Dificil no quererte

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No hablaron más, desayunaron y una vez terminaron Alba hizo sus ejercicios sin querer pensar en nada, luego se duchó y se reunió a tomar un poco de aquel maravilloso sol con las dos Natalias

Mientras, en Madrid, en la cocina de Maria se encontraba Marta hablando con su amiga, ambas compartían la preocupación por Natalia , ambas sabían que se había metido directamente en el terreno fangoso de Alba , y se mostraban un tanto inquietas porque estaban a expensas de lo que Alba quisiera hacer

M: Cada vez me arrepiento más de lo que le dije en el hospital
Ma: No creo que debas arrepentirte, mira, Alba necesitaba casarse con Natalia porque no tenía otro pretendiente no por lo que tú le dijeras
M: ¿Y el Raulito?
Ma: ¡Pero ella no quiso ver esa opción!
M: ¿Y por qué?
Ma: Porque quiere a Natalia pero no lo quiere reconocer (le contestó con tono cansado)
M: Ese es el peligro (le dijo señalándole con su dedo) Que no lo quiere reconocer y si lo llega a reconocer todo arreglado, pero si se empeña en no hacerlo la única opción que le queda es hacer daño a Nat
Ma: Ya lo sé (le contestó nerviosa) Pero inconscientemente, ¿eh?
M: No sé Maria... mira no la deja hablar con ella, ¿y sabes por qué?
Ma: Claro que lo sé... está muerta de miedo, pero no podemos hacer más (le decía aún más nerviosa pues notaba que estaba muy preocupada ) Lo único que podemos hacer es lo que estamos haciendo últimamente
M: Ya... pero me jode mucho que Alba no la deje hablar, está siendo egoísta
Ma: El daño...... el dolor
M: Pero vamos a ver Maria, ambas saben que se equivocaron porque a mí no se me quita de la cabeza una imagen. Natalia besando a Alba , bueno, comiéndose a Alba literalmente
Ma: ¡Marta!
M: ¡Pero cómo puedes ruborizarte todavía!, joder que es lo mismo que tú y tu marido... ¿qué diferencia hay?
Ma: ¡Si yo te contara! (exclamó sin pensar... entonces ante la carcajada cargada de pecho de Marta reaccionó poniéndose roja como un tomate) Quiero decir...
M: Te he entendido
Ma: ¡Jesús qué cosas me haces decir! (sonrió también) Sigue... pero no tan explícitamente
M: Pues Maria la tenía contra la barandilla, muy pegado su cuerpo al de Alba , la tenía abrazada por la cintura con una mano y con otra por el cuello, entonces, cuando Natalia aflojó un poco, Alba sacó una fuerza que me sorprendió, la empujó y le dio un pedazo hostia, que casi le hace una cara nueva
Ma: ¿Y? (marta enarcó la ceja) Vale... ¿qué razón le impidió no hacer lo mismo después?, tú sigues con la teoría de que no fue una violación, de que fue que Nat entró la poseyó y Alba en un mar repleto de dudas no supo hacia donde nadar, si hacia la orilla o dejarse llevar hasta mar adentro
M: No lo hubiera explicado mejor (la miró sonriente)
Ma: Ya... pero yo creo que de todos modos Natalia se pasó y aunque Alba dudara, ella no tenía ningún derecho a hacer lo que hizo, y ahora, estamos así por su torpeza, por su poca cabeza
M: Ya, pero las cosas serían diferentes, y si fuera por el miedo y las dudas De Alba y estuviera callada, me parecería fatal porque Natalia está sufriendo
Ma: Ya... pero seguimos igual... dependiendo de Alba
M: A Alba déjamela a mí, que con la fiesta que le voy a preparar, o la espabilo y esta vez es ella quien se abalanza sobre Natalia, o sale corriendo
Ma: Miedo me das...
M: Todo lo que se hace por una amiga... (sonrió) Además... cada día me cae mejor Alba, tiene un humor ácido que te mueres...
Ma: Mientras esa acidez no nos mate de angustia
M: ¡El móvil! (soltó de repente asustando a Maria)
Ma: De verdad pareces mi hijo... yo no sé que gracia le veis al bicho ese... antes vivíamos sin él, y ahora parece que nos ahogamos en un vaso de agua sin él
M: No romancees Maria que es Natalia... ¿pero por qué volvéis hoy?... ah... ya... bueno por lo que oigo tendremos mucho de que hablar... por cierto ¿ya te ha dejado?, ¡Sí!, ¿cómo que ya me lo contaras?, Nat... Nat ni se te ocurra colgarme... Natalia ... nada, Mira que sabe que me jode pues ella, siempre me deja a medias
Ma: Es que también tiene un humor ácido que te mueres, bonita (le dijo ladeando la cabeza)
M: Maria que algo ha cambiado... no ha habido sexo pero algo ha cambiado
Ma: ¡Pero tú como te atreves a decir eso!, ¿tú que sabrás?
M: Porque sé cuando Natalia tiene sexo... bueno a lo que iba, que han hablado pero la mala zorra no me ha dicho nada más
Ma: Pues nada... aquí estaremos... ¿qué vamos a hacer?... esta pareja es como la seguridad social, te haces unas pruebas y tienes que armarte de paciencia para saber los resultados y después encontrar cita, pues ellas igual, nos tienen con el alma en vilo hasta que nos dan cita para contarlo
M: ¿Tienes cincuenta euros? (le preguntó de repente)
Ma: ¿Cincuenta euros? (la miró algo sorprendida por su reacción)
M: Voy a ir a Rubí de Jade
Ma: ¿Rubí de Jade? (la miró un tanto escéptica)
M: Sí, eso he dicho, mi bruja
Na: ¡Ya salió tu lado gallego!
M: ¿Oye qué le pasa a mi lado gallego, eh?
Ma: Que eso es un engaña bobos
M: De eso nada... siempre acierta
Ma: Mira... mejor deja de hacer esas tonterías e invierte esos cincuenta euros en la fiesta...
M: La fiesta ya está casi toda preparada... el local... el restaurante, las Gogos... todo preparado
Ma: ¿Gogos?
M: Tú dame los cincuenta euros, y relájate Mari que te veo muy estresada
Ma: Entre tú, y estás dos ... vais a terminar con mi salud... Gogos... (murmuró yéndose de la cocina a por su cartera)

Apuesta equivocadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora