Capítulo 19 "Sabes que me muero por verte en ropa interior."

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De nada me sirvió discutir con él desde que me di cuenta de que el camino que estaba cogiendo no era el que nos llevaría a mi casa. En realidad, algo en mi interior me decía que él nunca haría algo que yo le pidiese, porque él siempre debe tener la última palabra, y eso me lo había dejado claro días atrás.

Una vez más, el coche paró justo delante del lugar donde menos quería estar, su casa.

Bajé del coche a regañadientes y seguí a Liam hasta la puerta y para mi sorpresa, al entrar, había gente ocupando los dos sofás negros de la gran sala de estar.

Tuve que mirar dos veces para darme cuenta de que uno de ellos era Zayn, cosa que no me esperaba en lo absoluto.

Allí estaba también Niall, y dos chicos más que nunca antes había visto. Con una mesa llena de botellas de cerveza vacías, se les notaba a todos muy relajados aun después de vernos entrar.

Liam no se paró a saludar cuando todos los demás lo hicieron y eso me hizo dar cuenta de que no estaba de buen humor. Me cogió con fuerza de la mano y me llevó corriendo hasta su habitación. No me opuse, sabiendo que de todos modos no me serviría de nada más que para enfadarlo aún más. Raro, porque se supone que debería ser yo la que está enfadada, no él, porque yo, a diferencia de Liam, no me porté como una mierda.

-Quédate aquí, ahora vuelvo.- Nada más abrir la puerta, me hizo entrar a la habitación y cerró la puerta detrás de mí.

Me senté con frustración en la cama y me crucé de brazos, enfadada.

Mi mirada paseaba alrededor de las grandes paredes hasta que observé una foto. Me extrañé porque no recordaba haberla visto antes, de hecho era la primera vez que realmente me fijaba en los pequeños detalles de la habitación. Una pequeña niña con una cálida sonrisa y unos grandes ojos azules, con el pelo largo y rubio fue lo que me llamó la atención en aquella foto. Sonreí al ver un Liam en miniatura abrazándola como si nunca quisiera soltarla. Era más pequeño y sus ojos no se veían tan oscuros y sin sentimientos. Se me hacía bastante difícil ver a Liam de esa manera, pero alguien o algo provocó su cambio y probablemente él nunca vuelva a ser como fue.

Mis ojos bajaron hasta la mesita de noche que estaba al lado de la gran cama. Una chica de pelo rizado y oscuro sonreía. Cogí la foto en la mano para poder observar mejor. Ella era muy guapa y parece ser que era una persona importante para Liam.

-¿Qué estás mirando?- Preguntó tomándome por sorpresa, haciendo que la foto se me cayera de las manos. El contacto con el suelo hizo que el marco se rompiera.

Miré a Liam, el cual ya estaba detrás de mí con los puños apretados.

-¿Por qué coño cogiste la foto?- Preguntó con el tono de voz mucho más elevado que de normal.

No contesté, creo que estaba asustada por lo que él podría hacerme. En cambio, me agaché pra coger la foto. Mis dedos se hicieron camino a través del cristal roto por lo que cogí solamente la foto. La miré de nuevo y sentí como él se acercaba a mí. Arrebató la imagen de mis manos haciéndola caer sobre la cama. Su mirada se concentró, después, sobre mí. Me agarró por los hombros y me empujó contra la pared haciendo que mi respiración se cortara con el fuerte contacto.

Él cogió mis muñecas para llevarlas sobre mi cabeza con esa fuerza que me daba miedo y que esperaba que él no utilizara contra mí. Cerré los ojos temiendo su reacción. Sus ojos eran marrones, pero ese marrón tan oscuro. Su mandíbula estaba tensa, todo él estaba tenso en realidad. Su agarre no se aflojaba ni con todos mis protestos y sinceramente no creo que él se estaba dando cuenta de toda la fuerza que estaba utilizando en ese momento en mi contra. Dolía, mucho.

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