Lucha interna

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Entraron por la puerta y los ojos de Alba quedaron absolutamente fuera de sus orbitas al ver la maravilla que tenía delante, el olor nuevamente a naturaleza en esta ocasión, más sorprendente porque se encontraba en la civilización, ese olor la embargó de nuevo, el césped recién regado con la mezcla de los árboles grandes y palmeras, con la fuente dibujando formas en el aire el agua, le daba un toque casi mágico al parque

N: Le llaman el Círculo salvaje ... y esto no es nada, antes era mucho más grande
A: Pues no sé... porque ahora es precioso
N: Mira a la derecha ¿ves aquel edificio? (volvió a acercarse a Alba tanto que notó como sus pechos se endurecían sin poder remediarlo)
A: Sí ("Otra vez cerca... otra vez puedo sentirla tan cerca..."(
N: Pues es el Palacio de la yegua  y el Museo Ecuestre (se separó de ella sabía que la había puesto nerviosa)
A: ¿Hay un museo de caballos? (se giró mirándola con un gesto un tanto desconcertado que Natalia atribuyó a su desconocimiento sobre caballos y Alba, porque se había sentido atraída a ella como si fuera un imán, sintió miedo)
N: Ves sus formas, es del siglo XIX muy barroco (le dijo sin pretender ser vanidosa) Y por dentro es sobrecogedor... pero bueno... aquí hemos venido a lo que hemos venido (la miró porque Alba la miraba seria) ¿Te estoy aburriendo?
A: No, no ("Pero mejor vamos a algún lugar donde tú no seas la protagonista, mejor para mi corazón, sin duda")
N: Vale, me alegro (le susurró con voz armoniosa mientras echaba andar "¡Vas por buen camino Natalia, sí señora!". Entonces señaló un cartel que había en un expositor) Pues vamos aquí
A: ¿A ver caballos? (le dijo siguiéndola mientras no perdía detalle de nada)
N: ¿Nunca has visto a un caballo bailar?
A: En la televisión alguna vez...
N: Nada que ver (andaba ilusionada parecía que Alba había vuelto a levantar la barrera)
A: Imagino... es como todo.. (de pronto Natalia se detuvo en seco, la miró fijamente y Alba se asustó)
N: No te muevas...
A: ¿Qué pasa?
N: Joder... ¡mis padres!
A: ¿No puede ser? (le preguntó sonriendo incrédula)
N: Pues sí (le dijo nerviosa) Joder...
A: ¿Y ahora qué hacemos?
N: Dame la mano...
A: ¿La mano?
N: Sí Alba la mano... les dije que estabas cortada porque estábamos en mi casa, ¡tanto te cuesta darme la mano!
A: No... no me cuesta... pero...
N: ¿Pero qué?
A: Nada...
N: ¿Te molesta ir cogida de mi mano?
A: Me incomoda no te voy a mentir
N: Olvídate del mundo Alba... no hacemos nada malo (la miró a los ojos un tanto fastidiada)
A: Ya... pero...
N: Olvídate de todo y disfruta (le musitó mientras le acariciaba la mejilla con cariño)
A: Vamos allá ("¡Mantequilla, me derrito como la mantequilla!")
N: Vamos (le sonrió) No vamos a estar donde ellos, no sé que hacen aquí pero bueno...
A: Vaya casualidad...

Entraron al Picadero donde se iba a efectuar el baile de los caballos, Natalia sabía donde se situaban sus padres, por esa razón se dirigió a la punta contraria, llevaba a Alba cogida de la mano sabía que si estaban era porque debía haber alguna celebración importante y a sus padres antes de ir a cualquier festejo les gustaba pasarse a ver el espectáculo, su padre llevaba un tiempo invirtiendo dinero en los caballos. Finalmente se sentaron en una esquina alejada de donde estaban sus padres

A: Huele un poco a...
N: Claro (dio una carcajada ante el gesto gracioso de Alba ) Estamos cerca... y los caballos están aquí al lado preparándose)
A: Ya (puso gesto de concentración)
N: Relájate y disfruta que para eso te he traído
A: Ya... pero no contabas con su presencia
N: No la verdad
A: ¿Tú crees que nos van a ver?
N: Seguro
A: ¿Crees que dirán algo?
N: No, si están aquí es porque deben tener algún banquete de algo con sus amigotes (le decía mirándola fijamente)
A: ¿Tenemos que hacer algo? (le pregunto con temor "Es que si me besas igual me desmayo... joder... esto no entraba en mis planes")
N: ¿Hacer? (la miró con el ceño fruncido. Entonces lo entendió se acercó a ella de manera tentadora apoyando su mano en el respaldo de la silla donde Alba se había sentado y le susurró mirándola a los labios) ¿Te refieres si nos vamos a besar?... (se mordió el labio) Ya me gustaría pero no... ¿o tú quieres?
A: Natalia, no me hace gracia
N: ¿Y quién te dice que pretendo hacerte gracia? (le guiñó el ojo con una expresión marcadamente pasional)

Apuesta equivocadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora