Sola

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Se vistió escuchando todas las aventuras sexuales de Marta, que tenía que admitir Natalia, no había conocido a nadie con tan poco pudor para confesar sus orgasmos, pero lo hacía con tanta gracia que a nadie podía ofenderle sus confesiones, al menos, a ella siempre le sacaba una carcajada cuando no un montón de lágrimas de tanta risa

N: Oye Marta voy a pedirte un favor (decía entre risas)
M: No pienso contarte más, por hoy tienes suficientes, que tú luego no me sueltas prenda
N: Sabes que a mí me cuesta hablar de ello (se defendió mientras cogía su cazadora de cuero)
M: Ya (puso gesto de fastidio) en el fondo creo que lo haces adrede para que me rompa la cabeza pensando
N: Voy a dejarte dinero, quiero que vayas a la tienda y le compres un Cochecito en condiciones a Natali, ese está en mal estado, también quiero que le compres una bañera porque vamos a tenerla aquí varios días, mañana le compraré yo una cuna, también una sillita para tenerla cuando estemos en la cocina (se abrochó la cazador y cogió el casco)
M: ¿Y voy a traer yo todo eso?, soy grande, fuerte pero no soy sansón
N: Tonta... no tú encárgalo, eso sí, la bañera la traes, ¡ah y pañales!, vamos todo cuanto necesite
M: Esperaré a Maria...
N: Eso, mira, me voy a ir ya y así quedáis entre las dos seguro que elegís mejor
M: ¿Dudas de mis gustos? (la miró fijamente)
N: Ni se me había pasado esa idea por mi cabeza, adiós
M: ¡Adiós mamá!. La tenéis loquita, entre tu tía y tú, solo espero que esta vez le salga bien

Una vez llegó al hospital, saludó a todos su cara mostraba un gesto radiante que no pasó desapercibido a nadie y fue directamente hasta el cuarto donde seguía dormida Alba, allí sentada también dormida en el sillón se encontraba Maria

N: Maria...
Ma: ¡Qué, qué! (decía sobresaltada)
N: Tranquila soy yo (le susurró)
Ma: Me he debido quedar dormida (dijo a modo de disculpa)
N: Venga, vete para casa que Marta te espera y por favor descansa
Ma: Sí, no se ha movido... no ha dicho nada y...
N: Ya, Cruz me ha llamado y hemos hablado, todo está bajo control y posiblemente aprovechando que voy a estar aquí, le levantamos la sedación
Ma: Pobrecita (se levantó acercándose hasta ella mirándola con pena) Es injusto
N: Pues sí, pero no podemos hacer más que ayudarla... ha tenido suerte
Ma: ¿Para que me espera la loca de Marta? (dijo mirándola con la frente arrugada)
N: Quiero que le compréis cosas a Natali... tiene un carro un poco viejo, no sé ya le he dicho a Marta, también ropa, le he dejado dinero en casa pero por si acaso...
Ma: Deja, deja... ¿yo también soy parte de esa niña, no?
N: Pues... (la miró sonriente con la emoción reflejada en sus ojos)
Ma: Pues ya. Ahora me voy, me hace mucha ilusión, solo espero que Alba luego no se enfade mucho...
N: Yo también. Gracias Maria, creo que Alba nos necesita a todas
Ma: ¿Y su madre?
M: Si esta noche le quitamos la sedación, le diré que ya puede venir, no puede dejar a su hijo solo allí, así que me pareció que era mejor que esperara a que Alba esté despierta
Ma: ¡Si es que eres un ángel!, solo espero que Alba se dé cuenta (le guiñó un ojo) Y ahora sí me voy, que Marta se pone inaguantable si llego tarde
N: Vale, te quiero maria
Ma: Yo también cariño (le acarició la cara con ternura y le dejó un beso en su mejilla)
N: Alba... mi amor... ya estoy aquí (le acarició el brazo dejándole un suave beso en la frente)

Al ponerse el sol, la noche se dejó caer deprisa, y fue entonces cuando volvió Cruz, volvió con la idea de no volver a tocar el tema con su amiga, tan solo ceñirse con su paciente. Al entrar una enorme sonrisa en su cara y la devolución de una tímida sonrisa ladeada por la parte de Natalua, les hizo entender a las dos, que iban en son de paz

C: Bueno... a ver... ¿estás preparada?
N: Sí (asintió con la cabeza)
C: De acuerdo (le retiró uno de los goteros) Voy a estar aquí ¿eh?, en cuanto se despierte quiero que me lo hagas saber
N: Vale Cruz. Oye... (la llamó y sin mirarla le dijo) Gracias por preocuparte por mí

Apuesta equivocadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora