Lo mas lejos a tu lado

4.1K 182 21
                                        

La niña volvió a llorar, Natalia negó con su cabeza mientras sentía que aquella situación se les estaba yendo de las manos por una tontería. Había sido un poco injusta con ella al entrar, pero es que no quería discutir con ella, y justamente era lo que había provocado, otra discusión. Se levantó y anduvo un rato con la niña en brazos calmando su llanto, le cantaba al oído y aquella funcionaba terriblemente bien, la niña caía fulminada por aquella voz cautivadora que le susurraba la vieja canción que su tata le cantaba. Aquella canción que pensaba cantar a sus hijos cuando los tuviera, y allí estaba, en medio de su casa, con su hija cantándole una nana. Se pellizco el labio inferior, aquel pensamiento le provocó que un latido de su corazón le hiciera ver claro todo cuanto pasaba, y sin más, dejó a la pequeña en la cuna, y se marchó a la habitación donde Alba estaba en la cama llorando, abrió la puerta, la vio allí llorando como le daba la espalda y sintió pena, pero al mismo tiempo unas ganas terribles de abrazarla y dar por zanjado el problema

Alba supo que Natalia acababa de entrar a la habitación, no quería que la viera llorar, trató de ahogar su llanto desesperado, mientras sentía que allí junto a ella permanecía Natalia en silencio. Fueron unos segundos largos y pesados, ninguna se decidía a hacer o decir algo, ambas calladas, Alba limpiándose las lágrimas llorando, Natalia mirándola con un gesto de pena. Como siempre, fue Natalia quien decidió acabar con aquella situación, se acercó hasta su lado de la cama y se sentó mientras dejaba una suave caricia en el brazo de Alba que fue suficiente para que se girara y se colgara del cuello de Natalia necesitando aquel abrazo, aquel calor. Natalia a su vez la estrechó con fuerza por la cintura cerrando sus ojos mientras le dejaba un beso en el hombro. Allí durante unos segundos que fueron los mejores de las ultimas horas tan frenéticas quedaron abrazadas en silencio. Entonces Alba aún con lágrimas en los ojos se separó de ella besándola con decisión, Natalia contestó al instante a ese beso apasionado, mientras las respiraciones aumentaban con la intensidad del beso. Pero esta vez quien cortó aquella pasión fue Natalia, nunca le había gustado terminar un enfado con sexo, aunque estaba segura que esa no era la intención de Alba , pero a ella le gustaba hablar y dejar las cosas claras y esta vez, no iba a ser menos.

N: Alba...
A: Lo siento... lo siento (decía con lágrimas)
N: No llores sabes que no soporto verte llorar, mi niña,  no lo soporto (le decía acariciándole la cara con extrema dulzura)
A: Creo que me he comportado como una estúpida tienes razón
N: No Alba, no tengo razón, no eres estúpida, perdona creo que no debí decirte eso
A: Debí decirte lo de la cena, pero... (agachó la cabeza cogiendo su mano llevándola a su mejilla y apoyándola por unos segundos allí mientras cerraba los ojos) Los celos me cegaron
N: Quiero que confíes en mí Alba
A: Es que siempre me han engañado y...
N: Pero yo soy yo Alba, nunca te engañaría, jamás (la miraba con decisión) Mira fue un fallo por ambas partes, tú no me dijiste y yo...
A: Tú no sabías nada (le acarició el pelo) Lo siento fue una pena...
N: Sí... me dolió mucho cuando vi todo lo que habías preparado, sé la ilusión que pusiste en eso, he hablado con Carmen
A: De todos modos seguro que no estaba bueno
N: ¿Pero qué dices?, estaba buenísimo o no viste que no deje nada (le dijo sonriendo)
A: ¿De verdad? (la miraba atónita)
N: Sí, y ya me estás preparando otra vez lo mismo para mañana, te quedó de muerte
A: Pensé que lo habías echado a la basura
N: Como voy a echar a la basura nada de lo que tú hagas, y sobre todo de lo que hagas con tanto amor (la miraba a los ojos con aquel brillo que había nacido en ella desde que la vio por primera vez)
A: Tienes razón en algo, ven (la hizo acostarse a su lado y Natalia la obedeció sumisa con una sonrisa en sus labios repleta de cariño. Alba se refugió entre sus brazos, colocando su espalda sobre el pecho de Natalia y reposando su cabeza en su cuello, mientras las manos se habían entrelazado con firmeza y fragilidad) No sé lo que significa que te quieran como me quieres tú, lo siento, creo que no acabo de creerme que alguien como tú me quiera de esa manera
N: Alba...
A: Ya... ya lo sé, pero Natalia soy sincera contigo, a veces me desborda tu amor, a veces me da miedo, pero siempre lo necesito (se acurrucó más en su cuerpo, entonces Natalia le dejó un suave beso en la sien derecha que hizo a Alba cerrar los ojos) Anoche cuando discutimos pensé que haría sin ti, y no se me ocurrió nada, me da miedo que me dejes
N: ¿Cómo te voy a dejar cariño?, no me gusta que seas tan insegura, eres una persona maravillosa, una mujer maravillosa (le acarició lentamente la mano y aquella caricia encendió un castillo de fuegos artificiales en el interior de Alba . Su suave voz la embriagó como siempre) La mejor enfermera del Central, sin duda. Tan solo tienes que aprender a confiar en ti misma y en los demás. Yo no puedo estar Alba, un día sintiéndote cerca, y dos lejos, yo no puedo estar en el cielo y al segundo en el infierno. Sé que tienes motivos cariño, pero no puedo soportarlo más, no quiero que te lo tomes como un ultimátum, no (le volvió a besar y como si sus palabras fueran una manguera apagaron en un segundo aquel fuego que se había despertado en ella) Sólo quiero que dejes de sufrir tú para dejar de sufrir yo, porque no soporto verte mal y pensar que no puedo ayudarte. No lo soporto Alba
A: Lo siento, yo no quiero hacerte daño
N: Ni yo a ti, pero nos lo hacemos, nos lo hacemos y mucho, ¿crees que con lo que nos queremos podemos estar así?, por situaciones que no son más que algún contratiempo, vale reconozco que yo sabiendo que no te cae nada bien Claudia debía haber quedado para otro momento, pero Alba yo no puedo cambiar mi forma de ser, cuando yo necesité su ayuda la tuve al instante, y sé que tú harías lo mismo...
A: No lo haría, ya no, cuando fui perdiendo todos mis contactos, mis amistades, me decanté tanto de todo, que la amistad para mí no existía (acarició lentamente la mano de Natalia dibujando inconscientemente un corazón, esta vez a quien se le encendió el castillo de fuegos artificiales y la entrepierna directamente fue a Natalia) Te envidio de que tengas a alguien como Marta, a mí ya no me queda ni ese sentimiento de amistad
N: Claro que te queda (susurró porque la mano de Alba seguía jugando con la suya y provocando un aumento en su temperatura) Sólo tienes que encontrarla en ti
A: Es como el amor, a veces pienso que tampoco me queda amor que darte, por mucho que lo intente, no tengo amor que darte (si con anterioridad Natalia había utilizado una manguera para apagar los fuegos artificiales De Alba , ésta había utilizado un glaciar de la Antártida para apagar el fuego de Natalia ) Y eso me da miedo
N: Alba ...
A: Lo sé, estoy hecha un lío pero tengo claro que no quiero perderte, que soy capaz de estar junto a ti.

Apuesta equivocadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora