El cielo se estaba despertando, los primeros sonidos de la ciudad que comenzaba a vivir sacaron de sus pensamientos a Maria, se asomó a la ventana para estirar un poco el cuerpo y mover el cuello mientras veía despertar a la ciudad. Escuchar la historia De Alba había sido algo impactante, sin duda ambas habían sufrido y si la vida se empeñaba una y otra vez a juntarlas en el camino debía ser por algún motivo. Giró un poco la cabeza y allí la vio dormir, su gesto era tranquilo, aunque sabía que debía estar viviendo un infierno, durante la noche se puso en su lugar y sin duda, si fuera ella la que estuviera allí, reaccionaría de la misma manera contra Natalia por muy buena persona que fuera. Sonrió con tristeza, justo en el momento en que la puerta se abrió y sorprendida vio como a las seis y media Natalia entraba a la habitación
Ma: ¿No es un poco pronto? (le preguntó puesta en jarras y con su boca de lado queriendo formar una expresión de riña)
N: No podía dormir y así te da a ti tiempo para descansar (hablaban entre susurros)
Ma: Ha pasado bien la noche (le dijo cuando vio como la miraba)
N: Menos mal (suspiró con fuerza) Hoy viene Paco
Ma: Sí... ¿y qué va a pasar?
N: No lo sé (hizo una mueca de temor) No sé como se va a tomar las cosas
Ma: No tenía ni idea de lo mucho que ha sufrido
N: Ya...
Ma: Pero sí tengo idea de lo feliz que sería si te dejara (le acarició el pelo con suavidad y una sonrisa dulce bañó su rostro mientras Natalia con esa necesidad que tenía se abrazó a Maria) Espero Nat que lo que tienes en mente no acabe pasándote a ti factura
N: Ya me da igual Maria, esto que quiero hacer es lo que quiero... si después me sale mal... ya veré que hago
Ma: Está muy confundida deberías hablarle de tu vida, me preguntó por Julia
N: ¿Julia? (la miró extrañada)
Ma: Sí, yo también me sorprendí pero...
A: Mamá... llévame mamá... (musitó moviendo un poco la cabeza)
Ma: Cariño descansa... todo está bien (Alba volvió a dormir aunque su gesto había cambiado de la tranquilidad a cierta zozobra)
N: Maria ve a descansar, hasta las ocho que empiezo me quedaré aquí
Ma: ¿Y después?
N: Iré y vendré, le iba a decir a Marta que viniera... más que nada para después que hable con Paco... no quiero que esté sola
Ma: Pues díselo
N: Ya... si soy sincera me da un poco de temor... por ambas (sonrió ligeramente mientras elevaba sus cejas)
Ma: Igual a Alba le viene bien la presencia de Marta. Bueno me voy, a ver mi Paco que ha hecho
N: Eso... (sonrió) Maria
Ma: Dime cariño
N: ¿Crees que me dejará intentarlo?
Ma: No lo sé... está muy necesitada de cariño y yo sé que no hay nadie mejor que tú para ello, dale un poco de tiempo
N: Gracias (volvió a abrazarse a ella) Te digo algo
Cuando Maria se marchó, Natalia se sentó a su lado la miraba fijamente retirándole un mechón en su frente, de vez en cuando, le sonreía, entonces le gustaba recordar aquel momento que compartieron mirando las estrellas, donde Alba la miraba de reojo, y veía su sonrisa amplia y fresca sintiendo como se aceleraba el corazón, en ese momento sintió una necesidad de besarla que no podía controlar, volvía a sentir ese amor que le empujaba a abrazarla a refugiarla entre sus brazos y volar con ella, alejarla de todo cuanto pudiera hacerle daño, demostrarle ese amor, darle las caricias que necesitara, llenar su piel de besos, llenar sus sentidos de palabras envueltas en amor, en pasión, aquellos pensamientos la estaban empujando a doblarse cada vez un poco más, hasta que con suavidad rozó los labios De Alba, fue un beso efímero que quiso continuar pero de repente Alba abrió los ojos encontrándose con Natalia inclinada sobre ella
A: ¿Qué haces? (le preguntó con sus ojos repletos de furia)
N: Se.. se te había salido... el oxígeno (le decía un poco apurada por haberla descubierto, carraspeó) Pero ya está. ¿Cómo estás?
A: ¿Y Maria?
N: Se ha marchado a descansar un rato y... bueno... bien
N: ¿Bien? (la miró sin entender muy bien lo que quería decir un tanto desconcertada por su actitud extraña)
N: Quiero decir que... estoy yo aquí
A: Ya te veo, no soy idiota (Natalia sonrió un tanto avergonzada) ¿Y Natali ?
N: Muy bien, hoy seguramente ya nos llevan la cuna, pero está muy bien, muy despierta, tiene tu misma sonrisa cautivadora (Alba la miró para con rapidez retirar sus ojos de ella, aquel comentario había salido con toda la intención del mundo) Hoy van a retirarte el oxígeno... es un paso importante
Volvió a reinar el silencio, Alba no dialogaba tan solo tenía la mirada fija en el techo, y pensó que mejor callarse, notaba que sus nervios estaban a flor de piel y había fallado de manera estrepitosa su autocontrol, quiso pensar que Alba no se había percatado pero su turbación le había vuelto a empujar contra sus sentimientos sinceros y se había dejado llevar hasta hacerle referencia a su sonrisa. Finalmente tras unos minutos de igual manera, Alba cerró los ojos, como si de ese modo pudiera sacarla de ella, como si fuera esa persiana que no deja entrar la luz, de igual modo quería que su imagen se borrara, que bajando los párpados la imagen no fuera captada por la córnea que el cristalino huyera de hacer su trabajo y no concentrara la imagen de aquella hermosa mujer en su retina. Que al cerrar los párpados el nervio óptico no fuera capaz de guiarla hasta su cerebro, quería que con los ojos cerrados no tuviera cabida en su pensamiento, que no se reflejara insistentemente en ella, pero parecía que todos los órganos, músculos y nervios, la habían abandonado a su suerte, la habían abandonado a la imagen de aquella mujer que se había atrevido a besarla
Estuvo con los ojos cerrados algo más de media hora, Natalia a su vez seguía sentada arrepintiéndose de su acto, sabía que Alba no se había creído lo del oxígeno, sabía que quizá el contacto con sus labios le había despertado, se mostraba inquieta y es que el deseo se había apoderado de su razón, se movía sin poder parar en la silla, caminaba pensativa buscando la manera de preparar su propuesta a Alba, quería mentalizarse de que su respuesta iba a ser negativa, solo así, no pondría cara de gilipollas como pensaba en ese momento que había puesto segundos antes al sentirse descubierta. También tenía una duda que Maria le había dejado... Raúl... al parecer el chico se estaba interesando demasiado por ella, lo conocía perfectamente, sabía que era de esos tipos que no buscan más que pasarlo bien. ¿Y si le gustaba a Alba?, tenía necesidad de sacar el tema para no quedar nuevamente como gilipollas ante ella si le decía que sí
N: ("Joder... estás un poco neurótica... vamos a tranquilizarnos... ya sabes que Alba no es lesbiana, es más, no soporta... vale tampoco es preciso ser tan clara conmigo misma... se lo tengo que decir... se lo tengo que decir... sin más dilaciones tú se lo sueltas y ella que decida, pero piensa que va a ser la respuesta un no rotundo... ni te eches a llorar, ni le supliques porque entonces vas a quedar muy mal delante suya... ¡si ya, como una gilipollas que es lo que soy por soñar despierta!. Uf que nervios... que nervios..., ¿se lo digo ya?. Mejor sí, está despierta lo sé, sólo cierra los ojos para no verme, ¡qué dura es!"). Alba ¿estás dormida? tengo que decirte algo (Alba abrió los ojos y la miró) A las doce va a venir Paco me llamó ayer para decírmelo
A: ¿Qué te ha dicho?
N: Eso que iba a venir (le contestó con mirada completamente entregada a ella)
A: No me creo que no sepas lo que viene a decirme
N: Bueno... verás...
C: ¡Buenos días chicas! (apareció Cruz inoportunamente porque Natalia se había hartado de valor para decirle la verdad) ¿Qué tal estás Alba?
A: Igual, con dolor en el costado y además ahora me duele mucho el muslo
C: Bueno... pero eso es normal... no me preocupa. Me dijeron que te habían visto Maca, pensé que te encontraría aquí
N: ¿Pasa algo?
C: Bueno... hay cierto revuelo en Urgencias
N: ¿Y eso?
C: Hay unos periodistas en la puerta, esperándote
N: ¿A mí?
C: ¿Qué te pasa Nat ... pareces un poco tonta?... todo el mundo se ha enterado del premio que le van a dar a tu padre... imagino que querrán saber que opinión tiene su hija (Alba miraba a Cruz tratando de evitar mirar a Natalua, pero su gesto repleto de pena consiguió atraparla) ¿Vas a ir a la entrega, supongo, no?
N: Pues no, ¡joder yo no sé que tengo que hacer para que pasen de mí!
C: Vamos... Nat... es tu padre deberías ir (le dijo mirándola fijamente olvidando por un momento a Alba)
N: No pienso ir, soy la hija repudiada ¿no?, pues eso... si lo soy, es para todo
C: Natalia (su tono cariñoso trató de advertirle un poco de sensatez a Alba le llamó la atención el cariño que reflejó por Natalia)
N: No, Cruz, no, estoy harta. Bueno... que aquí está Alba esperando (le dijo enarcando una ceja hasta ella)
C: Lo siento guapa... (le sonrió) ¿Vas a quedarte Natalia?
N: Le he dicho a Sonia que cuando haya alguna urgencia que me llame, mientras sí, ¿por?
C: Voy a retirarle el oxígeno y no quería que se quedara sola
N: Vale
A: No hace falta, puedo estar sola perfectamente, me das el timbre y no pasa nada (agregó con rapidez mientras Cruz miraba a una Natalia que se encogió de hombros)
C: Eso no puede ser Alba
, tienes que estar vigilada por lo menos al principio
N: No hay problema Cruz, déjala que diga lo que quiera (dijo con el tono un poco desagradable)
C: Bueno... yo...
A: Digo lo que quiero, claro, y lo que quiero es que no estés aquí (su tono no fue mucho mejor)
C: Si me...
N: ¡Pues mira Alba!, si no estoy yo aquí ¿a ver qué haces? (contestó con su voz repleta de crispación)
C: Esto... (trató de mediar nuevamente)
A: Ya sabía yo que me lo ibas a echar en cara ¡eres detestable! (lo dijo de modo totalmente despreciable)
C: ¡Vale ya! (alzó la voz Cruz interrumpiendo a Natalia que iba a contestar) Creo que os estáis pasando las dos, ¡menuda manera más estúpida de trataros!, ¿vais a continuar así mucho rato?
N: Me saca de quicio ¡joder! (protestó con fuerza)
A: Pues ya sabes donde tienes la puerta...
N: Más quisieras...
C: Bueno como veo que estáis en vuestra salsa discutiendo, voy a quitarte el oxígeno a ti, eso hará que te quedes sin fuerzas, y tú Natalia Lacunza, te vas a contestar a esos periodistas de pacotilla y que se larguen no los quiero en la puerta de urgencias o Vilches saldrá en todas las cadenas vociferando. ¿Entendido?
N: Pero...
A: Pero...
Dijeron ambas a la vez, entonces intercambiándose una mirada repleta de ira
C: Nada de peros, tú fuera, y tú a callar
N: Luego subiré
A: No hace falta (le contestó rápidamente sin dejar su tono irascible con ella)
N: Ya veremos
A: No te quiero ver aquí
N: ¡Pues te vas a joder! (exclamó exasperada en su arrebato con su mirada repleta de desaprobación fija en los ojos De Alba. Cuando iba a salir se quedó paralizada al escucharla)
A: Te crees que por muy niña de papa que eres, puedes hacer lo que quieras, ¡no me extraña que tu madre no quiera ni verte!
N: ¿Qué has dicho?
Se giró sobre sus talones cuando ya se disponía a salir porque había alcanzado a escuchar el comentario, Cruz que sabía que ese tema era algo que nadie podía tocar, se interpuso en su camino, Natalia miró a Cruz que le hizo un gesto para que se marchara y la Pediatra mordiéndose la lengua para no decir nada de lo que pudiera arrepentirse después, se marchó enfurecida
C: Eres muy injusta, ¡y te has pasado! (le apuntó con su dedo)
A: Lo sé (murmuró un tanto arrepentida)
C: Eso es lo malo, que lo sabes y no lo evitas. Aquí tienes el timbre, cuando lo necesites llamas
A: Perdona Cruz (se disculpó)
C: No es a mí a quien debes pedir perdón
Alba cerró los ojos abatida, tener la información que tenía sobre aquella reacción suya al hablar con su madre, le había dado la oportunidad de poner el dedo en la llaga, sin duda, y tras todo lo que Maria le había contado, entendía que su mayor dolor no era el haber perdido a Julia, ese dolor sabía como era, ella misma había vivido el instante de horror al descubrir a la persona que quieres con otra, sabía que el dolor que oscurecía los ojos de Natalia lo provocaban sus padres, pudo entender en la fiesta su comportamiento, recordó como su madre en el instante en que chocó con ella la miró de aquella manera tan ofendida, recordó como Natalia sonreía en la barandilla mirando las estrellas y como se quejó de aquellas fiestas, como al mirar a su madre sus ojos se oscurecían aquello era lo que realmente le dolía y ella, queriendo y sabiendo lo había utilizado en su contra. Suspiró fuertemente, y se preguntó porque realmente quería hacerle daño
La mañana había pasado de manera rápida e intensa, Natalia había mandado dos veces a Sonia, quien no había cruzado muchas palabras con Alba, no era santo de su devoción le había dicho abiertamente, después había subido Fátima a la hora de su descanso, también mandada sutilmente por Natalia, Fátima no dio más explicaciones, parecía aceptar aquel encargo con una sonrisilla traviesa pensando en la posibilidad de que Alba fuera la nueva novia de la Pediatra a la que admiraba más como persona que como médico. Cruz había vuelto también, sin ser avisada por Natalia, había vuelto a poner el oxígeno porque sabía que el abogado estaba a punto de llegar, era consciente de que Alba iba a pasar un mal trago y no quería más sustos de los ya habidos. El que estaba siendo vigilado continuamente por unos ojos crispados y gélidos era Raúl, Natalia le estaba mostrando sus uñas sin ella misma quererlo, era inevitable. No lo quería cerca De Alba . Al pensar en ello, sacudió la cabeza negativamente respirando con fuerza.
Sonia: ¡Sácala de tu mente anda!
N: No puedo... aunque quiera no puedo
Sonia: Pues tampoco es nada del otro mundo, ¿eh?, aquí hay chicas mucho más guapas que ella
N: ¿Pero qué dices?... Alba es preciosa, ¿tú no has visto su mirada?, ¡dios Sonia si cuándo sonríe parece que te iluminen los rayos de sol !
Sonia: Que cursi Natalia, eso no te pega para nada
N: ¿Verdad? (sonrió con la mujer ante su frase mientras ponía gesto serio aunque era lo que sentía realmente) Bueno... es que me tiene así, tonta perdida
Sonia: Sigo sin saber porque, ¡pero déjalo!, déjalo
M: Voy a llamar a Marta
Sonia: ¡Uf Marta, Marta! (repitió mientras guardaba algunas historias)
N: ¿marta?, soy natalia
M: Vaya... ¡ni que no supiera quién eres!
N: Ya tonta... (sonrió) Es que quería pedirte un favor
M: ¿Más favores? (le preguntó con tono un tanto autoritario) Nena ¿sabes las cosas que me debes?
N: ¿Desde cuándo las amigas cobran por hacerse favores?
Marta: Desde el momento en que tu querida hija-sobrina-adoptiva, se me ha meado en los pantalones nuevos de dolce y gabbana
N: ¿De verdad? (no podía dejar de sonreír abiertamente)
M: Ríe, ríe... que ya me los pagaras...
N: Eso te los tendrá que pagar su tía
M: ¿Alba?
N: Sí
M: ¡Por la Virgen del Perpetuo Socorro!
N: Venga va... no reniegues, mira, el favor consiste en que vengas a estar con Alba mientras Maria termina de trabajar
M: ¡Por los Clavos de Cristo!
N: Sólo será un rato... para que después del bajón que le va a dar con el abogado y mi propuesta no este sola
M: ¡Madre del Amor Hermoso!
N: ¡Quieres dejar de aclamarte a los santos!
M: Joder que tú me quieres poco y me estoy dando cuenta ¿eh?, es decir, quieres que vaya con la leona que no puede ni verme, justo después de que el abogado le diga no puedes adoptar y tú le sueltes la bomba del siglo de que si... ¿nena te quieres casar conmigo?
N: Mujer... dicho así
M: Nada lo que yo te diga...
N: Por favor ... solo será un rato
M: Que no, prefiero mil veces que se mee Natali sobre mí, ¡carallo!
N: Mira, dentro de una hora te quiero ver aquí
M: ¡Eres una mandona, me utilizas a tu antojo!
N: Por favor, solo te tenemos a ti
M: ¿Tenemos?
N: Sí, Alba y yo
M: Para que ya sé por donde vas... ahora quieres ganarme con tu parte sensible
N: Va, que he tenido que atender a la prensa del corazón y estoy aún que muerdo
M: ¿La prensa del corazón?
N: Sí, luego te cuento... dentro de una hora (su cara reflejaba sorpresa)
M: ¡Nat, Nat!, ¡me ha vuelto a colgar cielo! (le decía a la niña que sonreía) Joder... pues buena la hemos hecho porque tú tía me va a decir de todo... ya verás... ya (le decía seria) Aunque... igual soy yo quien le diga unas cuantas cosas... sí... (volvió a sonar el teléfono) ¡Maria!, ¿qué has hecho qué?, joder ya veo como remamos para la misma orilla, ¡no te dije que nada de dar falsas esperanzas!, ¡qué, qué! (abrió sus ojos como platos)
Mientras en el mostrador de Recepción, una Natalia con cara de pocos amigos pedía a Julia que la acompañara dentro
N: Sonia ya sabes...
Sonia: Sí... ya sé... (le dijo mirándola por encima de las gafas con gesto serio)
N: ¿Qué quieres Julia? (le preguntó un tanto cansada)
Julia: Siento si he venido... pero es que no me contestas al teléfono
N: Estoy muy ocupada y creo que ya te dije que no te necesitaba
Julia: Lo sé, lo sé, pero es que... verás... tu madre me ha llamado estaba muy mal
N: ¿Mi madre? (le preguntó con expresión irritada)
Julia: Sí, es por lo del premio de tu padre y me llamó para preguntarme si a mí me importaba acompañarte... que no querías ir y...
N: A ver, un momento (elevó las manos en señal de desconcierto total) Mi madre te ha pedido que vayas conmigo a la fiesta de mi padre, ¿es eso lo que me estás tratando de decir?
Julia: La primera sorprendida fui yo Nat, te lo aseguro
N: Joder... (cerró los ojos mientras juntaba sus manos a la altura de la barbilla)
Julia: Sé que nunca aceptó lo nuestro por eso no entiendo nada...
N: Gracias Julia... por avisarme (le dijo un tanto nerviosa mirando el reloj) Mira ahora no voy a poder hablar contigo tengo algo urgente que hacer, pero te agradezco que hayas venido
Julia: Nat cariño (le apoyó su mano en la barbilla levantándola con cuidado y mostrándole sus ojos repletos de amor) A mí no me importa acompañarte... te lo aseguro... si quieres...
N: No Julia, lo siento pero no... mira tú y yo no tenemos nada que nos una, yo estoy enamorada de otra mujer, no quiero engañarte, lo siento pero jamás volveré contigo, ¿vale?, rehaz tu vida
Julia: No puedo... te amo ... te amo con locura (le decía con lágrimas en los ojos)
N: Lo siento... pero me tuviste... y me tuviste entregada a ti al cien por cien (resopló apartándose un poco el pelo de la cara) No es un reproche
Julia: Pues lo ha parecido
N: No tengo porque darte explicaciones de nada... pero te lo estoy diciendo para que por favor... no te hagas ilusiones conmigo Julia
julia : Esa chica no te quiere (le dijo con seguridad ante el gesto sorpresivo de Natalia) Te hará sufrir
N: Adiós Julia... por favor... no vuelvas a molestarme
Con paso firme dejó a Julia en el pasillo con cara repleta de dolor, le dolía ver que se había enamorado nuevamente, la conocía tan bien que sabía leer su rostro, sin duda, amaba de verdad
En la habitación, Alba se mostraba nerviosa, había tenido que llamar porque no podía respirar bien, al hacerlo un dolor insoportable se ponía en su costado, agradeció que volvieran a ponerle el oxígeno, y nerviosa se abandonó a pensar en lo que podría ocurrir si le decían que no. Podrían seguir teniéndola como sobrina, pero si su hermano hacía cualquier barbaridad que era muy probable, se la quitarían sin poder hacer nada en absoluto. Notaba como sus nervios se disparaban, notaba como su desesperación se hacía más y más palpable en ella. Hasta que escuchó dos suaves golpes en la puerta, giró con cuidado la cabeza y allí vio a Paco, tras él Natalia, ¡otra vez ella!, renegó para su interior
N: Hola Alba... Paco me ha pedido que te acompañe, ¿te importa?
A: Me da igual (dijo con tono suave como si antes de escuchar su sentencia, ya hubiera admitido la derrota)
Paco: ¿Cómo estás Alba?, siento muchísimo lo que te ha ocurrido
A: Gracias (sonrió con pena) Mejor que me digas lo que sea pronto
Paco: Está bien (suspiró mientras se sentaba a su lado y Natalia se ponía a los pies de la cama con los brazos cruzados sobre su pecho, no podía dejar de mirarla, sabía que lo que Paco iba a decirle, le iba a doler, y no podía dejar que sus ojos le demostraran una compasión por ella que habían nublado nuevamente la luz que manaba de ellos) Verás... todo lo que he conseguido es nada... (Alba cerró los ojos) Lo tienes realmente difícil, porque además hay que sumar este contratiempo, aunque tienes un contrato estás de baja por accidente por lo tanto se supone que no podrías cuidar de la niña
A: ¿Qué me sugieres que haga?
Paco: Francamente tienes pocas opciones por no decir ninguna de poder conseguir que tu sobrina pase a ser tu hija
A: Pero... (no pudo evitar ponerse a llorar)
Paco: Lo siento... pero es imposible... al menos de momento
A: ¿Y mi madre?
Paco: Tampoco, la pensión de viudedad es mínima, ya lo he mirado también por ahí, y de verdad que lo siento mucho porque sé lo que quieres a tu sobrina
A: Me la van a quitar (murmuró llorando con las lágrimas bañando su rostro)
N: Alba... no te pongas así, cariño (le salió de lo más profundo de su corazón, sentía el dolor que estaba sufriendo y no quiso evitar demostrarle su amor) Mira... yo quiero... bueno... voy a ofrecerte algo, no quiero que me contestes ahora, verás (se acercó a ella ocupando el lugar que Paco había dejado libre poniéndose tras Natalia, esperando una reacción De Alba) Quiero ofrecerte la posibilidad de que te cases conmigo
A: ¡Qué! (fue un susurró pero cargado de incredulidad, sus ojos no podían fijarse en aquella figura porque estaban inundados de lágrimas pero aún así, la miró fijamente rozando la risa floja por la incredulidad)
N: Si te casas conmigo, podría poner a tu nombre la casa donde ahora vive Maria, tendrías una propiedad, también seríamos una pareja y ambas trabajando, aunque tú ahora estés de baja, pero tendrías la posibilidad de poder adoptar a Natali
A: Estás loca (musitó con rabia)
Paco: Alba... es una posibilidad muy factible
A: ¿Para quién? (miró a ambos con gesto enardecido)
N: Para ti Alba (agregó con un poco de malestar que conociéndola sabía que era lo que trataba de decir con aquella pregunta) No te pido nada a cambio
A: Ya... ¿lo habéis planeado entre los dos, no?. Así tienes tu capricho concedido, ¿verdad?, podrás tenerme las veces que quieras, porque claro, lo tuyo es conseguir abusar de mí de la manera que sea (le espetaba con una rabia y un tono repleto de odio que puso la piel de gallina a Natalia)
N: No digas estupideces Alba.. te ofrezco la oportunidad de poder adoptar a Natali, es tan sencillo como que lo aceptes sin ninguna presión por mi parte, tan solo sería como un contrato, o que no lo aceptes, solo quiero ayudarte, ¡tú decides!, yo solo te ofrezco mi ayuda. ¡Nada más! (se levantó molesta y se fue precipitadamente)
A: ¿Te lo ha dicho ella, verdad?, igual tengo que buscar a otro abogado
Paco: No Alba, francamente me das un poco de pena, Natalia tan solo te quiere ayudar, si cometió un error lo ha pagado de sobra te lo aseguro, y mi consejo ha sido que no te lo dijera, porque le harías daño. Ante cualquier decisión que tomes, me lo dices si quieres seguir contando conmigo como abogado
A: ¡No!, ¡no!, ¡no! (repetía sin cesar envuelta en un llanto descontrolado cuando se quedó sola, comenzó a sentir que se ahogaba, comenzó a sentirse sola terriblemente sola) ¿Por qué... por qué?
N: ¡Alba! (entró sin más y al encontrarla en aquellas condiciones no lo pensó, la estrechó entre sus brazos con gesto inundado por la pena mientras trataba de tranquilizarla) Ya Alba... ya... vamos por favor... por favor...
Alba rompió a llorar entre los brazos de Natalia , quien al ver que no le hacía ningún desprecio ante aquel abrazo, respiró aliviada mientras le acariciaba la cabeza con ternura, le había hecho daño pero no le importaba, ahí estaba porque sabía que lo que había dicho era pura palabra, tenía la esperanza de que no fuera sentimiento. Cuando logró que se tranquilizara, prefirió no hablarle, Alba había doblado la cabeza hacia el lado contrario para no verla, pero antes de marcharse con voz sedosa y repleta de entrega hacia ella le dijo
N: Piénsalo Alba, sería incapaz de pedirte nada a cambio, creo que es lo mínimo que puedo hacer por ti, después de lo que pasó, me gustaría poder ayudarte para olvidar aquello, me gustaría por ti y sobre todo por la pequeña Natali, será afortunada de tenerte como madre, te doy mi palabra que nada que tú no quieras ocurrirá, y si tienes otra opción mejor, me alegraré porque lo que más quiero es que las cosas te vayan bien. Piénsalo Alba...
Se marchó lentamente una vez la dejó tranquila, al escuchar como se cerraba la puerta y como se alejaba, se preguntó porque la vida volvía a llevarla hasta ella, otra vez, quería huir pero lo único que conseguía era estar ahí, nuevamente ahí. Tenía su palabra, ¿y qué hacía ella con su palabra, si lo que menos miedo le daba era realmente ella?. Estaba notando como la desesperación se apoderaba de ella, ¿sería ese el nuevo cambio que le dijo su madre?, ¿sabría su madre hasta su tío las pretensiones de Natalia?
A: ¿Casarme con ella?, joder la verdad no tengo otra salida... sólo la tengo a ella, pero si cada vez que estamos juntas discutimos, me puedo imaginar como sería vivir a su lado, pero debo pensar en Natali... ¡joder ni las gracias le he dado! (se limpiaba las lágrimas con su mano derecha mientras continuaba hablando con congoja) ¿Qué voy a hacer?... no me quiero casar con ella...
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Apuesta equivocada
FanfictionTodo empezo con una simple apuesta entre amigas.....dinero, poder, egocentrismo, necesidad, infidelidad, engaño, lujuria, sexo, placer ..... Amor. Una historia dura. Adaptación de fic escrito hace un tiempo.
