Si pero no...

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Lentamente se marchó, Natalia le había hecho daño nunca le había hablado así, aquello le daba muestras de cómo se sentía, sabía que dejarla era un error la única persona capacitada para hacerle reaccionar era ella, así que decidida volvió a entrar, tenía la mirada fija en el suelo, no lloraba, pero la congestión que tenía de tanto llorar, le hacía de vez en cuando alterar su respiración por la congoja. Marta la miró desesperada, decidió no darle oportunidad nada, si después de aquello no volvía a hablarle, lo aceptaría pero no podía dejar que se destruyera como persona

M: Natalia... no pensé nunca decirte esto, pero me das pena, no la pena que tú quieres transmitir, me das pena porque no ves que estás confundida, pena porque quieres amar a una mujer que no te soporta, pena porque no eres tú, pena porque creo que lo único que vas a sacar de esta historia es dolor, es sufrimiento y amargura, sólo quiero que reacciones, que no la ayudes, porque ayudándola a ella te vas a destruir tú, ¡Natalia, Alba tiene todo el derecho del mundo a odiarte! (le dijo entre dientes) No puedes hacer otra cosa, déjala, no vas a cambiar su visión sobre ti y la que va a salir quemada vas a ser tú, ¡no quiero que arruines tú vida por un error que no debió suceder!, ¡fuiste tú quien lo cometió!, ¡entérate, tú!, la que se supone la ama pero ponte por un momento en su lugar, ¿crees que tú perdonarías algo así?, actúa con lógica o de lo contrario tendrás que ir recogiendo los trozos que van a ir cayendo de tu alma por el suelo, ¿y sabes qué Natalia?, estarás sola porque con esta actitud tuya de flagelación continuada vas a quedarte sola, vas a dar la razón a tus padres (le dijo enfadada mirándola fijamente mientras subía el tono de su voz y gesticulaba con su mano derecha a cada palabra que salía de su alma) Vas a dar la razón a todos aquellos que reprochan lo que eres ¿y sabes por qué?, porque das lástima Natalia, y así, ni Alba te querrá soportar, ¿quieres pedirle que se case contigo para la custodia de la niña?, no seas imbécil  (volvió a bajar el tono de voz) yo no soportaría tener a mi lado a una tía que además de violarme, me recuerde todos los días lo que sucedió con tal de encontrar un perdón, con tal de que te diga te quiero, y claro que tengo puta idea de cómo es tu vida, y claro que sabré lo que te va a pasar, te lo estoy diciendo, ¿quieres quemarte?, hazlo, hazlo pero siendo Natalia, esta tía de puta madre, esa tía que tiene cosas que ofrecer, esa tía que sabrá perder porque vas a perder, y esa tía que lo único que puede brindarle a Alba es amor, ¡basta ya de tonterías !, ¡basta ya de sentirte culpable por lo que Alba sufre!, tienes parte de culpa, acéptala, es inevitable, pero solo te digo una cosa, me importa una mierda lo que quiera, odie, o sienta Alba, pero me importa la que es mi amiga más de lo que puedes imaginar, dicho esto, me voy... no creo que merezca la pena seguir aguantando esa vela que has colgado en el barco de tu vida, la de la pena, la compasión

Esta vez no abandonó con lentitud el cuarto, salió a paso ligero y dejó inmóvil en la cama a Natalia.


Los quejidos De Alba hacían sentir a Encarna su dolor, le había estado dando agua, le había estado refrescando la cara, le había aferrado la mano para contrastar aquellos dolores, pero nada servía, Alba a veces deliraba, a veces llamaba a Fernando, a veces a Natalia, en aquel momento su madre sentía el desespero de su hija, y no sabía como podía ayudarle. Cuando los calmantes volvieron a hacer efecto, Encarna pudo descansar un rato, imaginó como eran las noches, y sin embargo, Natalia no se había quejado por ello, ¿qué iba a hacer?, le daba miedo llevársela, ¿y si le pasaba algo?, en el pueblo el hospital más cercano estaba a una hora por carretera. No podía llevarla, ni tampoco podía quedarse, Carlos la necesitaba, por primera vez sintió rabia de tener que ayudar a su hijo, sintió la desidia de tener que luchar aún sabiendo que la batalla estaba pérdida de ante mano, sentía la necesidad de hablar con Natalia, y rogarle, sí, rogarle sin importarle nada, era ella una madre desesperada buscando ayuda de alguna persona, y no le importaba lo que había ocurrido en el pasado, quería saber que podía contar con ella en el presente, en el futuro. Siendo consciente que si Alba decidía llevar adelante aquella propuesta de la Médico, sin duda, quien más iba a perder era precisamente ella, mientras Natalia la amaba, Alba la odiaba, en ese momento lloró, lloró sola por la pena que llevaba su hija clavada en el alma, lloró por la mala suerte que la perseguía, lloró porque su hija aquella niña dulce, cariñosa y que siempre tenía una sonrisa para su madre, se había transformado en todo lo contrario, sólo le quedaba una esperanza y ella residía en la persona que paradójicamente más daño le había hecho.


Marta abandonó la habitación con paso ligero, sin mirar atrás, sin saber como había reaccionado su amiga iba hacia su habitación a pensar que hacer, pero al segundo pudo notar como Natalia le agarraba el brazo deteniéndola, se puso delante suya y mirándola a los ojos más serenos, pero igualmente enrojecidos le dijo

N: Perdóname Marta, eres la única persona que tengo siempre a mi lado, perdóname
M: No quiero perdonarte Natalia, quiero verte sonreír, quiero verte alegre, no quiero verte bañada en un error, consumiéndote sin más
N: Lo sé... creo que he tenido un bajón, solo eso... perdóname (le dijo formándose en su barbilla un puchero y abrazándose a ella con necesidad) Te quiero Marta, de verdad... te quiero
M: Lo sé, lo sé (la mantenía entre sus brazos sonriendo con gesto emocionado) Venga suéltame que la niña va a pensar que estamos liadas y por hoy, ya ha tenido bastantes traumas
N: Te quiero porque en los peores momentos siempre me sacas una sonrisa (la miró sonriendo con los ojos emocionados)
M: Y yo te quiero porque eres una persona maravillosa, y quiero recuperar a mi amiga, ésa que es borde, sensata y cabal
N: Te prometo que... voy a ser yo... que tienes razón esto es un sin sentido... no puedo seguir así
M: Vale... pues ahora vamos a comer
N: Quiero llevarle a Encarna la niña
M: Va a alucinar cuando la vea con uno de sus modelos fashion
N: Gracias Marta (le dijo cogiéndole la mano)
M: Aparta la tristeza Nat, ayúdala si es lo que tu corazón te dicta, pero siendo tú, no cambiando por un error porque entonces no serás tú y no verá lo bueno que hay en ti
N: Tienes razón, tienes razón
Marta: Yo siempre tengo razón... ya lo sabes (elevó los hombros sonriente mientras se abrazaban)


Entre tanto en el hospital, Alba estaba volviendo a despertar, abrió lentamente los ojos, respiró con profundidad tratando de controlar un poco el dolor pero comprobó que aquello era imposible, estaba cansada, tragó saliva buscando que su garganta dejara de estar tan seca, entonces despacio ladeó su cabeza hacia la derecha, pero no la vio, hacia la izquierda, tampoco, al frente y en el cristal ya no estaba reflejado su nombre, Natalia había desaparecido de allí al igual que en el cristal no había huella de aquel Alba que había trazado con tanto mimo. Cerró los ojos, volvió a tragar saliva y sin poderlo evitar, su mente la trasladó cuando aquella mujer la acariciaba, la besaba, la volvía loca sin saber que hacer, sin entender lo que realmente le estaba sucediendo, todas y cada una de las contradicciones, todos y cada uno de los sentimientos entremezclados. Tuvo que abrir los ojos no podía soportar aquella tortura interna que sentía, no podía seguir recordando sus manos, sus labios sobre su piel. Para su suerte, la puerta se abrió y allí estaba su madre con su tío

José: ¿Cómo está mi sobrina?
A: Hola tío (murmuró con un hilo de voz) Con dolores por todo el cuerpo
En: Cariño ahora te van a volver a poner un gotero, me lo ha dicho la enfermera
A: ¿Cuándo me van a quitar esto? (preguntó por el oxígeno)
En: No lo sé, no le he preguntado pero ahora mismo cuando venga, se lo decimos. Tú trata de estar relajada
A: ¿No puedes subirme un poco la cama tío?
José: Espera que nos lo digan... quizá no sea bueno, ten calma
A: ¿Sabes algo de Natali?
En: No mi vida... pero tranquila estará bien (trató de sonreírle para conseguir que se quedara tranquila)
A: Seguro (murmuró indignada)
En: Hija...
Fátima: ¿Se puede?, vengo a cambiar el gotero de mi compañera, ¿qué tal cómo sigues? (le preguntó con una sonrisa amplia)
A: Fátima (sonrió y tosió)
Fátima: No te esfuerces amiga, me he enterado que estabas aquí y he venido a verte, siento lo que te pasó. Pero puedes dar gracias ¿eh?
A: Lo sé (le sonrió cansada)
Fátima: Lo mejor que puedes hacer es descansar, tomarte las cosas con calma y con los analgésicos irás mejorando, poco a poco
Alba: Sí, ¿y el oxígeno?
Fátima: En cuanto puedas respirar sin dolor te lo quitaran, imagino que la doctora Gándara te irá haciendo pruebas
En: ¿Y disculpe, se puede levantar un poco más?
Fátima: Depende de ella, ¿llevas venda verdad?
A: Sí, creo que sí
Fátima: Pues todo lo que tú puedas resistir el dolor
A: Gracias Fátima (le sonrió)
Fátima: De nada cariño, espero ansiosa tu incorporación, me han hablado maravillas de ti, hasta la Doctora Lacunza y eso ya es casi un milagro, venga te daré un vistacito más tarde
A: Gracias
En: Hasta luego (le sonrió mirando a José que tenía el mismo gesto que su sobrina, Natalia, siempre Natalia pensó. Entonces se oyeron dos golpes en la puerta) Adelante
N: ¿Podemos pasar? (asomó Natalia con una sonrisa amplia y su rostro fresco, sin huella del tremendo berrinche que había sufrido mientras en sus brazos llevaba a una Natali acicalada de pies a cabeza
En: ¡Pero si es mi niña! (contestó alegre Encarna con la misma sonrisa que Nat, mientras le daba a su nieta) ¡Pero qué guapa, madre!
N: Hola Alba, ¿qué tal estás? (le preguntó con voz suave mientras notaba como la mirada de aquel hombre que había allí y no conocía se clavaba en ella provocando un estremecimiento en su piel
A: Bien (le contestó en su tono frío habitual)
En: Mira la niña cariño, mira que hermosura ¡madre! (decía feliz)
N: Será mejor que no la cargues, puedes hacerte daño sin querer
En: Es verdad hija
A: No pasa nada, me muero por besarla
N: Pues espera (Natalia la cogió en sus brazos y se la acercó para que pudiera besarla, su gesto sereno y repleto de ternura, hizo que Encarna mirara por encima de la cabeza de Natalia que en esos momentos se doblaba hasta Alba a su cuñado) Te echa de menos
A: Mi vida (sonrió con los ojos repletos de lágrimas, el corazón latía como si estuviera loco)
N: No te pongas así Alba, no es bueno, la niña está bien, muy bien, come bien descansa bien, y lo único que le falta es estar contigo
En: Claro que sí, pero se le ve hermosa
N: Ya ve Encarna, Maria... que le compró medio prenatal
En: Esta mujer (sonrió agradecida)
José: ¿Podría acompañarme un momento fuera? (le preguntó de repente José haciendo que las tres mujeres lo miraran fijamente, Natalia con gesto de sorpresa, Encarna de temor, y Alba de cariño)
N: Claro
En: Perdona Natalia no te he presentado es José mi cuñado
N: Encantada (le dijo mirándolo fijamente con cierto resquemor)
José: Acompáñeme
N: Claro...
A: Veremos si luego lo estás (musitó Alba pero Natalia alcanzó a oír perfectamente el comentario)
En: Te ha sobrado ¿eh? (la riñó porque ella también sabía de sus intenciones)
A: Se piensa que haciendo todo este numerito va a conseguir que la perdone
En: Pues ya estás poniéndote un poco pesada con este tema (le dijo mirándola fijamente mientras besaba a su nieta)
A: Claro, tú como siempre en mi contra
En: No, yo como siempre a tu favor (la miró intensamente mientras mecía a la pequeña Natali)

A Natalia no le hacía falta el comentario De Alba porque la mirada de aquel hombre le daba a entender que estaba preparado para darle una lección. No le temía porque Natalia no temía a nadie, pero sabía que iba a ser duro, por esa razón se lo llevo a un apartado para poder hablar sin que nadie les molestase, al llegar al cuarto de enfermería, Natalia se puso en guardia, él la miró con los ojos repletos de reproche

N: ¿Y bien?
José: Si fueras un hombre en este momento te abría la cabeza, pero eres una mujer cosa que me pone en una situación muy complicada (Natalia tragó saliva pero no agachó la cabeza ni dio a entender el más mínimo temor, él le mantuvo la mirada observándola y cuando iba a hablarle ella le interrumpió
N: Sé lo que me va a decir... y no hace falta, no se esfuerce
José: No me toques los cojones con parrafadas, ya sé por donde vas
N: Perdone pero no creo que lo sepa (rió de lado)
José: Voy a vigilarte, mi sobrina no está sola, si piensas que ayudándola ahora vas a borrar tu falta ni lo sueñes
N: No es mi propósito (le contestó con los ojos repletos de furia y seguridad en su tono de voz)
José: No estoy de acuerdo con mi cuñada, creo que no debería darte ni agua (le dijo con su voz repleta de reproche)
N: Pues... sintiéndolo mucho, soy lo mejor que tiene para salir airosa de esta desgraciada situación
José: Además de sinvergüenza, prepotente
N: Dígame lo que quiera, pero es la verdad, y si tanto quiere a su sobrina debería verlo
José: Si le haces daño (se acercó a ella mirándole fijamente a los ojos, Natalia no se amilanó) Te prometo que no habrá lugar en el mundo en que puedas librarte de mí
N: ¿Ha terminado ya? (le mantuvo la mirada)
José: No
N: Pues le agradecería que dijese todo de una, me merezco sus palabras y sus reproches pero no voy a dejar que me humille más, y a usted por muy tío que sea De Alba no tengo porque darle explicaciones de nada, se lo dije a ella, que es quien las debe recibir
José: Eres brava ¿eh?
N: ¿Qué más quiere decirme?
José: Te estaré vigilando, te lo advierto
N: Pues vigile

Dicho lo cual, se marchó dejando al hombre allí solo en aquel cuarto, pensativo, hasta que pudo reaccionar y se fue directamente a la habitación, se sorprendió cuando la vio allí sonriente

N: ¿Qué han pensado hacer? (le preguntó a Encarna)
En: Tengo que marcharme
N: De acuerdo... no se preocupe yo...
A: Tú nada, no hace falta que nadie venga aquí
N: Tienes goteros y hay que vigilarte Alba
A: Como tú me dijiste el otro día, hay personal cualificado, no necesito a nadie
En: Hija (trató de mediar nerviosa la mujer)
A: Ya lo he dicho no quiero que esté y punto
José: Creo que es mejor que nos vayamos, no quiero llegar con poca luz, ya sabes que no me gusta conducir de noche
En: Sí
N: No se preocupe, ya lo arreglamos, les dejó solas
José: Dame la niña
N: Tenga (lo miró fijamente a los ojos)
José: Gracias
N: De nada (mantuvieron el desafío de miradas y después se marchó con gesto preocupado)
En: Hija por favor no hagas que me vaya con un nudo en el corazón, déjala que se quede
A: No hace falta mamá, si necesito algo llamaré al timbre, me lo dejas a mano y llamaré
En: Pero cariño si no puedes moverte
A: Da igual mamá, ella no... te lo digo ella no... y no se queda
En: Pero Alba mira, si te ha traído hasta a la niña para que la veas
A: ¿Se lo debo agradecer?, es mi sobrina y sigo sin entender porque la debe tener ella mamá (le dijo ofendida alterándose su respiración y haciéndola toser)
En: ¿Me lo estás echando en cara?
A: No, solo te lo digo (le dijo tosiendo)
José: Creo que será mejor que os calméis las dos, esto ha venido así y así es como hay que aceptarlo
A: Pero no la quiero aquí (insistió)
José: Pues que no esté, asunto arreglado
En: José (le llamó la atención)
José: No puede estar aquí si Alba no quiere, ella no puede hacer lo que le dé la gana, ya lo hizo una vez, ¿no?, pues si mi sobrina dice que no, ¡es que no!
En: Estáis sacándome de quicio los dos (lo dijo mirando intensamente a su cuñado porque él sabía más que Alba y debía apoyarla) Así que para decir más tonterías será mejor que nos vayamos. En un par de días vuelvo
A: No hace falta que vengas y dejes a Carlos solo, que tu amiga te cuente (trató de moverse) ¡Ay!
En: Alba... eres cabezota pero... mira prefiero callarme (dijo tras suspirar profundamente) Al menos no lo hagas por ti, hazlo por Natali, ten un poco de consideración con ella creo que hasta el momento todo lo que ha hecho es cuidar de las dos. Adiós hija (le dejó un beso en la frente y una mirada repleta de cariño)
A: Adiós
José: Toma la niña (le dio la pequeña a Encarna y le dijo con tranquilidad) Ahora déjame solo con Alba serán unos segundos (Encarna negó con la cabeza sabía que José no iba a ser tan permisivo,pero no pudo hacer más que salir fuera donde le esperaba una nerviosa Natalia) Alba, la vida es muy difícil de vivir hija, a veces cometemos errores muy graves que nos cuestan las cosas que queremos, tú cometiste uno, no enfrentarte a Fernando cuando tenías sospechas, de haberlo hecho no habrías vivido nueve años engañada y bajo desconfianzas, siendo infeliz en ese momento y más hacia delante como lo fuiste. ¿Si volvieras atrás, cambiarías?
A: Claro que sí, no aguantaría tanto, seguro que podía haber cambiado mi vida, seguro que podría haber sido mejor, no tengo dudas de ello (sonrió de lado con tristeza)
José: Estoy seguro que si esa mujer pudiera dar marcha atrás, cambiaría lo que sucedió
A: No es lo mismo (se quejó enarcando las cejas)
José: Sé que no, pero todos cometemos errores
A: Tú también, pensé que ibas a darle una lección, pensé que estabas de mi lado
José: Pues ya ves... la lección me la ha dado ella a mí (ante la mirada De Alba agregó) Lástima que haya sido tan mezquino lo que hizo. Venga cariño... descansa y trata de pensar que a veces hay que dejar de lado el rencor por otras circunstancias más importantes de la vida
A: Ir con cuidado que con esta racha que llevamos (le dijo sin entender muy bien aquella última frase)
José: Todo cambiará... tenlo por seguro (se marchó pero antes de salir se giró y aquel hombre adusto, le dedicó a su sobrina una sonrisa repleta de amor)
A: ¿Qué debe decirles para que todos babeen tras ella?, me gustaría saber que dice para conseguir que todos la vean como la buena y a mí como la intransigente... joder si hasta mi tío... (protestó y comenzó a toser)

Cuando la puerta se abrió, la presintió, sabía que era ella y sabía que iba a estar allí por mucho que insistiera, no quiso mirarla, pero tenía en brazos a la persona que más amaba en el mundo. Fijando sus ojos en la niña, se giró, Natalia sonreía y parecía emanar luz de felicidad, tanta que cegó a Alba

N: Es una niña adorable, muy buena y no da nada de faena (Alba no contestó) Bueno... ahora le toca el biberón, se lo he calentado mientras hablabas con tu tío, se nota que te quiere mucho (le dijo mirándola mientras se sentaba y acomodaba a la niña, Alba no contestó) Bueno... Natali ya tenemos tu comida... sé buena y toma todo el biberón para que tu tía crea lo que le digo, porque piensa que soy una mentirosa, no me dejes mal cariño
A: A ti se te daría muy bien ser vendedor ambulante (murmuró de pronto, pero con tanto resentimiento que hizo que Natalia se sobresaltara)
N: ¿Y a qué viene eso, ahora? (la miró sin entenderla)
A: Te voy a decir una cosa, puedes hacer creer a todos que lo que pasó fue un simple error, que eres una persona adorable, que cuidas de mí y de mi sobrina, que te preocupas por mi madre, por mi hermano, puedes caerle bien hasta a mi tío (Natalia abrió los ojos como platos sabía que aquella última referencia no era del todo cierta pero le estaban sorprendiendo y doliendo las palabras que Alba sin miramiento alguno le estaba dedicando) Puedes venderte como quieras, pero a mí, a mí no me engañas, sé que eres una persona despreciable y solo espero poder estar bien para que no vuelvas a tocar a mi sobrina, ni tenga que soportarte porque verte me da acidez, me da asco, me da rabia, porque eres la persona más detestable que he conocido jamás (cada palabra iba adquiriendo una gran dosis de ira que le hacía toser ante la mirada fija de Natalia que parecía soportar como podía cada insulto que iba recibiendo, cada golpe que le iban dando aquellas palabras, si le hubiera golpeado físicamente, no le habría hecho tanto daño como le estaba haciendo con aquellas palabras) Así que, no hace falta que conmigo quieras mostrarte como con los demás, sé quien eres Natalia... sé quien y como eres
N: No , no sabes como soy, sabes... quien, no soy

El silencio volvió a reinar, tan solo se escuchaban los sonidos de cansancio y satisfacción que Natali daba después de acabar con el biberón, Natalia tomó con cuidado a la niña, le limpió la barbilla le ayudó a eructar, y se levantó, dejó el biberón en la bolsa, se giró y aunque su expresión era tranquila, sus ojos demostraban un dolor agudo en su alma

N: Dale un beso que nos vamos (le dijo distante)
A: Quiero tenerla, dámela
N: No puedes hacer esfuerzos
A: Te he dicho...
N: ¡Sé lo que me has dicho! (elevó algo la voz mientras la miraba fijamente con sus ojos cargados de furia. Cuando vio el gesto de grave De Alba, bajo la voz y le dijo sin mirarla) Pero no puedes
A: ¿Cuándo me van a dar el alta?
N: Tendrás que estar como mínimo una semana más en el hospital (Alba resopló pasando su mano desesperada por la frente) Luego tendrás que hacer algo de rehabilitación y... posiblemente entre unas cosas y otras hasta dentro de un mes o algo más, no podrás trabajar
A: Quiero irme a casa
N: No puedes estar sola (la miró fijamente)
A: ¿Ah no?
N: Mira Alba, paso porque descargues contra mí toda tu furia, tu rabia, tu dolor el que comprendo y acepto, paso porque me culpes a mí de tu desgracia, porque en parte tengo la culpa, ¡pero deja de comportarte como una niña!, estás mal y no puedes ni quedarte sola, ni ir a tu casa sola, tu madre no puede estar contigo, ¡deberías entenderlo!, tu hermano la necesita, deja de comportarte como una victima egoísta
A: ¡Deja tus sermones para los demás! (le dijo entre dientes la tensión aumentaba entre ellas) Y deja mi familia en paz
N: Cuando te den de alta, vendrás a mi casa
A: ¿Estás de broma? (la miró mientras sus labios reflejaban una sonrisa entre incrédula y ofendida
N: No hay nadie más que te pueda ayudar, te ofrezco mi casa para recuperarte y cuando estés bien... te vas (le contestó con la misma dosis de ofensa)
A: Me iré con quien yo quiera
N: Haz lo que te dé la gana Alba... de verdad... no eres mi problema te he querido ayudar, pero bueno... ya veo que no quieres que yo te ayude (asintió mientras contraía su barbilla con gesto desesperado)
A: Iré con Maria
N: Maria solo tiene una habitación, de todos modos, tranquila... a lo mejor con un poco de suerte, alguien se ofrece para llevarte, ahora me voy... no me apetece discutir contigo, de verdad, creí que eras más adulta, pero ya veo que tu pataleta aún te dura
A: Claro... no estás acostumbrada a que se resistan a ti, a tus encantos
N: No te estoy ofreciendo mi ayuda para nada que no sea salir de esta, ¿crees que por quedarte en mi casa, voy a hacerte algo Alba? (enarcó una ceja con mirada desafiante) Si crees eso, entonces tengo muy claro que no sabes nada de mí, o no quieres saber nada de mí, que también puede ser (sonrió con ironía)
A: Eres una vanidosa insoportable
N: Puede... pero si acostumbras a quedarte con una única visión de las personas, no me extraña que estés así, no me extraña nada que seas tan intransigente, si no das una segunda oportunidad a nadie, no me extraña que estés sola... y ahora me voy, si necesitas algo le das al timbre (le dejo el timbre sobre la almohada y le acercó a la niña para que le diera un beso)
A: No hace falta que vengas
N: No iba a venir (le contestó con tono duro sin mirarla y se fue)

Al quedarse sola, comenzó a sentir un miedo desbocado en su interior, no era la primera vez que lo sentía, pero en aquella ocasión se estaba apoderando de ella con total fluidez, tanta que sentía su corazón palpitar alocado, sus pulmones cerrarse rápidamente y su garganta secarse, la culpa la tenía Natalia, toda la culpa de cuanto le ocurría la tenía ella, entonces sus ojos comenzaron a llorar, no quería pero no podía hacer más, estaba sacando de su interior todo cuando le hería, pero sabía que había algo que no conseguiría sacar y era precisamente lo que más miedo le daba, tuvo que tocar el timbre, se vio sola, más sola que nunca, no había nadie quien le ayudara a su lado, recordó como fue perdiendo las amistades, se había vuelto huraña, se había vuelto torpe, fue sacando a todos de su lado, y los que resistieron a sus ofensas al principio, acabaron por marcharse ellos al final

Fátima: ¿Alba qué te pasa?
A: Me ahogo, me ahogo (le decía casi sin voz)
Fátima: Tranquila respira, respira...
A: Ayúdame
Fátima: Todo está bien amiga... venga estoy aquí
A: Dame la mano por favor (decía llorando)
Fátima: Claro... es un ataque de ansiedad... la Doctora Lacunza aún está aquí, ¿quieres qué la llame?
E: No
Fátima: ¿Te ha dicho algo malo? (Alba no contestó) Mira Natalia quizá sea un poco brusca, pero es muy buena persona, de verdad. Además está encantada con tu sobrina (le sonrió y Alba cerró los ojos) Venga... ahora cuando te calmes llamaré a Dávila que te vea
A: Gracias

Recordaba perfectamente la conversación que habían mantenido, recordaba su ataque de ansiedad, recordaba las palabras de Fátima sobre Nat. Abrió los ojos mientras pensaba en todo ello con una esperanza que se esfumó cuando escuchó una voz

Raúl: Hola Alba, ¿cómo estás?
A: Hola (le contestó algo aturdida)
Raúl: ¿Te acuerdas de mí, soy Raúl?
A: Sí claro. Claro que me acuerdo (decía pensativa mientras ladeaba un poco la cabeza)
Raúl: Lo siento pero entré y estabas sola...
A: No pasa nada
Raúl: Venga ánimo que cuando te recuperes me debes una cena
A: Sí (dijo con desgana)
Ma: Buenas noches (entró Maria con un bolso colgado de su hombro y al ver allí a Raúl se quedó un tanto parada) Hola
Raúl: Hola que tal, soy Raúl (le dio la mano para estrecharla)
Ma: Encantada
Raúl: Pues lo dicho Alba, me debes una cena. Venga que vaya bien ¿eh?
A: Gracias (sonrió un tanto forzada)
Ma: ¿De qué cena habla este? (lo dijo con cierto malestar)
A: No sé
Ma: ¿Qué tal estás? (le dio un beso en la frente)
A: Molida, la verdad
Ma: Imagino. Te he traído un caldito de pollo y verduras, esto te ayudará (lo sacó y dejó sobre la mesa) también te he traído esto que no sé muy bien que es
A: ¿Un mp3? (le preguntó un tanto desconcertada)
Ma: Sí, me lo ha dado Natalia... ¿es para escuchar música verdad? (entre sí pensó "pero no te voy a decir su comentario, aunque sí, ha estado bien, la música amansa a las fieras" sonrió
A: Sí
Ma: Pues eso
A: ¿Y Natali?
Ma: Muy bien, la verdad que es un cielo de niña
A: Mañana tenía que hablar con el abogado
Ma: Bueno... pues hablarás, tranquila por eso, ¿quieres ya el caldo?
A: ¿Puedo?
Ma: Nat ha dicho que sí
A: ¿Lo has hecho tú? (la miró algo dubitativa)
Ma: Sí
A: Ah, pensé que si lo había hecho ella quizá llevaba arsénico
Ma: No me hace gracia que hables así de Natalia, que sea un poco borde... no quiere decir que quiera matarte, al contrario, creo que si le dieras una pequeña tregua, todo iría mejor
E: ¿Una tregua?
Ma: Eso he dicho, ya me he enterado de todo cuanto le has dicho, ¡y mira Alba te aprecio mucho, eh!, ¡pero no voy a consentirte que le hagas tanto daño! (ante su mirada Maria agregó)
A: Ya
T: Me ha dicho que te lo tomes con cuidado y poco a poco
A: Sensible... (murmuró con algo de ironía en su comentario) Que rico
Ma: ¿Qué esperabas?, lo he hecho yo (le dijo levantando un hombro graciosamente)


En casa de marta  estaba cambiando a la niña, mientras ella hablaba por teléfono en su pequeño despacho, al salir y reunirse con su amiga, su cara reflejaba que no habían buenas noticias

N: Joder...
M: Eso te hace falta, al menos, quitarías esa cara de susto
N: Eres lo que no hay, por cierto le he dicho a Héctor que esta noche estabas libre
M: ¿Libre?
N: Claro Maria estará con Alba... yo con la niña... (la miraba sonriente)
M: Ah... vale... como tú estás con la niña ya no puedo estar yo (se puso seria)
N: ¡Pero si tú no soportas a los niños!
M: Bueno... no a todos (miraba a la pequeña con gesto tierno)
N: Venga, ve a pasarlo bien esta noche que puedes
N: ¿Y dejarte sola?
N: No pasa nada Marta, ya me he descargado ¿no? (le sonrió al recordar el incidente con ella)
M: Pero eso no significa nada (la miró dubitativa)
N: ¡Quieres dejar de protegerme!, venga cámbiate y ves
M: ¿Qué te ha dicho Paco?
N: Que es imposible hacer lo que Alba quiere
M: ¿Le has hablado de tu idea?
N: No, va a venir ahora quiero hablar con él cara a cara
M: ¿No puedo quedarme? (la miraba con gesto de pena)
N: ¿Prefieres una charla sobre Alba que un buen polvo?
M: ¡Hostia Nat! (la miró asombrada por su pregunta y más cuando la vio dar una carcajada) ¡Esta si es mi Nat!
N: Y la otra también, te lo aseguro (le dijo poniéndose más seria)
M: Lo sé, pero esta me gusta más (le guiñó el ojo) Pues mira, prefiero una charla sobre Alba que un buen polvo, sí, sobre todo porque el polvo lo puedo echar en otro momento, y de esta charla puede que dependa tu futuro, necesito saber cual va a ser mi siguiente postura, si la de madrina como la copla, o hombrera como... como la vida misma (elevó sus hombros)
N: Eres fabulosa, de verdad Marta
M: Tú también. Y ahora ya está bien de echarnos flores... vamos a preparar la cena, ¿a quién llamó?
N: A nadie, voy a preparar yo algo
M: Dios no sé si me voy a arrepentir (musitó)
N: Te he oído
M: Y a mí que, es verdad, ¡cocinas fatal! (Nat sonrió mientras veía como cogía a la niña en sus brazos y se iba con ella a la cocina) Vamos a las tetas de Tía Marta
N: Mira, si Alba finalmente viene y deja de machacarme con tonterías, mejor omitir esa clase de comentarios delante suya
M: Por partes, si Alba viene, yo me voy (le dijo abriendo sus ojos) Y ¿de qué tontería hablas?, de esa con la que has entrado marcada en tus lindos ojitos
N: De esa misma
M: ¿Me lo piensas contar?


En el hospital, Alba se sentía segura con Maria, la mujer le contaba como iban las cosas en el hotel, en su casa con los cambios, con su hijo, le gustaba saber como era su vida, aquella mujer de apariencia fuerte, estaba repleta de ternura, repleta de bondad, había tenido suerte en encontrarla

T: De todos modos te diré... que a mí eso de que se conozcan por Internet, me da mucho respeto, ¿eh?, aunque parece ser que es una nueva moda (elevó sus hombros y sacó dos agujas y un ovillo de lana blanca)
A: ¿Y eso?
Ma: Para Natali (sonrió ampliamente)
A: Gracias Nara, gracias de verdad (le sonrió por primera vez con toda su naturalidad)
Ma: ¿Oye y el Raúl este que quiere?
A: Que le invite a una cena... ¡para eso estoy yo! (dijo a modo de queja, entonces, una idea que llevaba en su cabeza desde hacía unas horas le pareció el momento idóneo para expresarla) ¿Sabes quién vino el otro día?
Ma: ¿Quién? (le preguntó intrigada por el tono de confesión con el que Alba había hablado)
A: Julia (lo dijo despacio esperando ver la reacción de Maria que fue de verdadero escándalo y se percató de ello, sin poderlo evitar se manifestó algo insegura al decirle) ¿Por qué pones esa cara?
Ma: ¿Estaba aquí Natalia?
A: Sí
Ma: ¡No puede ser! (murmuró mordiéndose el labio inferior con gesto pensativo mientras dejaba a un lado las agujas) Es lo peor que le pudo pasar a Natalia, es una arpía, la persona que volvió sombras toda la vida de Natalia
A: Pues la besó y Natalia no hizo nada (sabía que no era cierto pero sin saber muy bien porque, lo dijo)
Ma: ¡Sabe cómo enredarla!, mira... déjame que me desfogué contigo porque no puedo con otra persona (acababa de soltarle la mayor mentira que había usado en su vida y sonrió para sus adentros porque vio que Alba la miraba con atención) Natalia iba a casarse y entonces... la conoció, se enamoró de ella con locura, lo dejó todo para venirse a Madrid a su lado pero había un pequeño detalle que no le había contado, y es que estaba casada (Alba trató de no gesticular pero sus ojos reflejaban sorpresa ante aquella historia, "así que había dejado a su novio por Julia", pensó al recordar las palabras de su madre cuando se enteró que iba a la fiesta de los Lacunza) Imagínate el revuelo que hubo en Pamplona, dejar a Fernando (Alba abrió sus ojos impactada) sí, ya ves, tenéis más cosas en común de lo que tú puedes imaginar, pero bueno, no lo cuento por esto, lo cuento por indignación, sigo hija, sigo (hizo un gesto muy suyo de elevar la mano con desazón y mirar a Alba fijamente) Natalia dejó todo por ella, pero ella no dejó a su marido , es más, siempre que le daba un ultimátum tipo, ¿o lo dejas o esto se acaba?, la otra le decía sí, de hoy no pasa, pero siempre pasaba, y Natalia era incapaz de dejarla por más que Marta, yo, incluso Elena tratábamos de abrirle los ojos, nada, no había nada que hacer, Natalia la quería o al menos eso creía, ahora sabe que no, claro (Maria estaba utilizando las palabras justas para llamar su atención, por dentro sonreía por su jugada maestra) Pero entonces todo era Julia, no vivían juntas, pero cuando el marido se iba, llegaba a su casa y le decía que a la vuelta del viaje hablaría con él, siempre lo mismo, hasta que un día, le dijo a Natalia que estaba enferma que no podía acompañarla a una comida, casi nunca la acompañaba a nada, siempre iba sola a todos los sitios, era amante lo que se dice amante, sin ella quererlo reconocer.Natalia  que es un corazón bendito, no solo le había comprado un ramo de flores ese día, sino que además, por la mañana le había hecho un caldo para una vez terminada la comida, ir y dárselo, antes de ir a recoger al niño de Julia. Pues bien, cuando volvió, la muy sinvergüenza, estaba con otra mujer en la cama (Alba volvió a abrir sus ojos sin decir palabra) Natalia no le dijo nada, tan solo se fue, cogió la moto y se vino a Pamplona, Marta tras una llamada de una amiga tuvo que ir a levantarla del suelo, totalmente borracha, sin alma la encontró, tuvimos que ayudarla mucho porque le habían roto el corazón, después trato dos veces de quitarse la vida, las dos fue Marta quien la salvó, Natalia es una persona que todo lo hace así, se entrega, tanto para lo bueno como para lo malo. Ha sufrido mucho, mucho Alba... y ahora Julia parece que quiere volver a intentarlo, se ha divorciado de su marido y... (elevó los hombros dejando el silencio justo para que las palabras fueran penetrando en Alba poco a poco) Lo bueno es que... ahora Natalia sabe lo que es amar y no creo que Julia tenga nada que hacer con ella
A: ¿Por qué dices que... ahora sabe lo que es amar? (al finalizar la pregunta, se arrepintió)
Ma: Porque te ama a ti, y aunque sabe que es imposible, al menos ha sabido distinguir que jamás quiso a Julia como te quiere a ti (la miró fijamente)
A: Pues el otro día... (se calló porque no podía mentir a Maria)
Ma: Dime hija, dime
A: No... bueno que no... no le besó... Julia quiso que saliera con ella un momento pero Natalia le mintió, y se quedó aquí, utiliza bien la mentira
Ma: No, ella no sabe mentir, esa es la verdad, puede tener mil defectos que no los tiene (puntualizó rápidamente con tono apaciguador) Pero si tiene una virtud es que no miente nunca, es así...
A: Ya...
Ma: Mira Alba, Natalia no ha tenido una vida fácil ni mucho menos, ha sufrido mucho yo no soy quien para contarte nada ("bueno lo que necesitabas saber, sí claro", sonrió para si) si ella quiere un día te lo dirá, pero lo que sí puedo decirte es que la vida os ha hecho coincidir... dos almas en pena que os podíais ayudar a salir de vuestros respectivos pozos (ante la mirada De Alba le dijo cogiéndole la mano) No es necesario que seas su pareja, sé que eso es imposible y ella es la primera que lo reconoce, pero... podría ser una buena amiga tienes muchas cosas en común con ella y aunque parezca una contradicción, ¿quien mejor que Natalia podría ayudarte?
A: Me ha dicho que me vaya con ella a casa (le soltó de golpe)
Ma: ¿Y?
A: No quiero... no quiero que sea mi amiga ... es así de sencillo
Ma: Bueno... es tu decisión, pero dime una cosa, ¿crees que una persona que hizo lo que ella, estaría haciendo todo lo que está haciendo ahora si no fuera una persona sensata?
A: Lo hace para quedar bien
Ma: ¿Puedes escucharte? (la desafió con su mirada mientras elevaba una de sus cejas que le hacían transformar su rostro en un gesto severo)
A: Vale no me interesa porque lo hace... pero no quiero nada con ella, me iré a casa si contigo no puedo estar
Ma: Tenéis otra cosa más en común. La cabezonería, bonita, la cabezonería


La cena estaba transcurriendo en casa de Natalia, entre leyes, opiniones enfrentadas y gestos serios. Pero Paco que conocía de sobra a su amiga sabía que no era una mujer de amilanarse fácilmente, así que la escuchó atentamente

N: Todo está bien jodido,  parece que todo le tiene que ir mal (dijo con rabia) Pero escúchame Paco... quiero ayudarla se lo debo
Paco: Te recuerdo que ella no quiere tu ayuda
N: Ya lo sé (dijo con fastidio mientras cogía entre sus dedos el tapón de la botella de agua, lo miraba fijamente mientras lo movía con actitud nerviosa) Voy a proponerle lo siguiente y quiero que tú me digas si es posible o no
Marta: Agárrate a la mesa Paco, que viene curva y no veas como (le dijo Marta que seguía la conversación en un segundo plano)
Paco: Me temo lo peor... dispara
N: Si me caso con ella, si una vez casadas solicitamos la adopción de Natali, ¿sería más fácil?
Paco: Perdón por lo que voy a decir pero... ¡joder, joder, joder! (se recostó sobre el respaldo de la silla mientras se ponía las manos sobre la frente)
Marta: Sí señor (le dijo asintiendo) Ya te lo decía yo
Paco: ¿Tú qué quieres arruinarte la vida?
M: Eso también se lo he dicho yo (insistió asintiendo)
N: No, simplemente creo que es una deuda que tengo con ella, está claro que nunca lograré borrarla, es imposible, pero al menos que pueda ayudarla a pasar este trago tan amargo
Paco: En primer lugar, ¿crees que ella va a querer casarse contigo?
M: No, eso ya te lo digo yo
Paco: En segundo lugar, ¿crees que ella va a querer que su sobrina lleve tu apellido?
M: No, eso también te lo digo yo (Natalia le dirigió una mirada fulminante)
Paco: Y por último, ¿crees que haciendo esto vas a lograr que deje de odiarte?
M: Vamos contesta si tienes lo que hay que tener (le dijo mirándola y ladeando la cabeza al mismo tiempo hacia la dirección del abogado)
N: La quiero, y la voy a ayudar
M: ¡Acabáramos, bendita respuesta! (se levantó de la silla dirigiéndose hacia la nevera y sacando un trozo de tarta de chocolate)
Paco: Lo siento Nat, como amigo no puedo dejar que hagas esto
N: Si no lo haces tú, lo hará otro si ella acepta casarse conmigo
M: Hay algo Nat  que no puedes dominar, tu corazón
N: Ya lo hemos hablado, ya está todo dicho sobre ese aspecto Marta. Ahora quien necesita ayuda es Natali, ¿tú dejarías si estuviera en tu mano la opción de ayudar a la pequeña, que vinieran y se la llevarán para darla en adopción?, ¿lo harías Marta?
M: No, pero tampoco me casaría con Alba, y no porque no entienda, es que es como si en medio de una batalla de fuegos cruzados, sales y te plantas en medio, ¿crees que no van a darte?
Paco: Ana tiene razón
N: ¿Tienes una oferta mejor que darle mañana a Alba? (Paco guardó silencio) Pues ya está
Paco: En el caso hipotético que diga que sí, ¿qué va a pasar?
N: Nada, ¿cuánto pueden tardar los papeles?
Paco: Mínimo seis meses
N: Pues cuando haga los seis meses y un día y ella tenga a la niña, si se quiere marchar, se irá
M: Se te olvida un pequeño detalle (la miró fijamente con mirada reprobatoria)
N: ¿Cuál?
M: Tú
N: Ya hemos hablado de esto (volvió a insistir un poco nerviosa)
M: Lo sé, pero no por haberlo hablado deja de preocuparme menos
N: Paco por favor... mañana hablaremos con ella los dos
M: Llévate una coraza y varias valerianas amigo mío
Paco: Estoy con Marta, pero sé que no puedo hacer nada para cambiarte de opinión, así que... mañana a las doce estaré allí
N: De acuerdo, antes de subir, me llamas
Paco: Claro
M: Si Alba dice que no... la llevas a observación Paco, para que la reanimen
N: Marta... sé que las posibilidades son mínimas, y aún así si Alba decide que sí, nada cambiará
M: Hoy te ha puesto a caldo tan solo porque no quería que te quedaras con ella, mañana te echara el gotero a la cabeza
Paco: De todos modos Natalia, de verdad, creo que poca gente haría esto
N: No me importa, solo quiero ayudar a Alba
M: No hay mayor ciego que el que no quiere ver... no quisiste ver cuando Julia, no quieres ver ahora con Alba, si Julia te hizo daño, Alba te destrozará. He dicho

Durante la noche, ambas mujeres estuvieron inquietas, Natalia por un lado ansiosa porque llegara el momento, no podía decirlo a voces porque sabía que luego si no ocurría todos la amargarían con sus comentarios, pero allí mirando a Natali dormir, dejó hablar a su corazón

N: ¿Sabes pequeña?, entre tú y tu tía me habéis robado el corazón, me gustaría tanto que esto saliera bien... sé que no hay muchas posibilidades, pero hoy, mientras su boca me decía todo aquello, sus ojos me decían otra cosa, sé que sus ojos también me dijeron en Pamplona otra cosa, y me equivoqué, puede que ahora también que ella no quiera reconocer lo que a veces veo, no sé si me quiere o simplemente me ve como su tabla de salvación... pero su mirada me da fuerza para hacer esto, para afrontarla. Me gustaría tanto poder cumplir mi sueño de tener mi propia familia (sonrió con la emoción reflejada en sus ojos mientras dejaba un beso dulce sobre la cabeza de la niña que dormía a su lado) Ahora más que nunca me arrepiento de aquel acto tan deleznable por mi parte, porque si aquello no hubiera sucedido podría intentarlo, intentar que Alba me vea de otra manera, y si se casa conmigo y te adoptamos cariño, que pueda ganarme su confianza y su amor... me duele el corazón pequeña, me duele de tanto como la amo...


Mientras Maria seguía haciendo punto y controlándola, había dejado de hablar porque sabía que Alba tenía que descansar, no habían vuelto hacer referencia a la Pediatra, de esa manera habían hablado de Natali , del accidente, pero nada más de ella. Sin embargo, Alba no podía dejar de pensar en ella, había sido dura, era algo que no podía evitar, pero le había llamado la atención la historia de Natalia, sus palabras eran ciertas

A: ("Es verdad no la conozco pero también es verdad que no me interesa lo más mínimo conocerla, si me voy a su casa será mucho el tiempo que la tenga que soportar, y para mis nervios va a ser mortal. Por lo visto... también ha sufrido lo suyo, claro, por eso le habló así a su madre, si es que tener una hija lesbiana no debe ser de buen gusto para nadie. Y mañana el abogado... ¿y si no puedo adoptar a Natali ?, ¿qué haré?. Mañana trataré de disculparme con Natalia... al fin y al cabo, está con mi niña... ¡no quiero conocerla!"


Vueltas y vueltas era lo único que sabía hacer Natalia en la cama, pensar y soñar despierta en cual sería la reacción De Alba

N: Si viene, tendré la oportunidad de demostrarle día a día como soy, sería más fácil enamorarla definitivamente si ella sintiera de verdad lo que sospecho siente por mí, ¡joder Nat!, ni en mis años mozos he tenido estos desvelos... pero es que... Alba... es Alba... ¡y la sonrisa!, Dios que sonrisa tiene, me pierde con ella, aunque no me la dedique a mí, me pierde (sonrió desperezándose mientras tiraba hacia arriba sus brazos) Pero desde luego, si sigue con esta actitud de hoy, será un calvario para mí


Alba no podía dar vueltas, pero su cabeza sí, sus pensamientos también, allí Maria seguía haciendo calceta

A: ("No creo que pueda quejarme, mi madre tiene razón, Maria está aquí a mi lado, mi niña está bien cuidada por Natalia y no sé yo la loca esa que le tengo una manía, pero no estoy sola, he sido afortunada y debería agradecerlo, ¡pero es qué si se lo agradezco... a ver Alba... al final va a tener razón y voy a parecer una niña asustada!. Solo tengo que darle las gracias y punto. Mañana lo haré") ¡Ay! (se quejó en voz alta)
Ma: ¿Qué te pasa Alba cariño?
A: El costado, he querido moverme y...
Ma: No debes intentarlo... han dicho que sobre todo nada de movimientos
A: ¿Qué hora es?
Ma: Las cuatro
A: Maria  duerme un poco mujer, ¡qué mañana no vas a poder trabajar!
Ma: Mira, cuando tu niña no te deje dormir y tengas que salir pitando al trabajo... verás que ya nunca más vuelves a tener el mismo sueño... ser madre y trabajadora está muy mal pagado
A: Tienes razón (sonrió) Espero que pueda trabajar en el hospital así, tendré más opciones
Ma: ¿De qué? (la miró sorprendida)
A: ¿De qué va a ser?, de adoptar a la niña
Ma: Calla, por un momento he pensado que me estabas hablando de Natalia. Uys el teléfono... ¡dios mío es Nat!
A: ¿Habrá pasado algo? (preguntó un tanto angustiada sin olvidar su comentario)
Ma: Dime Natalia, ¿qué pasa?
N: Nada que no puedo dormir
Ma: Ah ya... y como no puedes dormir, pues ale, que los demás no duerman (le guiñó el ojo con gracia a Alba para que estuviera tranquila de que nada pasaba)
N: ¿Cómo está Alba?
Ma: Alba... Natalia me pregunta como estás
N: Joder Maria... podías haberme avisado que estaba despierta
Ma: Dice que está bien (le contestó aunque Alba no había abierto la boca sorprendida por la pregunta)
N: Vale (suspiró aliviada) Mañana entraré media hora antes así te puedes duchar y llegar con tranquilidad
T: Gracias, venga descansa (le dijo sonriente)
A: ¿Cómo está Natali? (preguntó con ansias Alba)
N: Dile que ahora mismo dormida en mi cama porque no hay manera que traigan la cuna
Ma: Nos dijeron que una semana Natalia
N: Ya, pero es que la gente es tan informal
Ma: Está bien Alba cariño, durmiendo tranquilita
N: ¿Cariño?
Ma: Sí ¿pasa algo?
N: Nada, nada (decía un tanto cortada por su pregunta aunque sonriente)
Ma: ¡Ah!, a ver si solo voy a poder decirte a ti cariño (Alba la miró sorprendida, Natalia sin duda seguía siendo una caja de Pandora por descubrir) Venga duerme, sí, si yo se lo digo. Hasta mañana. Si es que es encantadora... no me extraña que la bruja de Julia quiera volver con ella
A: ¿Y ella quiere?
Ma: Alba... yo en que idioma hablo (la miró fijamente con tono y gesto de regaño) Venga a descansar.

Apuesta equivocadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora