URGENCIAS

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La apartó como pudo, y salió corriendo de aquel laberinto de pasión que había creado Natalia a su alrededor. Abrió la puerta con una alegría enorme de pensar que ya estaban allí, rezó para que no se levantara de la cama y la acosara de nuevo. Tuvo que suspirar con fuerza y calmar sus palpitaciones. Se arregló el pelo y cuando abrió la puerta se encontró con Cruz. Marta había estimado quedarse mejor bajo evitando así una confrontación mayor con Alba.

C: Hola

A: Hola (contestó con un poco de apuro mientras pensaba "tranquila ella no sabe nada... no sé lo puede imaginar") Está en la cama

C: De acuerdo, déjame a mí. Alba lo siento de verdad...

Ella no le contestó se metió en el comedor sin querer verla, podía escuchar como Cruz trataba de convencer a Natalia que no paraba de llorar y rogar que se fuera. Al final oyó que ambas callaron y en silencio se marchó.

Alba cerró la puerta y sus ojos apoyándose sobre la puerta, sin poder evitarlo pasó su mano por el cuello donde instantes antes Natalia había dejado su huella, toco con esmero su propio sexo avergonzándose al notarlo humedecido. Con gesto serio y un tanto triste se metió en la ducha apoyando sus manos en la mampara dejando caer con fuerza el agua sobre su cuerpo ya no solo para borrar rastro de las caricias, sino también, para borrar rastro de sus lágrimas.

La mañana salió radiante, nada que ver con la noche anterior, ni rastro de tormenta, ni de viento, ni de lluvia, todo había desaparecido y un tímido rayo de sol se colaba juguetón por la ventana de Natalia yendo a parar sobre su frente. Se despertó notando la pesadez en su cuerpo, no recordaba que le había pasado tan solo se encontraba cansada, terriblemente cansada. El aroma de café la hizo despertar con una sonrisa en sus labios, se levantó de la cama y acudió a la cocina, allí estaba Marta, no recordaba haberla recogido pero estaba allí.

Marta: Vaya por fin se despierta, ya no sabía si eras Natalia o la Bella Durmiente.

N: Buenos días Marta (la besó con cariño ante el gesto de sorpresa de su buena amiga) He tenido una pesadilla horrible

M: ¿Ah sí? (la miró penetrantemente mientras tomaba asiento)

N: Sí, a mitad noche iba a casa de Alba, ¡uf! (resopló) la besaba, la acariciaba, y me metía en su cama, no recuerdo nada más, pero aún en sueños sigo haciéndole el amor. No puedo seguir así. ¿Qué pasa, por qué me miras de esa manera?, al menos déjame que la disfrute en sueños

Marta: En los sueños cabrona, ¡en los sueños! (Nat fue a dar un trago a su café cuando Marta explotó gritándole) ¡Y un cuerno en los sueños!, como que te plantaste allí sin avisarme (Natalia tosió pues se había atragantado con el café) ¡me diste un susto de muerte!, tuvimos que ir Cruz y yo a sacarte de su cama

N: ¿Pero...? (no sabía ni siquiera que decir)

Marta: ¡Eres una inconsciente!, ¿hasta cuándo vas a destruir la vida de esa pobre mujer?

N: ¿Le hice algo?

Marta: No lo sé, imagino que no aunque no te lo puedo asegurar, estaba que echaba humo por las orejas, y con razón, ¡además!, debiste escuchar la bronca que me dio a mí, ¡pero bueno! (exclamaba poniendo sus manos repletas de anillos de oro sobre su melena larga) No sé quien es peor si Julia o ella, ¿Cómo puede llevarte loca una tía como esa, con ese genio?

N: Dios (se puso las manos tapándose la cara con actitud nerviosa para después tapar su boca con su mano derecha)

Marta: De verdad Natalia... esto es lo último que esperaba de ti, primero te menosprecias forzándola, luego te humillas para pedirle perdón y acaba en el box del hospital, anoche drogada como estabas con esa maldita pastilla te auto destruyes, ¿qué más Natalia?, ¿qué va a ser lo siguiente?

Apuesta equivocadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora