Presionada

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El tiempo en que sus ojos se miraron fue mínimo, pero aquellos pensamientos reflejaron una mirada sombría que había afectado a Alba quien seguía disimuladamente sus movimientos, era fácil ver que estaba afectada, pero ella seguiría adelante con sus pensamientos. Le costó volverse a dormir porque aquella pesadilla seguía viva en ella, le dolía el corazón y no entendía porque. En un amanecer se marchaba del lado de Natalia y se moría de pena al hacerlo, las lágrimas bañaban su rostro en la partida, ¿sería un aviso del destino?, ¿le estaría avisando de algo?. Suspiró sacando de su mente aquellos pensamientos, volvió a aferrarse aquella almohada mientras escuchaba como Natalia andaba por el comedor, durante bastante rato estuvo oyendo ruidos leves, pero que le hacían entender que no podía dormir. Marcharse dejando a Natalia , le provocaba aquella angustia, cerró los ojos como queriendo borrar completamente aquella idea.

Cuando por fin logró dormirse, al rato le despertó un ruido como si fuera agua corriendo por algún lugar, se despertó un tanto desconcertada y al abrir totalmente los ojos oyó como era el agua de la ducha, allí debía estar Natalia, no quería mirar, trataba de cerrar los ojos pero se negaban a ello, trataba de separarlos de la puerta del lavabo pero ellos se resistían, allí estaban esperando verla, ¿desnuda?, se volvió de espaldas, no podía ser, no podía ser, era lo que más se repetía, entonces, oyó como el agua dejaba de caer, seguramente rodaba por el cuerpo desnudo de Natalia, se pasó la lengua por los labios secos, y sin poder evitarlo volvió a girarse cara al lavabo, oyó como se abría la puerta corrediza de la ducha y entonces cerró los ojos un tanto avergonzada porque vio con total nitidez como sacaba su pierna desnuda. Después oyó como levemente abría el grifo de la pila, seguramente estaba lavándose los dientes, su pulso se estaba disparando de manera incontrolada, por mucho que quería no mirar, miraba, por mucho que no quería notar sus pulsaciones disparadas, las notaba, por mucho que quería volverse, no se volvía. Tan solo cuando oyó como hacía gárgaras, sonrió al imaginarla, la mujer tan pija, tan perfecta, hacía todo igual que ella por las mañanas. Entonces rápidamente cerró los ojos porque vio como se abría la puerta, se mantuvo un rato de aquella manera, hasta que poco a poco abrió un ojo, entonces la vio en el vestidor totalmente desnuda, allí estaba creía que Alba dormía moviéndose con soltura, buscando su ropa interior, se la puso y aún era más espectacular verla con bragas y sujetador, "joder... menudo tipazo... claro seguro que va a masajes, y seguro se ha operado... ¡coño Alba deja de mirar!". Natalia salió y sin detenerse se marchó al comedor, se terminó de vestir mientras le dedicaba unas caricias y unas sonrisas a Natali mientras le decía.

N: Cariño me voy... tengo que trabajar pero prometo venir en seguida para darte muchos besos, ¿vale?, ahora te vas a quedar con la tía María (la cogió en brazos Alba no podía escuchar lo que le decía pero sí, oyó como la besaba) Cuida de mami por favor... dale tu amor, tú que puedes, al menos que contigo sea feliz, inmensamente feliz.

La besó con cuidado dejándola sobre la pequeña cuna que habían comprado con ruedas para poder llevarla donde estuvieran. Al escuchar como Maria metía la llave en la cerradura, trato de cambiar su gesto pesaroso por uno más tranquilo.

Ma: Buenos días Nat (la besó)
N: Hola, ¿has descansado bien? (le preguntaba mientras cogía el bolso y las llaves)
Ma: Sí (le contestó mirándola fijamente)
N: ¿Por qué me miras así? (levantó su cabeza del bolso al notar aquella mirada)
Ma: Porque tú nunca me preguntas una cosa tan superficial, ¿aún estás mal por lo de Marta?, por lo que veo ya te has puesto la careta.

Alba podía escuchar nítidamente la conversación de las dos, esperanzada en saber que había pasado y moviéndose con cuidado aunque no por ello no sintió menos dolor, se levantó en la cama expectante.

N: Llego tarde, vendré a comer.
Ma: ¿Qué dijo Paco?, ¿ya tiene fecha?
N: Está en ello... bueno Maria que me voy a cualquier cosa que pase me llamas
Ma: No va a pasar nada, es más, quien me preocupa eres tú, otra vez decaída
N: Pues no te preocupes, ¿vale?. Adiós
Ma: Otra vez borde y distante (susurró triste) Bueno preciosidad vamos a ver si mami está descansando (arrastró la cuna hasta llegar a la habitación, al verla sentada sonrió diciéndole) ¡Pero mira si está bien despierta!
A: Buenos días (le sonrió aún impactada por lo que había escuchado)
Ma: Buenos días guapa (le dejó un beso en la frente) ¿Qué tal has descansado?
A: Bien, mejor que en el hospital
Ma: Me alegro (entonces miró el cuadro y puso un gesto de desconcierto) No sé como puede gustarle ese cuadro
A: Yo también lo he pensado (sonrió mientras se pinzaba el labio) ¿Puedo coger a mi niña?
Ma: Claro que sí, vamos preciosa, que tu mami quiere tenerte en brazos un ratito, ¡pero no la acostumbres o luego no habrá quien la deje en su cuna!
A: Mira, sé que no soy buena madre porque la consiento un montón (sonreía ampliamente feliz) Pero me encanta tenerla así, sentirla así
Ma: Me alegra verte así de risueña, aunque parece que la felicidad nunca puede ser completa
A: Lo dices por Natalia, claro (la miró fijamente)
Ma: Sí
A: Está rara
Ma: Más que rara está hundida en su propio fango. Pero oye dime que os dijo Paco, porque habrá que ir preparando cosas
A: Dice que mejor nos casemos en Alcobendas, hay menos cola para poder adelantar todo cuanto podamos la celebración
Ma: Eso está bien, ¿y de la niña?
A: Maria... la verdad que me siento un poco mal... (mostró un gesto preocupado)
Ma: ¿Te duele?
A: No... no... no es por eso. ¿Puedes sentarte?
Ma: No me asustes, ¿qué ha dicho Natalia? (le preguntó un tanto temerosa)
A: He sido yo... verás llevaba unos días pensando que después que nos separemos Natali llevará el apellido de ella.
Ma: Claro si la vais a adoptar las dos (la miraba un tanto desconcertada sin saber muy bien que era lo que quería decirle pero viendo en sus ojos cierto desazón que le producía una sensación a Maria un tanto inquieta)
A: Pero yo no quiero que una vez nos separemos Natalia tenga ninguna relación con mi pequeña (no aguantó su mirada porque en aquellos ojos grandes de Maria veía una desolación que le hacia daño)
Ma: No me lo puedo creer (musitó entonces apartó a un lado la mirada y se levantó, puso un brazo en su cadera derecha y el otro, llevó su mano hasta los labios) ¿Le has dicho eso?
A: Sí, le he dicho que firme un papel como que renuncia a ser la madre de Natali.

Apuesta equivocadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora