

-¿Fue feliz en su infancia?

-Fue un niño muy feliz-dijo ella-, mi marido se encargó de ello y yo también eso nunca lo dude.

-Rocío gracias por esto-dijo él levantándose.

Ella sonrió.

-Espero que Tony lo tome a bien.

-Yo también-suspiró.

Al día siguiente esperó a que saliera, cuando lo hizo se bajó del auto.

-Anthony-lo llamó.

Tony se dio la vuelta y lo miró.

-¿Sí?

-Soy Daniel Botillo-el pare de Pablo, pensó él- ¿Podemos ir al café a hablar un momento?

-¿Hablar de qué?

-Por favor, aconpañame.

Tony lo siguió cuando se sentaron él lo miró serio.

-¿Qué quiere?

-Quiero hablarte de tu... madre-Tony frunció el ceño.

-¿De dónde conoce a mi madre?

-Ella... bueno yo...-respiró profundo-, yo soy tu padre Tony.

Tony negó con la cabeza.

-Miente-dijo él-, usted no puede ser mi padre.

Daniel le dio la hoja.

-Lee, ahí dice que soy tu padre-dijo él.

Tony agarró la hoja con recelo, la leyó y su boca se abrió, era verdad.

-¿Cuando hizo esto?

-Ayer-dijo él-, necesitaba saber si era tu padre.

-Pero ¿Por qué hasta ahora?

-Anthony yo no sabía si era verdad cuando tu madre me dijo que estaba embarazara, pensé que era de otro hombre...-la cabeza de Tony daba vueltas-, de verdad lo siento, yo quiero compensar todo lo que has pasado, quiero...

Tony se levantó y negó con la cabeza, puso la hoja en la mesa y dijo:

-Lo siento señor, usted y yo no tenemos nada de que hablar, olvide que soy su hijo, como lo hizo antes de que yo naciera.

-Anthony, por favor hablemos...

-No tengo nada que hablar con usted señor, adiós.

Anthony salió de ahí como pudo, sus piernas le temblaban, el aire le faltaba, su cabeza lo mataba. ¿Su padre? ¿Hermano de Pablo? ¿Qué era todo aquello? Parecía de película, él siempre soñó con conocer a su padre, que llegara un día y le dijera que él era su padre, que le perdonara todo el tiempo que había estado lejos de él, pero como todo, siempre fue un sueño. Y ahora que estaba pasando no sabía que pensar ni como reaccionar. Tony llegó a la casa de su tía, ella al ver su rostro supo lo que pasaba, solo lo abrazó.

-¿Tú sabías?

-Vino ayer a decirme que te lo diría pero no sabía cuando en realidad.

-Tu no conociste a Xandra-comenzó-, pero nosotros tuvimos que terminar porque su padre quería que se casa con Pablo. Daniel es el padre de Pablo-dijo él en voz baja-, mi hermano, joder, tía.

-Ya hijo, no pienses en eso ¿Sí?

Tony pasó la noche en la casa que lo vio crecer, llorar y reír. Su infancia fue la mejor, fue feliz, muy feliz, no tenía queja alguna de eso. Creció junto a su prima, le dio dolores de cabeza a su tío por sus travesuras, fue feliz al lado de esas personas quién lo aceptaron sin duda alguna. Y ahora que llegara su padre y le dijera la verdad que hace tantos años quiso saber, lo hizo sentir como si Daniel fuera un torbellino que veía a desordenar su vida.

Parar el tiempo.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora