XV

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XV. Fin de Semana.




Miré a Sky mientras enarcaba una ceja. -¿Qué acabas de decir?

-Que pasado mañana es el día libre del castillo. -Repitió.

-Pensé que el castillo nunca tenía días libres, sin importar que se celebrase. -Contesté.

El domingo se celebraba "Whit Sunday", un día festivo que abarcaba desde el viernes hasta el domingo. Se suponía que era una celebración religiosa que conmemoraba el día en el que el Espíritu Santo descendió, según el Nuevo Testamento de la Biblia. Aunque la mayoría de la gente en Dinamarca lo celebraba más como el inicio del verano, la excusa para un fin de semana largo donde no se trabajaba y las familias optaban por ir a la playa, en lugar de la iglesia. O al menos eso era lo que mis padres y yo hacíamos.

-Creo que este día es la excepción, pues cada año el rey siempre se va a otro castillo para alejarse de todo y así descansar, además ahora que se encuentra enfermo la opción le queda perfecta. -Explicó.

-Tiene sentido. ¿Entonces todos los empleados tienen el día libre? -Quise corroborar.

-Así es, aunque algunos guardias se quedan para proteger el castillo, ya sabes. -Asentí.

-¿Y cuando se va el rey? -Le pregunté.

-Hoy por la noche. -Pausó por un instante tocando su barbilla con su dedo índice.- Ahora que lo pienso no recuerdo haber escuchado si el príncipe se iría con él.

-¿El príncipe no lo celebra? -Cuestioné.

-No tengo idea, ya ves que hasta hace unos meses el príncipe era solo un mito.

¿Dónde había estado todo ese tiempo? ¿Y por qué se había ido en primer lugar? ¿Acaso planeará irse también en estos días festivos? Por mi salud mental, esperaba que si.

Si el príncipe se tomaba el fin de semana, eso significaba que podría salir del castillo, regresar a mi casa y ver a mis padres. Aunque solo fuese un día, valdría la pena poder salir de esta prisión.

La noche se dejó caer rápidamente, el castillo había despedido al rey alrededor de las ocho de la noche. Respecto al heredero, este había salido temprano y era la hora en la que todavía no volvía, pensé en que quizás había iniciado sus vacaciones.

Más tarde mis antiguos pensamientos se vieron oprimidos cuando uno de los mayordomos llamó a la puerta de mi habitación.

-Thea, el príncipe requiere tu presencia en su despacho, de inmediato. -Eran pasadas las once y media de la noche, me encontraba ya en pijama.

-Voy enseguida. -Avisé cerrando la puerta para así fundirme con rapidez en el uniforme.

¿Que querría el futuro rey tan tarde?

La esperanza de que fuese para comunicarme que se iría el resto del fin de semana cruzó por mi cabeza. Al fin podría ver a mis padres.

La puerta se encontraba entreabierta, aún así la golpeé con mis nudillos, escuché al príncipe decir "Adelante" y entonces entré en el despacho cerrando la puerta después de mí.

Localicé rápidamente al heredero sentado detrás de aquel viejo escritorio, con un montón de papales esparcidos en este mismo. El príncipe escribía algo en un enorme libro que tenía el aspecto de ser más viejo que él y yo juntos.

-¿Se le ofrece algo, su alteza? -Pregunté llamando su atención.

El príncipe paró de escribir y elevó su mirada.

K I N G  #1 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora