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Capítulo 19.

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Reescrito.

— ¿Y tú eres? —cuestionó Travis levantando la vista del suelo al ver al pequeño vampiro de pelo claro.

— Karter Caprand.— se presentó con autoridad parándose frente al vampiro de mucha más edad, Travis tiene alrededor de cuarenta, casi el doble de la edad de Karter.— Dame el asiento.— pidió recordando su educación.

— ¿Eres el hijo de unos de los hermanos del líder, no? —interrogó levantándose para cederle la silla junto a la cama.— Creo que te he visto antes.

— Soy el hijo de Byron, líder de Shadow Blood.— se presentó nuevamente sentándose junto a la chica. La miro a detalle; la cadena en su tobillo estaba cubierta por la cobija que le pusieron encima, tenía la misma pijama; Karter conoce ese pijama. Su madre se la regaló en navidad a Honey.

La chica parecía descansar o realmente no lo hacía, tenía ojeras bajo sus ojos que eran muy marcadas por su piel blanca de enferma, ya no era de porcelana, el tono ahora era más opaco y preocupante. ¿La alimentaban?, ¿La han expuesto a mucha luz?, ¿Se toma sus vitaminas?

— Eres su amigo ¿verdad? —preguntó Travis para crear una plática.— Ella le escribió a un tal Karter antes de irse.

— ¿Sabes lo qué era pensar que lo último que le dije lo hice molesto?— Travis cerró la boca viendo la situación, se alejó para acabar en uno de los sillones dándole espacio al chico.— ¿Qué le hacen aquí? Se ve terrible.

— El líder es estricto pero jamás la priva de alimento.— le aseguró.— Ella es la que no le gusta comer, el otro día tratando que comiera aventó la bandeja al suelo y el líder...creo que la castigó.

— ¿Castigó? —repitió el chico quitándole la vista a ella un segundo, al siguiente regresó a verla y juró que su mano se había movido de la almohada.

— Creo que fue fuerte para que estuviera los días siguientes mirando la ventana.— murmuró Travis observando la ventana que ella estuvo viendo

— Es un monstruo.

— No lo justificó pero Honey tampoco es una galleta de Miel, eh.— mascullo.— Algunos aquí le tienen miedo.

—Es de temer ella.— admitió quitándole unos cabellos de su cara.— y bastante fuerte...— sonrió mirando su rostro, más en concreto, sus ojos púrpura abiertos.— ¿Cómo te sientes?, ¿Puedes hablar? —Ella no pudo negar ni asentir, se sentía muy mal para moverse.— Veré tu brazo...— aviso para sujetar la extremidad donde fue extraída la sangre.— Mmm, él te curó la herida.— ella frunció el ceño respecto a eso, movió el brazo, Karter entendió que quería que la soltara.

— El líder Caprand no es tan malo.— susurró Travis aún observando la ventana, si tiene su encanto mirar el bosque.

— M-mal..dito.— logró decir Honey tratando de moverse pero era difícil, se sentía terrible aunque casi todas las ventanas estaban con cortina para su comodidad a excepción de la que mira Travis, por otro lado, no hace sol de todas maneras.— v-va..ya.— le dijo a Karter.

— ¿Quieres que se vaya? —preguntó Karter apuntando a Travis, él nombrando miro al chico y la Sei Dunkel.

— Tengo órdenes de estar aquí.— se excusó.

Honey Sei. ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora