Por el camino Alba no habló, iba pensativa, cuando llegaban a la Mansión, vieron a su madre un tanto nerviosa esperándolas en la puerta
Elena : Tacto Natalia , tacto
N: Tranquila
Rosario: ¿Pero se puede saber dónde estabas?
N: Enseñándole a Alba las bodegas...
Rosario: Hija por favor... dejar que tenga la cena en paz
N: ¿A mí me lo dices?
Rosario: Alba... mira... te ruego disculpes a mi marido (Natalia miró a Alba que estaba en su mundo)
N: Alba cariño... te está hablando mi madre... ¡es que hemos tenido un pequeño problema con la boda!, pero tú tranquila mi amor, si no hacemos ahí el banquete, lo hacemos en otro sitio
A: Vale... sí, tienes razón
N: Decías mamá (Elena que estaba detrás de su madre, se giró poniéndose las manos sobre la cara)
Rosario: Le decía a Alba (recalcó su nombre con énfasis) Que disculpes a mi marido está muy nervioso...
A: Tranquila... si sus nervios son por nuestra boda no lo entiendo pero bueno... lo respeto (Natalia la miró de reojo un tanto incrédula, Elena la miró intensamente por encima del hombro de su madre)
Rosario: Gracias (lo dijo suspirando) Me gustaría tener una cena en paz
N: Por nosotras no será mamá, hemos venido porque creemos que es nuestro deber como hija
Rosario: Cambiaros por favor
N: Hasta ahora
Rosario: ¡Y no tardéis! (les dijo una vez pasaron las dos) No me gusta esta chica Elena , no me gusta...
Elena : Ya... pero a Natalia le gusta demasiado...
Subieron la escalera en silencio, delante Alba, detrás Natalia quien no podía apartar sus ojos del ligero y hermoso movimiento de su trasero. Al llegar a la habitación, Alba entró primero, dejó la puerta abierta para que entrara Natalia.
N: Vas a ponerte el vestido que has traído
A: Pues sí Natalia... ¿o qué quieres que baje con vaqueros? (le preguntó molesta)
N: Solo era una pregunta
A: Sé lo que tengo que hacer... y si no te importa voy a ducharme
N: De acuerdo... te espero aquí, ¿puedo?
A: Haz lo que te dé la gana
N: No me pidas eso
A: Cuando hablas así... te abofetearía muy a gusto
N: Debe gustarte pegarme, si me memoria no me falla me has dado 3 ostias, ¡todo un record!
A: A mí tampoco me gusta la violencia... ¿era eso lo que dijiste, no?
N: ¿Para defenderte tienes que sacar a la luz aquello?
A: No me defiendo
N: Tienes miedo Alba... miedo a enamorarte de mí
A: Sí... mucho miedo Natalia (le dijo irónicamente) Me repatea ese lado tuyo
N: Ayúdame Alba... no me des de lado por tu miedo... si yo te ayudo al final, las dos seremos felices... (se acercó a ella mirándola fijamente con una luz cegadora) No calles tu corazón
A: ¿Qué crees que dice mi corazón? (la miró con los ojos repletos de ira) ¿Crees que me dice que te quiera?, no Natalia... no sé como decírtelo... antes en la Bodega te hubiera apartado muy a gusto... pero no quiero molestarte, sin embargo no me dejas escapatoria, ¿no lo ves?
N: Lo que veo es otra cosa Alba
A: No Natalia, lo que ves tú... no tiene nada que ver con lo que siento yo... estás ofuscada y te lo juro Natalia... no quiero hacer daño (le insistió con pena)
N: Arréglate... o llegaremos tarde (le dijo girándose)
A: Natalia...
N: Por favor
Había cerrado los ojos ante las palabras de Alba , se sentía herida y ridícula, pero era inevitable para ella callar por más tiempo aquello que pensaba, podía decirle que no la amaba, pero sus ojos le decían otra cosa, ¿pero cómo cambiar el pensamiento de una mujer que cree odiarla?, debía tener paciencia, se lo repetía una y otra vez, paciencia... mucha paciencia. Decidió, bajar a tomarse algo, de pronto se le había secado la garganta. Cogió un zumo de naranja que Carmen solía preparar cuando ella estaba en casa y se subió, al pasar por el cuarto de Carmen no puedo evitar la tentación de cómo hacía tantas veces, entrar
N: ¡Carmen! (pero no obtuvo respuesta) ¿Carmen estás aquí? (el silencio fue su respuesta, entonces se acercó a aquella Imagen que ella misma le había regalado de la Virgen del Carmen, se detuvo en el pequeño altar que su tata le tenía puesto con todo el cariño del mundo, con unas rosas frescas que toda las mañanas recogía y su manojo de hierbabuena, al verlo sonrió)
Carmen: No podía ser otra que tú (le dijo amable)
N: Quería verte (le dijo tratando de borrar el dolor de sus ojos, sabía que nadie la entendía como ella)
Carmen: Pues ya me ves...
N: Carmen... ¿tú crees que si deseas algo con vehemencia, y otra persona desea justo lo contrario... crees que merece la pena luchar?
Carmen: Es decir, si tú amas a Alba y Alba no te ama a ti, ¿si merece la pena sufrir en el intento? (Natalia agachó la cabeza) No cariño... porque al final quien más llorará serás tú
N: Y si no puedo hacer otra cosa
Carmen: Pues entonces lucha, no me importa el motivo por el cual te casas, si lo haces tú, será por algo importante, pero me importa que tus ojos la miran y se encienden como dos faros en la oscura playa, la iluminas como si fuera la protagonista de tu vida, pero cuando ella te mira, tan solo veo una efímera llama que se apaga rápidamente
N: Le hice mucho daño... no merezco otra cosa
Carmen: ¿Tú daño? (la miró como si aquella frase hubiera sido la mayor tontería que hubiera escuchado en su vida)
N: Sí tata, mucho, y ahora trato de remediar lo que hice con esta boda, pero yo no quiero que me diga cariño así, yo quiero que me diga cariño desde su corazón
Carmen: No puedes obligarla... lo sabes eres inteligente y lo sabes
N: No Carmen, ante ella pierdo todo lo que pueda tener en mi cabeza, me dejo llevar por el instinto más feroz
Carmen: Entonces nunca lograrás que te vea como eres, muéstrate tal y como eres, cabal y alocada, suave y fiera, serena e inquieta, amable y borde, pero a su justa medida mi niña (le acaricio la cara con devoción) Si quieres sorprenderla de otro modo, no serás tú
N: Te quiero tanto Carmen (se abrazó a ella con total dependencia)
Carmen: Y yo a ti mi niña... y yo a ti
ESTÁS LEYENDO
Apuesta equivocada
FanfictionTodo empezo con una simple apuesta entre amigas.....dinero, poder, egocentrismo, necesidad, infidelidad, engaño, lujuria, sexo, placer ..... Amor. Una historia dura. Adaptación de fic escrito hace un tiempo.
